El PP se acerca al negacionismo climático de Vox en plena ola de incendios

Dirigentes populares como Ayuso, Rueda y Ester Muñoz replican el argumentario de Vox, rechazando un pacto de Estado y tachando de 'mantra' el cambio climático. El giro refleja la influencia de la formación de Abascal en la agenda del centro-derecha.

La portavoz del Partido Popular en el Congreso, Ester Muñoz, ha tachado de «mantra» el cambio climático para justificar los peores incendios que asolan España, replicando un argumentario largamente defendido por Vox. En plena emergencia, con más de 100.000 desplazados, el PP se alinea con las tesis de Santiago Abascal y rechaza un pacto de Estado por considerarlo «ideológico».

La postura de Vox ante el cambio climático y los incendios

Vox mantiene una posición clara desde hace años: el «fanatismo climático» —en palabras de Santiago Abascal— sirve para imponer políticas que ignoran la gestión real del territorio. Para el partido, la emergencia no es climática sino de abandono rural y de una normativa que, sostienen, dificulta la limpieza de montes. «Durante toda la historia de nuestro planeta el clima ha cambiado», repite la formación, subrayando que la prioridad debe ser la prevención y la persecución de los incendiarios, no la Agenda 2030 ni las restricciones al campo.

El discurso de Vox insiste en que la legislación actual —especialmente la ley de Montes de 2003, aprobada por el PP— no impide técnicamente los desbroces, pero sí genera un entramado burocrático que desincentiva a los propietarios. «La izquierda confunde conservación con inacción», resume el argumentario del partido. Para Vox, achacar la virulencia de los fuegos al calentamiento global es «un bulo» destinado a eludir la responsabilidad de las administraciones autonómicas, especialmente las gobernadas por la derecha, que han descuidado la gestión forestal.

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El PP se suma al discurso: de Ayuso a Muñoz

Las declaraciones de Ester Muñoz este lunes en esRadio marcan un salto cualitativo. Se utiliza como mantra el cambio climático para que no hablemos de la mala gestión del Gobierno«, afirmó, alineándose nítidamente con la línea de Vox. La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, fue más lejos al calificar de «brocha gorda» culpar al clima y reclamar «dificultades para limpiar los montes», el mismo argumento que Vox viene esgrimiendo. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y el de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, completaron el coro: frente a la propuesta de un pacto de Estado contra la emergencia climática, exigen penas más duras para los incendiarios y restan peso al factor climático.

El giro es relevante porque sitúa al PP en coordenadas que hasta hace poco consideraban propias de la extrema derecha. Fuentes de Vox consultadas por Moncloa.com señalan una «sintonía creciente» y recuerdan que, ya en 2025, Abascal advirtió de que «sin limpieza de montes y sin gestión real, los incendios seguirán devorando pueblos». La coincidencia argumental es hoy más evidente que nunca.

Una mudanza estratégica que refuerza a Vox

Para la dirección de Vox, este acercamiento del PP no es casual. Responde a la necesidad de los populares de disputar un electorado cada vez más escéptico con el discurso climático oficial y temeroso de las consecuencias económicas de la transición verde. Al adoptar el marco de Vox, el PP legitima un discurso que hasta hace poco descalificaba y, de paso, blinda la posición de los de Abascal como la formación que marcó el camino.

Sin embargo, la maniobra no está exenta de riesgos para el PP. Vox puede exhibir coherencia y antigüedad en sus planteamientos, mientras los populares aparecen como seguidores tardíos. Además, la inconsistencia de algunos dirigentes —Rueda reconoce la influencia de las altas temperaturas en los «incendios de quinta generación» pero luego pide no hablar de cambio climático— ofrece flancos que Vox explotará en futuros debates parlamentarios. La sesión de control en el Congreso de los Diputados de la próxima semana promete ser un escenario donde la formación de Abascal reclamará la autoría de un discurso que ya es compartido.

El rechazo al pacto de Estado del Gobierno, otro punto en común, refuerza la entente táctica entre PP y Vox en un momento en que la lucha contra la «ideología climática» se ha convertido en un pilar de la alternativa al sanchismo. Con los incendios aún activos, la derecha española ha decidido que el enemigo no es el termómetro, sino la gestión del Gobierno y las políticas de Bruselas. Y en esa batalla, Vox lleva la delantera.

El giro del PP confirma que el discurso de Vox sobre la gestión del territorio y el escepticismo climático ya no es marginal, sino que se ha convertido en el nuevo eje del debate en la derecha española.