Sumar y PSOE pactan el decreto vivienda, pero Podemos y Junts lo bloquean: la aritmética al límite

El decreto pactado entre PSOE y Sumar, que incluye una prórroga de alquileres hasta 2028, se enfrenta al veto de Podemos por la reforma de la ley del suelo y a las exigencias de Junts. Sin el apoyo de los 5 diputados morados, la convalidación en septiembre es imposible.

El Gobierno de coalición ha pospuesto a septiembre la aprobación del decreto de vivienda pactado entre PSOE y Sumar, ante el bloqueo de una aritmética parlamentaria que exige apoyos contrapuestos: Podemos rechaza la reforma de la ley del suelo incluida en el texto y Junts exige más medidas fiscales, mientras el PNV presiona justo en la dirección opuesta. La negociación, que se prolongará durante todo agosto, vuelve a poner a prueba la capacidad del Ejecutivo para conciliar los intereses de sus socios de derechas y de izquierdas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Consejo de Ministros aplaza a septiembre el decreto de vivienda que debía aprobar este martes, tras pactar PSOE y Sumar una prórroga de alquileres hasta 2028 y la regulación del alquiler de temporada.
  • ¿Quién interviene? Podemos se opone a la reforma de la ley del suelo, Junts reclama más deducciones fiscales y medidas contra la okupación, y el PNV exige seguridad jurídica para los planeamientos urbanísticos.
  • ¿Qué importa? Sin el voto de los cinco diputados de Podemos, el bloque de investidura no suma mayoría para convalidar el decreto, incluso con el apoyo de Junts.

Un decreto con medidas de calado y un pacto de Gobierno que no basta

El texto acordado entre Yolanda Díaz y el ala socialista recoge la posibilidad de solicitar una prórroga de dos años para todos los contratos de alquiler que venzan antes del 1 de julio de 2028, así como la regulación del alquiler de temporada y por habitaciones. La medida estrella, diseñada para contener las subidas de precios, fue celebrada por Sumar como un avance significativo. Sin embargo, el decreto incluye también una modificación de la ley del suelo que el PSOE ha intentado sacar adelante en varias ocasiones sin éxito y que, a juicio de los morados, “abre una autopista a los pelotazos urbanísticos”.

El acuerdo dentro del Gobierno fue rápido, pero la geometría parlamentaria lo ha frenado en seco. Fuentes del Ejecutivo admiten que el texto es solo un primer borrador que debe negociarse con los grupos. La portavoz de Podemos, Ione Belarra, lo calificó —según recogió elDiario.es— de “reforma de la ley del suelo con adornos” y dejó claro que su formación no apoyará la convalidación si se mantienen los artículos que afectan a los planeamientos urbanísticos. La negativa no es negociable: “La eliminación de esos artículos es una condición ineludible para poder negociar el resto del texto”, afirmaron fuentes del partido morado.

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El rompecabezas parlamentario: Podemos, Junts y el PNV

La posición de Podemos coloca al Gobierno ante un dilema numérico. Sus cinco escaños son indispensables para alcanzar la mayoría simple en el Congreso, y su voto en contra hace imposible la convalidación incluso si Junts —que cuenta con siete diputados— decidiera apoyar el texto. Y los independentistas, de momento, tampoco están dispuestos a hacerlo. “Tal y como está ahora, no vamos a apoyar un decreto que consideramos más de lo mismo”, trasladó un dirigente de la formación al diario, mientras otras fuentes del partido advirtieron de que su voto será negativo si el texto “perpetúa las okupaciones y no protege ni al inquilino ni al pequeño propietario”.

Junts reclama una batería de medidas que el borrador apenas roza: deducciones fiscales para todos los inquilinos —no solo para jóvenes de 18 a 35 años—, la recuperación de la exención para los pequeños propietarios hipotecados y mecanismos de desahucio exprés. Nada de eso figura en el pacto PSOESumar. En el otro extremo, el PNV presiona para que el decreto mantenga y refuerce la reforma de la ley del suelo, porque considera “imprescindible dar mayor seguridad jurídica y agilidad a los planeamientos urbanísticos”, según recogió la nota de prensa difundida por los nacionalistas vascos.

El resultado es un callejón de difícil salida. Si el Gobierno cede ante Podemos y retira la reforma del suelo, perderá el apoyo del PNV y, probablemente, el interés de Junts. Si mantiene la reforma, Podemos votará en contra y el decreto no saldrá adelante. Las fuentes socialistas insisten en que el texto es solo un punto de partida, mientras que Sumar prefiere destacar los aspectos positivos. “Estoy convencido de que seremos capaces de encontrar un acuerdo”, afirmó el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en declaraciones recogidas por elDiario.es.

El gobierno tiene un problema de matemáticas parlamentarias, pero también de coherencia política: el decreto satisface a Sumar, irrita a Podemos y no convence a Junts.

La Dinámica de Coalición

El bloqueo del decreto revela las tensiones que atraviesan al espacio de la izquierda y a la propia coalición de gobierno. Sumar ha logrado incluir en el texto medidas largamente reivindicadas por la ministra Yolanda Díaz —la regulación del alquiler de temporada y la prórroga de los contratos—, pero ha tenido que aceptar la reforma del suelo, un viejo anhelo del PSOE que choca con la línea roja de Podemos. La formación morada, que concurrió por separado a las elecciones de 2023 y mantiene una relación compleja con Sumar, utiliza ahora su peso parlamentario para condicionar la política del Gobierno. El resultado es que un decreto impulsado por la coalición queda rehén de un partido que no forma parte de ella pero comparte electorado.

En paralelo, la negociación con Junts y el PNV obliga al Ejecutivo a moverse en un terreno resbaladizo. Sumar defiende las medidas de protección a los inquilinos, pero los independentistas catalanes y los nacionalistas vascos exigen contrapartidas que, a ojos de los sectores más izquierdistas, pueden desvirtuar el espíritu del decreto. El PSOE, como fuerza mayoritaria de la coalición, intenta equilibrar las demandas, pero la aritmética de la legislatura —con 31 escaños de Sumar y 5 de Podemos— demuestra que sin el concurso de todos los aliados de investidura no hay mayoría. La proyección inmediata pasa por un agosto de contactos discretos y un septiembre en el que el decreto, tal vez modificado, deberá superar la votación de convalidación. Si el Gobierno no encuentra una fórmula que satisfaga al menos a Podemos o a Junts, la primera gran iniciativa de vivienda de la legislatura podría descarrilar antes de nacer.

Ficha del Caso

  • El caso: El Gobierno de coalición ha pospuesto a septiembre la aprobación del decreto de vivienda pactado entre PSOE y Sumar, ante la imposibilidad de reunir los apoyos parlamentarios necesarios para su convalidación.
  • Datos importantes: El decreto incluye una prórroga de alquileres hasta julio de 2028 y la regulación del alquiler de temporada, pero también una reforma de la ley del suelo rechazada por Podemos. Los morados cuentan con 5 escaños, Junts con 7 y el PNV con 5. La mayoría simple en el Congreso es de 176 votos.
  • Resumen: El bloqueo amenaza la primera gran medida de vivienda de la legislatura y pone de relieve la fragilidad de una mayoría que necesita el apoyo simultáneo de partidos con agendas contrapuestas.