El Niño desafía a la nueva derecha andina: el riesgo para las inversiones españolas

Los nuevos gobiernos conservadores de Perú y Colombia se enfrentan a un fenómeno climático extremo justo cuando inician su mandato. España, con una importante presencia empresarial en la región, sigue de cerca un escenario que podría alterar contratos y proyectos clave.

Un fenómeno de El Niño que se perfila como el más intenso jamás registrado amenaza con desestabilizar a los nuevos gobiernos conservadores de los Andes. Las empresas españolas, con intereses millonarios en la región, miran con preocupación cómo la inestabilidad climática puede convertirse en inestabilidad política y económica. El Niño de 2026 pondrá a prueba tanto a la presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, como al mandatario electo Abelardo De La Espriella, justo cuando inician sus respectivos mandatos.

El Niño de 2026, un gigante climático sin precedentes

Las cifras ya son alarmantes. En junio, frente a la costa de Paita, en el norte de Perú, la temperatura del agua superó en 14,2 grados Fahrenheit (casi 8 grados Celsius) la media histórica. Los servicios climáticos peruanos prevén que el episodio alcance su máxima virulencia entre noviembre y marzo, con inundaciones en el norte, sequías en el sur y un calor insólito en la franja costera. Nunca antes se había documentado un Niño de esta magnitud tan pronto.

Los meteorólogos coinciden en que las condiciones oceánicas y atmosféricas replican las de los episodios más destructivos de 1982-83 y 1997-98, cuando las pérdidas en la región sumaron miles de millones de dólares. El desastre natural golpeará justo cuando los nuevos ejecutivos asumen el poder con mayorías ajustadas y una oposición vigilante.

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Las inversiones españolas, en la diana del Niño y de la incertidumbre política

España es el primer inversor europeo en Perú y uno de los principales en toda la Comunidad Andina. Empresas como Telefónica, BBVA, Repsol o Iberdrola tienen allí negocios estratégicos que dependen de infraestructuras vulnerables a los embates del clima extremo. Las redes de telecomunicaciones, las centrales hidroeléctricas, las operaciones mineras y los puertos se enfrentan a la amenaza directa de riadas, deslizamientos y cortes de suministro.

Pero el riesgo no se limita a los daños físicos. La confianza de los inversores se resiente cuando la crisis climática desborda la capacidad de respuesta del Estado. Tanto Keiko Fujimori como Abelardo De La Espriella ganaron por márgenes estrechos y sus ejecutivos están aún en rodaje. La gestión de una emergencia de escala nacional suele ser la verdadera prueba de fuego para cualquier gobierno bisoño. Si falla la ayuda a las zonas afectadas o se dispara el déficit fiscal, los proyectos españoles quedarán atrapados en una tormenta política que puede traducirse en cambios regulatorios, renegociación de contratos o conflictos sociales.

Conviene recordar que el fenómeno de El Niño ya dañó gravemente la economía peruana en 2017, con un coste total de más de 3.000 millones de dólares. Entonces, la estabilidad institucional ayudó a la reconstrucción, pero ahora el contexto es distinto: la nueva derecha andina deberá conciliar sus promesas de rigor fiscal con la urgencia del gasto social y la reparación de infraestructuras.

El Niño de 2026 amenaza con ser el más destructivo en décadas y pondrá a prueba la capacidad de los nuevos gobiernos andinos y la resiliencia de las inversiones extranjeras.

Lecciones del pasado y el papel de España

En episodios anteriores, las empresas españolas aprendieron que la mejor protección es la prevención y la coordinación diplomática. Telefónica, por ejemplo, reforzó sus redes tras las lluvias torrenciales de 1998 y ahora cuenta con protocolos de respuesta rápida. Repsol blindó sus instalaciones en Talara frente a tsunamis e inundaciones. Sin embargo, la escala de este Niño puede desbordar cualquier previsión conocida.

Para España, una región afectada por el caos climático no es solo un problema humanitario: es un riesgo directo para sus activos, para el empleo que generan y para la reputación de sus marcas. Más de 150.000 empleos en Perú dependen, directa o indirectamente, de las compañías españolas, según datos del ICEX. Por eso, el Gobierno español y la diplomacia económica deben seguir de cerca la evolución de la emergencia y ofrecer cooperación técnica y financiera si fuera necesaria.

El Niño no admite ideología. Cómo gestione la nueva derecha andina este desafío definirá no solo su propio futuro, sino también el de los intereses españoles en la región. La historia demuestra que los fenómenos naturales extremos pueden acelerar crisis políticas o, por el contrario, forjar liderazgos sólidos. España, como socio y aliado, tiene mucho que ganar o perder en los próximos meses.

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📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El fenómeno climático de El Niño de 2026, potencialmente el más fuerte registrado, irrumpe justo cuando asumen gobiernos de derecha en Perú y otros países andinos, con el consiguiente riesgo de desestabilización social y económica.
  • Datos importantes: Temperatura del mar en Paita en junio: +14,2 °F respecto a la media. Pico esperado entre noviembre y marzo. Inversiones españolas en Perú: cerca de 5.000 millones de euros acumulados, según el ICEX.
  • Resumen: La coincidencia de un evento climático extremo con la renovación política en los Andes pone en jaque la seguridad jurídica y operativa de los activos españoles. La capacidad de los nuevos ejecutivos para gestionar la crisis será determinante para evitar pérdidas millonarias.