El Galaxy Z Fold 8 aterriza como la propuesta más pulida de Samsung en siete años de liderazgo solitario, pero el verdadero rival no es ningún plegable de la competencia: es el iPhone plegable que Apple ultima para 2027. La presentación del pasado 22 de julio en Seúl dejó una sensación agridulce. Técnicamente, el dispositivo es una evolución notable en bisagra y pantalla; estratégicamente, Samsung parece estar defendiendo una posición que hasta ahora controlaba sin oposición.
Claves de la operación
- El mercado de plegables mueve más de 25.000 millones de euros, con Samsung como dueño. Según estimaciones de IDC, el segmento crece a doble dígito, pero Apple podría canibalizar buena parte del negocio premium.
- El Fold 8 refuerza la productividad y la durabilidad para fidelizar al usuario profesional. Samsung apuesta por un diseño más estilizado y una pantalla interna sin pliegue visible, buscando atraer a directivos y creativos.
- El factor Apple pesa más que cualquier especificación técnica. En España, el iPhone concentra el 38% del mercado de smartphones de más de 800 euros, el nicho exacto al que aspiran los plegables.
Un mercado de plegables que se prepara para la tormenta
Samsung ha vendido más de 12 millones de plegables en lo que va de año. La cifra asusta, pero el crecimiento se ha ralentizado. El Fold 8 llega con mejoras iterativas: bisagra reforzada, menos peso y una batería que alcanza el día completo. Sin embargo, en los pasillos del Unpacked se respiraba cierta inquietud, como bien describió la sala de prensa oficial de Samsung. La compañía sabe que el verdadero enemigo no es Xiaomi ni Honor.
El movimiento de Samsung es doble: por un lado, lanzar un Fold 8 tan pulido que justifique su precio de entrada de 2.099 euros; por otro, acelerar su ecosistema Galaxy, con funciones exclusivas para plegables, para crear una barrera de entrada más alta. Las mejoras en software, con una interfaz adaptada y aplicaciones optimizadas, son tan importantes como el hardware.
No obstante, los analistas consultados por esta redacción coinciden en que el diferencial real se medirá en la lealtad del usuario. Y ahí, Apple lleva ventaja. El factor ‘i’ arrastra un compromiso emocional que en Samsung aún depende mucho del precio.
Samsung ha dominado los plegables porque no había rival. Con Apple en el horizonte, el tablero cambia por completo.
En la presentación, Samsung destacó sus alianzas con grandes operadoras españolas para impulsar el Fold 8 en el segmento empresarial. Movistar, Vodafone y Orange han diseñado planes específicos para dar el plegable a directivos y autónomos. Esa estrategia de canal podría sostener el volumen mientras el iPhone plegable no está en la calle.
El iPhone plegable: el competidor que puede redefinir las reglas
Apple lleva años detrás de la tecnología de pantallas flexibles. Las filtraciones apuntan a un diseño tipo concha que se convertiría en el sustituto natural del iPhone Pro Max. La clave no será la innovación técnica, que probablemente Samsung ya domine, sino la integración con el ecosistema: iCloud, Apple Watch, Mac, todo fluyendo a la perfección. Ese ‘efecto halo’ es lo que preocupa en Seúl.
Además, el posible iPhone plegable llegará con Apple Intelligence, el paquete de inteligencia artificial que la empresa viene trabajando. Si logra ofrecer experiencias únicas en multitarea o creatividad directamente desde el pliegue, Samsung tendrá un problema. El Fold 8 no tiene aún una estrategia clara de IA más allá de lo estándar.
Este escenario explica que en el Unpacked hubiera, como describió la prensa especializada, un tono de temor. Samsung está viendo cómo se acerca el tsunami y está colocando las compuertas.
Samsung se juega su liderazgo premium en España
En nuestro país, Samsung mantiene una cuota del 23% en el segmento de smartphones por encima de los 900 euros. El Fold ha sido hasta ahora un producto aspiracional que ha ido ganando terreno entre ejecutivos y profesionales del diseño. Sin embargo, el ecosistema corporativo español está profundamente ligado a Apple. El día que el iPhone plegable salga al mercado, muchos de esos usuarios cruzarán la pasarela sin dudarlo.
La estrategia de Samsung de apoyarse en las teleoperadoras para la distribución empresarial es inteligente, pero frágil. Telefónica distribuye tanto Samsung como Apple y no dudará en vender el producto que más interese a sus clientes. La ventaja de Samsung es temporal y deberá convertirla en lealtad de marca, no solo en contratos de suministro.
La incertidumbre regulatoria también juega en contra. La Unión Europea avanza hacia normas más estrictas sobre reparabilidad y duración de las baterías. Los plegables, con su mayor complejidad mecánica, pueden verse afectados. Apple, con su historial de control de diseño, podría sortear mejor esos obstáculos.
En la balanza, Samsung tiene a su favor siete años de experiencia, una cadena de suministro afinada y una base de usuarios de plegables que ningún otro competidor posee. Pero la llegada del iPhone plegable, prevista para 2027, amenaza con convertir esos siete años en simple prehistoria. La batalla no se librará en las vitrinas de las tiendas, sino en la confianza del consumidor premium.
Samsung ha jugado bien sus cartas hasta ahora. Ahora le toca demostrar que puede ganar una guerra que ni siquiera ha empezado.

