Pedro Sánchez afronta el último tramo del mandato con las cuentas públicas prorrogadas por tercera vez, una aritmética parlamentaria que impide alumbrar nuevos Presupuestos y con los tribunales marcando la agenda. Sin embargo, el balance legislativo desmiente la parálisis que pregona la oposición: en tres años de minoría, el Gobierno ha sacado adelante 32 leyes y 40 decretos ley, ha sostenido el Estado del bienestar y ha situado a España como la voz europea más clara frente al genocidio en Gaza.
Un balance social forjado en la resistencia parlamentaria
El Ejecutivo ha logrado aprobar dos modificaciones constitucionales —la del artículo 49 y la del artículo 69— y ha convalidado decenas de reales decretos-ley anticrisis que han blindado derechos y políticas sociales. Entre ellos destacan la revalorización de las pensiones conforme al IPC, las medidas para amortiguar el golpe energético derivado de la guerra en Oriente Medio, la ley de Movilidad Sostenible, la de agentes forestales y bomberos o la de Eficiencia del Servicio Público de Justicia.
También han visto la luz normas como la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública, la ley de servicios de atención a la clientela, el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal o la prohibición de las terapias de conversión, una reivindicación histórica del colectivo LGTBI que jamás habría prosperado con una mayoría de derechas. Todo ello pese a que PP, Vox y Junts han tumbado sistemáticamente iniciativas de calado social, como la prórroga de los contratos de alquiler o el decreto para topar precios básicos tras catástrofes como la dana de Valencia.
El Gobierno aprobó en marzo —con un doble espacio inadvertido— un decreto para proteger a los inquilinos frente a la escalada de precios, que cayó en abril por el bloqueo conjunto de la derecha y los posconvergentes. Pero Moncloa no tira la toalla: ya trabaja en una versión ampliada que incluye garantías para el alquiler de temporada y por habitaciones, y negocia con los grupos para someterla de nuevo a votación, previsiblemente en otoño.
La economía crece, el empleo alcanza máximos y el fiscal resiste
Los datos económicos son el mejor antídoto contra el relato de colapso. El Gobierno ha revisado al alza la previsión del PIB para 2026 hasta el 2,6 %, muy por encima de la media europea, y la afiliación a la Seguridad Social se mantiene en máximos históricos. El paro registrado ha bajado de los 2,3 millones de personas, la mejor prueba de que la reforma laboral de 2022 sigue dando frutos años después.
Desde el Ministerio de Trabajo subrayan que “se ha gobernado para quien más lo necesita”: nueva subida del salario mínimo, ampliación de los permisos de crianza, Estatuto del Artista y permisos climáticos tras la dana. Además, el Consejo de Ministros ha aprobado la Ley de Prevención de Riesgos Laborales —que incorpora la salud mental treinta años después de la última actualización— y el Estatuto del Becario, que persigue acabar con la figura del falso becario.
La legislatura ha demostrado que gobernar en minoría no es sinónimo de inmovilismo: cada decreto convalidado ha blindado el Estado del bienestar.
El Eje del Poder Socialista
El verdadero pulso político se libra en el tablero judicial y presupuestario. La amnistía, avalada por la justicia europea pero recurrida en los tribunales, tensa la relación con Junts y alimenta el ruido de una oposición que ha hecho del “antisanchismo” su único programa. Mientras, la reforma de la financiación autonómica —un compromiso de investidura que inyectaría más de 20.000 millones adicionales a las comunidades— choca con el rechazo de las autonomías gobernadas por el PP, que anteponen el cálculo electoral a la mejora de la sanidad, la educación y la dependencia.
En el plano territorial, los barones socialistas —García-Page en Castilla-La Mancha, Barbón en Asturias o Chivite en Navarra— respaldan la hoja de ruta de Ferraz aunque exigen un calendario claro. La secretaría de Organización del PSOE trabaja ya en la maquinaria electoral, convencida de que Sánchez convocará elecciones cuando el relato social pueda ser exhibido con más nitidez, probablemente una vez presentado el proyecto de Presupuestos para 2027 —previsiblemente en septiembre— y antes de que el desgaste judicial erosione más el clima político.
La incógnita es si el margen de maniobra bastará para aprobar unas cuentas que la oposición ya ha anunciado que bloqueará. Si la negociación fracasa, el propio calendario político precipitaría unas elecciones que algunos en La Moncloa sitúan entre finales de febrero y principios de marzo de 2027. Mientras, el Gobierno sigue aprobando medidas por decreto-ley y convalidándolas voto a voto, convencido de que la gestión económica y la fragmentación parlamentaria pueden coexistir sin que la primera se resienta.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La resistencia institucional y la agenda social blindan los derechos ciudadanos frente a la estrategia de bloqueo de la derecha.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: La presentación del proyecto de Presupuestos para 2027 en septiembre, que marcará el calendario electoral y pondrá a prueba la mayoría de la investidura.
