Google ha retirado su generador de imágenes con IA en Google Earth tan solo 24 horas después de anunciarlo. La función Nano Banana 2, presentada el 31 de julio, permitía superponer imágenes sintéticas sobre mapas reales con la intención de crear paisajes imaginativos. La compañía ha confirmado este sábado la marcha atrás tras detectar usos que violaban sus propias políticas.
Claves de la operación
- Retirada récord en apenas 24 horas. El anuncio oficial se produjo el jueves 31 de julio y el viernes 1 de agosto Google ya había desactivado la función.
- Riesgo de desinformación geoespacial. La herramienta generaba imágenes con un nivel de realismo que podía confundirse con fotografías satelitales auténticas.
- Google promete volver con más controles. La compañía asegura que implementará salvaguardas más estrictas antes de reactivar Nano Banana 2 en Google Earth.
El movimiento se produce en un momento delicado para la credibilidad de las plataformas de mapas. Google Earth es, ante todo, una herramienta profesional utilizada por geógrafos, urbanistas y analistas de defensa. Introducir una función que permitía alterar la realidad geográfica suponía un riesgo reputacional difícil de justificar.
La tecnología, basada en el modelo Gemini Nano Banana 2, estaba diseñada para generar variaciones artísticas sobre ubicaciones reales. Sin embargo, los usuarios empezaron a compartir capturas en redes sociales donde las imágenes falsas resultaban indistinguibles de las auténticas. En esta redacción observamos que el problema no era la tecnología en sí, sino el contexto donde se desplegaba.
24 horas de vida: el experimento fallido de Google Earth
El comunicado oficial de Google, publicado en X, reconocía la tensión: «Sabemos que la gente confía de manera única en Google Earth para obtener una visión fiable del mundo. La nota añadía que, aunque las imágenes generadas no aparecían en la experiencia principal de Google Earth y llevaban marca de agua, las capturas compartidas fuera de la plataforma eliminaban esa protección.
Google no ha detallado qué infracciones concretas detectó, pero la rapidez de la retirada sugiere que los usos problemáticos fueron inmediatos y generalizados. No es la primera vez que la compañía rectifica tras un lanzamiento, aunque hacerlo en 24 horas marca un precedente en su historial de productos.
Cuando la línea entre una imagen real y una sintética se difumina en una plataforma de mapas, la desinformación deja de ser un riesgo abstracto y se convierte en una amenaza operativa.
El episodio recuerda al fiasco de Gemini Images en 2024, cuando Google suspendió la generación de imágenes de personas por sesgos históricos. Entonces la rectificación tardó semanas. Ahora han bastado horas. La diferencia de velocidad revela que la compañía ha aprendido la lección, pero también que el riesgo era mayor.
El fantasma de la desinformación geoespacial
La capacidad de alterar mapas con IA generativa toca una fibra sensible. En conflictos armados, crisis humanitarias o negociaciones fronterizas, las imágenes satelitales se presentan como prueba. Que una herramienta de consumo permita generar instantáneas falsas con verosimilitud técnica introduce un vector de ataque informativo que pocos reguladores han contemplado aún.
La decisión de Google de activar esta función precisamente en Earth y no en Maps sugiere que la compañía era consciente del riesgo. Earth tiene una base de usuarios más técnica y profesional, lo que en teoría reducía la exposición. En la práctica, ha resultado ser al revés: los profesionales fueron los primeros en detectar el peligro y en denunciarlo.
El incidente ocurre además en plena negociación del reglamento europeo sobre IA generativa y contenidos sintéticos. Bruselas ultima obligaciones de marcado de agua y transparencia que afectarán a herramientas como Nano Banana 2.
Credibilidad en juego: lo que Google Earth se juega en España y Europa
En España, Google Earth es utilizado por administraciones públicas, estudios de arquitectura y consultoras medioambientales. Cualquier erosión de su fiabilidad afecta directamente a flujos de trabajo que dependen de la precisión geográfica. No es una red social donde la desinformación sea un riesgo asumido: es una herramienta de referencia con dos décadas de trayectoria.
El sector geoespacial español ha vivido en 2025 y 2026 un impulso relevante con la expansión de los datos del programa Copernicus y la creciente demanda de análisis satelital para la transición energética. Que el principal proveedor de mapas del mundo introduzca una función que amenaza la integridad de los datos es, como mínimo, una señal preocupante.
En esta redacción entendemos que Google hará bien en priorizar la confianza sobre la innovación en este caso. No todas las superficies deben ser lienzos para la IA generativa. A veces, la decisión más responsable es reconocer que una tecnología, por prometedora que sea, no encaja en un determinado producto. Y retirarla sin dramatismos, como ha hecho la compañía esta semana.
Mientras tanto, los usuarios que, por unas horas, pudieron probar Nano Banana 2 en Google Earth se quedan con la experiencia de haber sido testigos de uno de los lanzamientos más efímeros de la historia de Google. Y también, quizás, del experimento que por fin obligó a la industria a preguntarse dónde deben estar los límites de la generación sintética.

