El BCE lanza una consulta pública para votar el diseño de los nuevos billetes de euro

La consulta estará abierta hasta el 21 de septiembre y permite elegir entre dos líneas temáticas: figuras como Beethoven, Curie o Cervantes, o ecosistemas con aves autóctonas. El Consejo de Gobierno del BCE tomará la decisión final antes de fin de año.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El BCE ha abierto una consulta pública para que los ciudadanos de la eurozona voten el diseño de los nuevos billetes de euro, la primera renovación integral desde 2002.
  • ¿Quién está detrás? La iniciativa, impulsada por la presidenta del BCE, Christine Lagarde, llega tras un concurso con 1.200 diseñadores y un jurado independiente.
  • ¿Qué impacto tiene? La votación, abierta hasta el 21 de septiembre, marcará la imagen futura del euro. España afianza su presencia cultural con Miguel de Cervantes como protagonista en la propuesta de 50 euros.

El Banco Central Europeo (BCE) ha lanzado este lunes una consulta pública inédita para que cualquier ciudadano de la eurozona decida sobre el diseño de los próximos billetes, los primeros que se renovarán por completo desde la llegada del euro en 2002. La votación estará abierta hasta el 21 de septiembre de 2026 y accesible desde cualquier ordenador o móvil, sin necesidad de registro.

La iniciativa culmina un proceso que arrancó con un concurso paneuropeo al que se presentaron 1.200 diseñadores gráficos. Un jurado independiente seleccionó a 25 finalistas, de los que finalmente escogió diez propuestas, ahora sometidas al escrutinio popular. «Durante todo el proceso, quisimos asegurarnos de que se escucharan las voces de los europeos, porque si imprimimos los billetes, los billetes son vuestros», señaló Christine Lagarde, presidenta del BCE, durante la presentación.

Dos visiones para el euro: cultura frente a naturaleza

Las diez opciones se dividen en dos bloques temáticos de cinco diseños cada uno. El primero apuesta por figuras históricas que representan el patrimonio cultural europeo. Cada denominación tendría un protagonista: Maria Callas (5 euros), Ludwig van Beethoven (10), Marie Curie (20), Miguel de Cervantes (50), Leonardo da Vinci (100) y Bertha von Suttner (200).

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El segundo bloque abandona los rostros y se centra en la biodiversidad. Cada billete combinaría un ecosistema europeo con una especie de ave autóctona: un treparriscos en un paisaje de montaña (5 euros); un martín pescador junto a una cascada (10); una colonia de abejarucos en un valle fluvial (20); una cigüeña blanca sobrevolando un río (50); una avoceta en una marisma (100); y un alcatraz atlántico sobre el océano (200). En el reverso de estos diseños aparecerían las principales instituciones europeas, como el Parlamento Europeo, la Comisión Europea o el Tribunal de Justicia de la UE.

La consulta es anónima y se realiza en la página web del BCE. Tras aceptar la política de privacidad, el sistema muestra las diez propuestas, identificadas con letras de la A a la J, con versiones para todos los billetes. Por cada diseño, se plantean dos preguntas de valoración —desde «me gusta mucho» hasta «no me gusta nada»— y al final se solicitan datos demográficos para interpretar las respuestas.

Un gesto simbólico con consecuencias reales

La votación no es vinculante. Será el Consejo de Gobierno del BCE quien tome la decisión final antes de que acabe el año, sopesando el resultado de la encuesta, la evaluación técnica y el criterio del jurado. Sin embargo, el gesto tiene un peso político considerable: por primera vez, los ciudadanos pueden influir directamente en la imagen de la moneda que usan a diario, en un momento en que la confianza en las instituciones europeas sigue bajo presión.

consulta pública BCE

Los nuevos billetes no llegarán de inmediato. Tras la elección, comenzará una fase de desarrollo técnico y pruebas antes de la producción y distribución progresiva. El BCE no ha anunciado una fecha concreta de emisión, pero fuentes internas apuntan a que la circulación no empezará antes de 2029. Mientras tanto, los actuales billetes seguirán siendo de curso legal.

La decisión del BCE sobre los billetes no es solo estética: define qué valores proyecta Europa hacia dentro y hacia fuera en la próxima década.

El Eje del Poder Europeo

La consulta sobre los billetes refleja una tensión soterrada entre una Europa de naciones y una Europa de valores compartidos. Las propuestas con figuras históricas remiten a las glorias culturales nacionales —Cervantes para España, Curie para Francia, Beethoven para Alemania—, en un guiño a los relatos patrios que aún pesan en la opinión pública de los Estados miembros. La alternativa de la naturaleza y las aves autóctonas, por el contrario, ancla la moneda en un patrimonio común que no entiende de fronteras: el medio ambiente.

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Para España, la inclusión de Miguel de Cervantes en el billete de 50 euros supone un espaldarazo simbólico a su proyección cultural en la UE. La elección no es casual: el país ha defendido históricamente que el euro incorpore referencias al acervo cultural español, y esta votación le ofrece una oportunidad de oro. Si la propuesta de las personalidades resulta ganadora, la efigie del autor del Quijote podría convertirse en uno de los rostros más visibles del efectivo europeo, reforzando el peso blando de España en el día a día de los ciudadanos de la eurozona.

En clave institucional, la consulta supone un guiño del BCE hacia los más de 340 millones de personas que comparten la moneda única, en un contexto en el que el euro digital avanza y el efectivo pierde terreno. A cinco años vista, la renovación de los billetes puede ser una de las últimas grandes campañas de rediseño del dinero físico, y la participación ciudadana busca precisamente legitimar ese proceso. El BCE sabe que la moneda es, sobre todo, un contrato de confianza; hacer partícipes a los europeos de su aspecto es, en el fondo, una inversión en esa confianza.