Granada — La Guardia Civil investiga una serie de estafas a empresas en Granada mediante la suplantación telefónica del jefe. Los delincuentes han logrado que varios negocios realicen transferencias urgentes por miles de euros, aprovechándose del caos del verano y la contratación de empleados temporales.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Varias empresas de Granada han perdido miles de euros tras caer en una estafa de suplantación del jefe. Los delincuentes llamaban haciéndose pasar por directivos para pedir transferencias urgentes.
- ¿Dónde y quién? La Guardia Civil, a través del equipo Arroba de la Comandancia de Granada, investiga los hechos y ha emitido una alerta a los negocios.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Cualquier comercio o empresa, especialmente los que contratan refuerzos en verano, debe extremar las precauciones ante llamadas que exigen pagos inmediatos o datos bancarios.
El modus operandi: ingeniería social y presión telefónica
El engaño sigue un patrón estudiado. Los estafadores llaman en las horas de mayor afluencia, cuando el negocio está desbordado. Se hacen pasar por el jefe o por una compañía suministradora —luz, agua— y avisan de un corte inminente o de una multa si no se realiza una transferencia en minutos. La presión es constante y la víctima apenas tiene tiempo de reaccionar.
La Guardia Civil ha constatado que los delincuentes no actúan al azar. Realizan trabajos previos de ingeniería social: con una simple llamada obtienen el nombre del dueño si el negocio es pequeño, o rastrean datos de directivos en internet para empresas más grandes. Con esa información, personalizan el timo y resultan creíbles. “Juegan con la inmediatez. Hemos comprobado que los trabajadores, al encontrarse bajo presión, aseguran que les parece la voz de su jefe verdadero”, explican los investigadores.
Una vez que el empleado pica, el dinero se envía por transferencia bancaria a cuentas abiertas con identidades falsas o mediante aplicaciones de pago inmediato. También utilizan las llamadas PayfaceCard, tarjetas regalo que se recargan con la cantidad acordada y cuyo código basta para que los estafadores accedan al efectivo.
La Guardia Civil mantiene abiertas varias investigaciones, aunque no ofrece datos oficiales. Algunas empresas afectadas han desembolsado miles de euros. Recuperar el dinero es difícil, pero no imposible. En los últimos años se han logrado bloquear cuentas y recuperar fondos, por lo que las pesquisas en Granada se tramitan con cierta esperanza.
Consejos de la Guardia Civil para evitar el fraude
La primera barrera es la más sencilla: colgar el teléfono y llamar al número oficial del jefe o de la compañía. En la mayoría de los casos, esa comprobación basta para desenmascarar el timo. Ninguna empresa legítima reclama datos personales o bancarios por teléfono. Si alguien lo hace, hay que sospechar de inmediato.
Otra medida de autoprotección es contrastar el número de cuenta que facilitan en la llamada con el de los recibos domiciliados. Basta con acceder a la aplicación móvil o a la banca electrónica para verificar si hay facturas pendientes. La Guardia Civil insiste en que todo negocio, por pequeño que sea, debe contar con un protocolo para empleados y concienciarles, sobre todo en verano, cuando las plantillas se refuerzan con personal menos familiarizado con los procedimientos internos. Las empresas suelen ofrecer también la posibilidad de comprobar de forma online y en las aplicaciones moviles si se está al día en los pagos.
“El verano multiplica las contrataciones temporales en la hostelería andaluza y, con ellas, las oportunidades para los estafadores.”
La Lectura Andaluza
El fenómeno no es exclusivo de Granada, pero la provincia es un excelente termómetro de lo que sucede en toda Andalucía cuando el sector servicios afronta los picos de la temporada turística. Según los propios investigadores del Equipo Arroba, las estafas por suplantación se mantienen estables desde principios de año, pero en verano se dispara el factor de riesgo: la contratación masiva de personal eventual. En una comunidad donde el turismo representa más del 13% del PIB y donde miles de jóvenes acceden a su primer empleo en hostelería, la vulnerabilidad es proporcional a la inexperiencia.
La lectura de proximidad es clara: un camarero o un ayudante de cocina que acaba de incorporarse puede ser la puerta de entrada a un fraude de miles de euros. La Guardia Civil, con presencia capilar en toda la geografía andaluza, ha puesto el foco en la prevención tanto como en la persecución del delito. La colaboración ciudadana y la formación de los empleados son las herramientas más eficaces.
De cara al futuro, la previsión es que este tipo de delitos, basados en la ingeniería social, sigan aumentando porque los delincuentes se adaptan rápido al lenguaje y los procesos de cada negocio. La respuesta, aseguran desde la Benemérita, pasa por protocolos claros, verificación en dos pasos y una concienciación continua. En Granada, mientras las investigaciones avanzan, el mensaje es unánime: colgar y verificar nunca es una pérdida de tiempo, sino la salvaguarda del negocio.

