La crisis migratoria en Ceuta ha proporcionado a Junts per Catalunya la coartada perfecta para reactivar uno de sus caballos de batalla en Madrid: la transferencia de las competencias de inmigración a la Generalitat. La portavoz del partido en el Congreso, Míriam Nogueras, anunció este viernes que volverá a presentar la ley de delegación de inmigración acordada con el PSOE, aprovechando el aumento de llegadas y la respuesta del Gobierno para reclamar un ‘control total’ de las fronteras catalanas.
Ceuta como palanca: ‘No se puede seguir sin hacer nada’
En declaraciones difundidas por la formación que lidera Carles Puigdemont, Nogueras vinculó directamente la presión migratoria sobre las ciudades autónomas con la necesidad de traspasar a Cataluña la gestión de flujos y fronteras. ‘No se puede seguir sin hacer nada’, afirmó, señalando que la actual situación ‘provoca el crecimiento de la extrema derecha’. La alternativa, según la diputada, es que la Generalitat asuma el control total de la inmigración.
Junts ya intentó sacar adelante esta iniciativa en septiembre de 2025, cuando el Congreso la rechazó con los votos en contra de PP, Vox, Podemos, UPN, un diputado de Compromís y otro de la Chunta Aragonesista. Sin embargo, el escenario ha cambiado: el pasado enero, Podemos se abrió a negociar la delegación, siempre que antes se aprobara una regularización extraordinaria de migrantes.
Aquella apertura, que cogió con el pie cambiado a los socialistas, no se ha traducido en avances reales. Ahora, con la imagen de las pateras en Ceuta copando las portadas, Junts vuelve a mover ficha. Nogueras lanzó un órdago al resto de grupos: ‘Veremos qué hacen los partidos, si están a favor de una solución o ya les va bien seguir en este caos’.
Puigdemont alza la voz: ‘Europa pasará factura’
Desde Waterloo, el expresidente fugado de la justicia y líder de Junts, Carles Puigdemont, endureció el mensaje. En un hilo en X —antes Twitter— titulado El fracaso español en política migratoria preocupa a Europa, calificó de ‘incompetencia’ la gestión del Gobierno y advirtió que la actuación del Ejecutivo de Sánchez ha ‘encendido las alarmas’ en la UE, poniendo en crisis el acuerdo de Schengen.
Puigdemont aseguró que Europa ‘pasará factura’ al Gobierno español por la regularización de migrantes, que considera descontrolada. Y añadió una coletada que enlaza directamente con el ideario independentista: ‘Los catalanes no podemos pagar esta factura’.
El control migratorio se convierte así en una pieza más del tablero soberanista, un argumento para dibujar una frontera catalana independiente de la española.
Ninguno de los dirigentes europeos que se ha referido a la crisis de Ceuta ha mencionado la regularización aprobada por el Gobierno, pero en Junts basta con señalar el malestar difuso en Bruselas para reforzar su tesis: el Estado no protege a Cataluña, Cataluña debe protegerse a sí misma.
Tablero catalán: ¿traspaso incómodo para Illa?
La reactivación de esta demanda no solo tensiona la aritmética del Congreso. También sitúa al president de la Generalitat, Salvador Illa, en una posición ambivalente. El traspaso de competencias en inmigración no formaba parte de su pacto de investidura con ERC y los Comuns, pero sí del acuerdo entre el PSOE y Junts en Madrid. Si la ley prosperara, el Govern del PSC asumiría herramientas de gran calado político, precisamente aquellas que Junts reclama para avanzar hacia la ‘independencia fiscal y fronteriza’.
En el seno del Ejecutivo catalán, según fuentes consultadas por Moncloa.com, se observa la maniobra con cautela. Nadie quiere aparecer públicamente alineado con un discurso que usa la inmigración como ariete contra el Estado. Pero, al mismo tiempo, nadie desdeñaría contar con más competencias.
La crisis de Ceuta ha servido, por tanto, para rearmar el discurso de Junts a costa de un Gobierno central que ya tenía este expediente enquistado. Con la legislatura aún joven y los presupuestos generales de 2027 en el horizonte, la llave del control migratorio vuelve a cotizar al alza en el intercambio de apoyos. Y mientras, Cataluña observa cómo una crisis en el Estrecho puede acelerar su propio debate identitario.
En esta redacción entendemos que la operación tiene menos de urgencia migratoria que de estrategia política. Junts necesita recuperar visibilidad tras meses de desgaste, y la inmigración sigue siendo el atajo más rentable hacia el electorado independentista más duro.
