La AP-9, la columna vertebral de Galicia que conecta Ferrol con Tui, repite como la segunda autopista más cara de España. El trayecto completo cuesta 28,10 euros, según el informe anual de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), solo superado por los 39,90 euros que exige la AP-68 entre Bilbao y Zaragoza.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La AP-9, de titularidad estatal, repite como la segunda autopista más cara de España con un peaje de 28,10 € para el recorrido Ferrol-Tui.
- ¿Quién está detrás? El estudio de AEA compara todas las autopistas de peaje españolas; la AP-9 es gestionada por Audasa en régimen de concesión estatal.
- ¿Qué impacto tiene? Revela un contraste: las autopistas autonómicas gallegas (AG-57 y AG-55) son las más baratas por kilómetro, mientras que la principal vía estatal es de las más costosas en trayecto largo.
La AP-9 en la élite de los peajes caros
Los 28,10 euros que cuesta recorrer los casi 220 kilómetros de la AP-9 colocan a esta autopista gallega en un pelotón del que ningún conductor quiere formar parte. La AP-68, con sus 39,90 euros para el eje Bilbao-Zaragoza, sigue liderando la tabla, pero la infraestructura que vertebra el eje atlántico gallego se consolida en la segunda posición. El dato contrasta, sin embargo, con el coste por kilómetro: 0,12 euros, muy por debajo de la media nacional, que el estudio de AEA sitúa en 0,17 euros.
La razón de esa aparente contradicción es puramente matemática. La AP-9 penaliza por su longitud, un factor que diluye la ventaja de su tarifa kilométrica y dispara el precio final hasta convertirlo en el segundo más alto de España. A modo de comparación, los túneles de Artxanda en Bilbao, con 0,51 euros por kilómetro, o los del Cadí (0,49 €) y Vallvidrera (0,31 €), en Cataluña, presentan costes unitarios mucho más elevados, pero sus trayectos cortos impiden que el desembolso total sea comparable.
Dentro del propio mapa viario gallego, la AP-53, que une Santiago de Compostela con el Alto de Santo Domingo, comparte con la AP-9 ese mismo coste de 0,12 euros por kilómetro, aunque su recorrido más limitado la mantiene lejos del podio de los peajes más gravosos en términos absolutos.
El doble rostro de los peajes gallegos: la Xunta como contrapunto
Mientras la AP-9 penaliza por su longitud con 28,10 euros de peaje, las autopistas autonómicas gallegas ofrecen los precios por kilómetro más bajos de todo el país.
Si la AP-9 representa la cara más áspera del peaje en Galicia, la Xunta de Galicia se reserva la más amable. Dos vías de titularidad autonómica, la AG-57 (Puxeiros-Baiona) y la AG-55 (A Coruña-Carballo), encabezan la clasificación de las autopistas más baratas de España. La primera cuesta 0,06 euros por kilómetro, la segunda 0,07 euros, tarifas que la AEA identifica como las más reducidas entre todas las infraestructuras de pago del país.
El informe revela, además, que el precio final no depende solo del recorrido. Más de la mitad de las vías de peaje españolas aplican tarifas variables en función del horario, la temporada o el sistema de pago, y la AG-57 —como otras autopistas autonómicas— es una de las que mantienen precios estables, mientras que en la AP-9 los conductores se benefician de descuentos si usan telepeaje o circulan en horarios de menor demanda. En la AP-71, entre León y Astorga, circular de madrugada puede suponer pagar casi tres veces menos que durante el día, una dispersión que subraya hasta qué punto el factor horario condiciona la factura.
El Laboratorio Gallego
El caso gallego ofrece un contraste que trasciende lo anecdótico y alimenta un debate con ramificaciones nacionales. La coexistencia de dos modelos tan dispares —la AP-9 estatal, cara y concesionada a Audasa, y las autopistas autonómicas, baratas y gestionadas directamente por la Xunta— convierte a la comunidad en un banco de pruebas involuntario sobre la gestión de las infraestructuras de pago. Los nacionalistas gallegos llevan años reclamando la transferencia de la AP-9 a la Xunta precisamente apelando a esta dualidad: si la administración autonómica es capaz de mantener peajes más asequibles, argumentan, sería lógico que el principal eje viario gallego también estuviera bajo su control.
Para el PPdeG, la posición es más matizada. Gobernar la Xunta y, al mismo tiempo, presionar al Ejecutivo central —del mismo color político que el presidente Alfonso Rueda en Santiago— exige un equilibrio delicado. El partido se ha mostrado sensible a las quejas de los conductores, pero evita un choque frontal con el Gobierno. Así, mientras el BNG capitaliza el malestar ciudadano y el PSdeG reclama una revisión de las condiciones de la concesión, el contraste gallego se convierte en un argumento recurrente en cualquier debate sobre financiación autonómica y descentralización de infraestructuras.
De cara a la próxima revisión anual de tarifas, la presión política y social sobre la AP-9 no hará sino aumentar. La dualidad entre la costosa vía estatal y las baratas autopistas autonómicas mantiene abierta una pregunta que tarde o temprano tendrá que abordarse en Madrid: ¿es razonable que la comunidad que alberga las vías más baratas por kilómetro soporte a la vez una de las más caras en trayecto completo? La respuesta, de momento, la siguen pagando los bolsillos de los gallegos.
Ficha del Caso
- El caso: La AP-9, la autopista de peaje que vertebra Galicia, ocupa el segundo puesto entre las más caras de España, mientras las vías autonómicas gallegas son las más baratas.
- Datos importantes: 28,10 € trayecto Ferrol-Tui; 0,12 €/km en AP-9; 0,06 €/km en AG-57; segunda más cara tras AP-68 (39,90 €). Las vías autonómicas AG-57 y AG-55 ofrecen los peajes por kilómetro más bajos del país.
- Resumen: La diferente gestión entre el Estado y la Xunta provoca un contraste que sitúa a Galicia en el centro del debate sobre la transferencia de infraestructuras y la política tarifaria nacional.

