Trump amenaza a la UE con aranceles si no revierte las multas de 18.000M a Google, Apple y Meta

El presidente de EE.UU. lanza una investigación comercial contra Bruselas tras las sanciones del DMA a Google, Apple y Meta. La amenaza arancelaria revive la guerra comercial transatlántica y pone en alerta a los mercados.

Donald Trump acaba de abrir un nuevo frente en la guerra comercial transatlántica: una investigación bajo la Sección 301 que podría derivar en aranceles contra la Unión Europea si Bruselas no revierte las multas impuestas a las grandes tecnológicas estadounidenses. La amenaza, lanzada en Truth Social, responde a la última sanción de 890 millones de euros a Google por prácticas anticompetitivas y se suma a un historial de sanciones del DMA que ya supera los 18.000 millones de dólares entre Google, Apple y Meta.

Claves de la operación

  • Trump activa la Sección 301 como represalia comercial. La ley de 1974 permite investigar prácticas que perjudiquen al comercio de EE.UU. y aplicar aranceles, una vía que la Casa Blanca ha utilizado reiteradamente desde que el Supremo tumbara su anterior régimen arancelario global.
  • Las multas del DMA enfadan a Washington. Sanciones por valor de más de 18.000 millones de dólares —la última a Google por 890 millones de euros— son el detonante. Bruselas alega abuso de posición dominante; la Administración Trump las tilda de ‘robo a las empresas americanas’.
  • El riesgo de una escalada arancelaria pone en alerta a los mercados. Si la investigación concluye que las multas son discriminatorias, la UE podría enfrentarse a nuevos gravámenes sobre bienes y servicios, afectando a las exportaciones europeas y a la cotización de las propias tecnológicas.

La Sección 301: el arma comercial de Trump contra las sanciones europeas

La Sección 301 de la Ley de Comercio estadounidense se ha convertido en el instrumento favorito de Donald Trump para sortear las limitaciones judiciales. En febrero de 2026, el Tribunal Supremo anuló el régimen de aranceles globales que el presidente había impuesto nada más regresar a la Casa Blanca, pero la Sección 301 le permite abrir investigaciones país por país y justificar nuevas barreras. Ahora el objetivo es Bruselas, y el argumento, que las multas del DMA —una normativa europea de 2022 pensada para regular a los gigantes digitales— perjudican de forma injusta a las empresas y a los contribuyentes norteamericanos.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) ya ha recibido la orden de iniciar el expediente. El proceso puede durar meses, pero la mera amenaza de aranceles introduce una prima de riesgo adicional en las relaciones comerciales. Los analistas coinciden en que el verdadero objetivo no son solo las multas, sino la propia arquitectura regulatoria europea, que Trump considera hostil a los intereses corporativos de su país.

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Las multas del DMA: 18.000 millones de argumento para la Casa Blanca

Desde que la Ley de Mercados Digitales entró en vigor, la Comisión Europea ha impuesto sanciones millonarias a Alphabet (Google), Apple y Meta por prácticas que van desde el favorecimiento de sus propios servicios en los resultados de búsqueda hasta la restricción de métodos de pago alternativos. La última, de 890 millones de euros a Google, fue el detonante inmediato del anuncio de Trump, pero el acumulado, superior a los 18.000 millones de dólares, es el que esgrime Washington como prueba de una supuesta campaña de ‘expropiación’ contra Silicon Valley.

Bruselas defiende que todas las multas responden a infracciones flagrantes de las normas de competencia y que el DMA se aplica por igual a cualquier plataforma que opere en suelo europeo, sea estadounidense o no. Sin embargo, la Administración Trump insiste en vincular las sanciones a un proteccionismo encubierto. En paralelo, las empresas afectadas han recurrido varias de las decisiones ante el Tribunal de Justicia de la UE, lo que podría alargar los litigios durante años.

La guerra comercial del siglo XXI no se libra con contenedores, sino con sanciones regulatorias y aranceles cruzados. Los gigantes tecnológicos son el nuevo campo de batalla.

El pulso por la supremacía regulatoria global y el efecto en los mercados

Para esta redacción, la ofensiva de Trump trasciende la mera disputa arancelaria. Lo que está en juego es quién dicta las reglas del juego digital en un mundo donde las grandes plataformas concentran un poder de mercado sin precedentes. La Unión Europea ha apostado por ser el regulador global de referencia con normativas como el DMA, la DSA o la futura AI Act. Washington, bajo el mandato de Trump, está respondiendo con la fuerza del comercio y amenaza con fracturar el consenso transatlántico que ha sostenido el orden económico de las últimas décadas.

Ni que decir tiene que la escalada afecta directamente a las propias tecnológicas. Aunque un arancel europeo sobre los servicios digitales es complejo de implementar, la incertidumbre regulatoria ya penaliza en bolsa. Además, la posibilidad de que Bruselas endurezca aún más su posición como respuesta a las amenazas arancelarias introduce un riesgo adicional para los accionistas.

En el caso español, firmas como Telefónica, Indra o Amadeus, con exposición al mercado estadounidense, podrían verse arrastradas por una espiral de represalias. El IBEX 35 ha mostrado históricamente sensibilidad a los pulsos comerciales entre Washington y Bruselas, y cualquier recrudecimiento de la tensión podría traducirse en una corrección de los sectores más internacionalizados. Por ahora, la investigación está en sus primeras fases y no hay aranceles concretos, pero el movimiento de Trump ya ha conseguido volver a poner a Europa en el centro de la diana comercial.