El Gobierno de Pedro Sánchez ha acusado a Vox y al PP de hacer un «uso demagógico y partidista» de la crisis migratoria desatada en Ceuta. La formación que lidera Santiago Abascal redobla su ofensiva y señala directamente a la reciente regularización extraordinaria como el verdadero detonante del efecto llamada.
El argumentario de Vox: la regularización como causa del colapso en la frontera
Desde la sede nacional de Vox en Bambú se ha difundido este domingo un mensaje claro: la crisis con más de 40.000 migrantes y al menos una veintena de fallecidos no es fruto del azar ni de una interpretación aislada del Tribunal Supremo. La dirección del partido insiste en que la regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno ha actuado como un imán para las mafias, que ahora instrumentalizan la vulnerabilidad de quienes cruzan la frontera. En el argumentario interno de la formación se subraya que los requisitos jurídicos —como acreditar residencia antes del 1 de enero de 2026— son irrelevantes para el mensaje que se lanza a los países de origen: España abre la mano, y eso basta para disparar los flujos.
Para Vox, esta crisis es la enésima consecuencia de una política migratoria laxa que, según afirman, lleva años fallando. «Cada vez que se flexibilizan las condiciones, el número de llegadas se dispara», resumen fuentes del partido consultadas por Moncloa.com. Santiago Abascal y su equipo consideran que el Ejecutivo intenta ahora desviar la atención culpando a las mafias y a la oposición, cuando el origen del problema está en sus propias decisiones legislativas. La portavoz en el Congreso, Pepa Millán, ha reiterado en anteriores intervenciones que la inmigración irregular solo se combate con un mensaje de firmeza y con el cierre de fronteras, no con procesos de regularización que, a su juicio, perpetúan el ciclo.
La respuesta del Gobierno: «mafias criminales» y acusaciones a la oposición
El Ministerio de Asuntos Exteriores, dirigido por José Manuel Albares, ha sido contundente este sábado. Fuentes del departamento atribuyen el aluvión migratorio en Ceuta a «mafias criminales» que han instrumentalizado la reciente sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe las devoluciones de quienes acceden a nado. En un comunicado trasladado a La Vanguardia, Exteriores niega cualquier relación con la regularización aprobada: «Es falso que ninguna persona que haya cruzado en estos días la frontera pueda acogerse a este proceso», remarcan, citando los estrictos requisitos temporales que exige la ley.
El Gobierno, además, ha calificado la ofensiva política de Vox y del PP como un «uso demagógico y partidista de situaciones como la que vivimos». El presidente Pedro Sánchez se ha desplazado a Ceuta para coordinar la respuesta, mientras desde Exteriores se insiste en la «excelente» relación con Marruecos y en los mecanismos de devolución acordados con Rabat. Sin embargo, estas explicaciones no han frenado las críticas de la oposición, que ve en las palabras del Gobierno un intento de eludir responsabilidades.
Cada repunte migratorio se convierte para Vox en una prueba tangible de lo que llevan advirtiendo desde hace años: el laxismo del Gobierno genera el efecto llamada.
La portavocía nacional de Vox ya ha anunciado que utilizará todos los resortes parlamentarios para fiscalizar al Ejecutivo. En el próximo Pleno del Congreso de los Diputados se esperan preguntas dirigidas al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, con el objetivo de desmontar la versión oficial. El partido confía en que esta crisis reactive el debate sobre la necesidad de un cambio radical en la política fronteriza y en que el PP se vea obligado a definirse con claridad, lejos de las medias tintas.
Claves estratégicas para Vox: la inmigración como flanco electoral consolidado
La crisis de Ceuta llega en un momento delicado para la agenda del Gobierno, y Vox lo sabe. La dirección del partido interpreta que cada incidente fronterizo refuerza su posición como única alternativa que ofrece un discurso sin matices en materia migratoria. La ofensiva contra Sánchez no es solo coyuntural: responde a una estrategia a largo plazo que busca consolidar a Vox como el referente de la derecha en el combate contra la inmigración ilegal, especialmente de cara al próximo ciclo electoral autonómico y municipal.
Desde Bambú contemplan con atención la evolución del pulso con el PP. La exigencia de contundencia frente a la crisis —y de ruptura con las políticas del Gobierno— se ha convertido en un elemento de presión habitual de Vox hacia los populares. Si Feijóo mantiene un perfil contenido o insiste en culpabilizar solo a las mafias, Vox podrá acusarle de connivencia con la estrategia socialista. La crisis de Ceuta ofrece, en este sentido, una oportunidad para tensar aún más la cuerda y recordar que, en materia migratoria, la línea de Vox es innegociable. El partido de Abascal ya ha demostrado en anteriores contiendas que este flanco les permite movilizar a un electorado desencantado con las políticas tibias. Ahora, con la frontera sur desbordada, el mensaje cala con más fuerza que nunca.
