EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Las Corts Valencianes aprobaron ayer dos enmiendas clave que prohíben el burka y el nicab en espacios públicos y excluyen a los inmigrantes irregulares de las ayudas sociales.
- ¿Quién está detrás? Los grupos parlamentarios de PP y Vox, que suman 53 de los 99 escaños, impusieron su mayoría para sacar adelante las medidas.
- ¿Qué impacto tiene? La prohibición del velo integral en toda la Comunitat Valenciana y la restricción de servicios sociales básicos para personas sin papeles abren un nuevo frente de debate sobre inmigración y derechos.
Las Corts Valencianes han aprobado este lunes la prohibición del burka y el nicab en espacios públicos y la exclusión de los inmigrantes en situación irregular de las ayudas sociales, dos enmiendas pactadas por PP y Vox que endurecen la política de inmigración en la Comunitat Valenciana. La votación, que se enmarca en la ley de acompañamiento de los presupuestos autonómicos, contó con el apoyo de los 40 diputados populares y los 13 de la formación de derecha radical, frente al rechazo frontal de la oposición.
La decisión, según el PP, busca garantizar la seguridad ciudadana y facilitar la identificación de las personas en lugares concurridos. La medida, que entra en vigor en cuanto se publique en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana, obliga a los ayuntamientos a que sus policías locales velen por el cumplimiento de la prohibición.
La seguridad ciudadana como argumento y la exclusión de ayudas como medida
La enmienda sobre el velo integral prohíbe cubrir el rostro de forma sustancial en centros sanitarios, escolares, transporte público, espectáculos y actividades recreativas. La diputada de Vox, Teresa Ramírez, defendió que “la prioridad es la seguridad ciudadana; es de sentido común que las personas puedan ser identificadas en aquellos lugares donde está en juego la protección de todos”. Además, apuntó que la medida evita “el sometimiento de la mujer que la izquierda dice tanto defender”.
El síndic del PP en las Corts, Nando Pastor, justificó el apoyo de su grupo afirmando que “tú no puedes ir con un pasamontañas al aeropuerto” y añadió una reflexión “más profunda”: le cuesta entender que alguien esté en contra de impedir que a una mujer se le obligue a llevar la cabeza tapada.
La seguridad se ha convertido en el argumento central para justificar medidas que limitan libertades y excluyen a los más vulnerables en la Comunitat Valenciana.
El otro gran cambio legislativo modificó la ley de servicios sociales inclusivos para introducir una disposición final que excluye del acceso a prestaciones y servicios sociales estructurales a las personas en situación administrativa irregular, salvo supuestos de urgencia vital. La diputada de Vox explicó que la reforma también incluye la llamada “prioridad nacional” en el acceso a la vivienda pública: para el alquiler se exigirán cinco años de empadronamiento histórico acumulado, y diez para la compra. Después, un sistema de baremación por puntos valorará factores como los años de cotización, la escolarización de los hijos o la edad.
Nando Pastor evitó “cuestiones semánticas” y defendió el criterio del arraigo: “Estamos convencidos de que no hacemos nada extraño”. Sobre el endurecimiento de los años de empadronamiento, señaló que “es una cuestión de meses”, pero que el fondo no cambia.
El Escenario Valenciano
La sesión en las Corts confirmó una vez más la solidez del pacto PP–Vox que sostiene al Consell de Juanfran Pérez Llorca. Las dos formaciones, que gobiernan la Generalitat Valenciana desde diciembre de 2025, han imprimido un giro muy marcado a las políticas de inmigración y convivencia que choca con la línea del anterior ejecutivo autonómico. La oposición, formada por PSPV y Compromís, denunció que las medidas estigmatizan a la población migrante y vulneran derechos fundamentales, aunque la mayoría del bloque conservador impidió cualquier modificación.
A nivel nacional, la decisión valenciana tiene un eco inmediato. Pedro Sánchez y su Gobierno ya han mostrado en otras ocasiones su rechazo a vetar el velo integral en espacios públicos, al considerar que esa restricción debe limitarse a situaciones concretas de identificación y no a una prohibición generalizada que puede chocar con la libertad religiosa. Además, la exclusión de los inmigrantes irregulares de los servicios sociales podría ser recurrida ante el Tribunal Constitucional si el Ejecutivo central entiende que invade competencias estatales en materia de inclusión social. La “prioridad nacional” que tanto reivindica Vox se ha aplicado ya en otras comunidades, pero cada paso en esa dirección tensa la relación entre la Generalitat y Madrid. La próxima batalla será jurídica: la publicación en el DOGV abrirá la vía a los recursos de la oposición y del Gobierno central.
Ficha del Caso
- El caso: Las Corts Valencianes aprobaron dos enmiendas pactadas por PP y Vox que prohíben el burka y el nicab en espacios públicos y retiran las ayudas sociales a los inmigrantes en situación irregular.
- Datos importantes: Se exigen 5 años de empadronamiento para optar a una vivienda pública en alquiler y 10 para la compra. La prohibición del velo integral abarca centros educativos, sanitarios, transporte y espectáculos, y la Policía Local deberá velar por su cumplimiento.
- Resumen: El pacto PP-Vox impone su mayoría para aprobar unas medidas que el Gobierno central y la oposición consideran discriminatorias y que probablemente serán recurridas ante la justicia.

