La LOMLOE (Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación), popularmente conocida como ley Celáa, es la norma que rige el sistema educativo español desde su publicación en el Boletín Oficial del Estado el 30 de diciembre de 2020. Su aprobación derogó la anterior LOMCE y estableció un nuevo marco para aspectos clave como la promoción de curso, el currículo escolar y la enseñanza de la religión, con el objetivo de reforzar la equidad y la calidad educativa.
Qué es la LOMLOE y por qué se aprobó
La LOMLOE es una ley orgánica que modifica la Ley Orgánica de Educación (LOE) de 2006, restaurando muchos de sus principios al tiempo que incorpora nuevos planteamientos derivados de la Agenda 2030 y de los objetivos europeos en educación. La norma nació para revertir las reformas introducidas por la LOMCE (2013), que según el preámbulo de la propia LOMLOE habían generado «una ruptura del equilibrio» alcanzado con la LOE y habían provocado conflictos en la comunidad educativa.
Entre las críticas más extendidas a la LOMCE figuraban la configuración de itinerarios de desigual valor en la educación secundaria, la recuperación de las reválidas al final de cada etapa (que nunca llegaron a aplicarse), un modelo curricular excesivamente compartimentado y una reducción de las competencias de los órganos de participación como el consejo escolar. La LOMLOE elimina esas medidas y apuesta por un currículo competencial, la evaluación continua y la atención a la diversidad.
Además, la ley recalibra el reparto de competencias entre el Estado y las comunidades autónomas. Mientras que la LOMCE limitaba la capacidad de las CC.AA. para decidir sobre materias y metodologías, la LOMLOE devuelve a las administraciones autonómicas un margen más amplio, permitiendo que fijen hasta el 40% de los contenidos curriculares en las regiones con lengua cooficial (como Cataluña o País Vasco) y el 50% en el resto.
Los cambios más relevantes de la LOMLOE
La ley introduce modificaciones sustanciales en la organización de las enseñanzas. Entre ellas destacan la desaparición de las materias troncales, específicas y de libre configuración, que se sustituyen por un currículo único basado en las competencias clave. Las reválidas de final de etapa quedan suprimidas y se refuerzan las evaluaciones de diagnóstico en cuarto de primaria y segundo de la ESO, sin efectos académicos.
La repetición excepcional y la eliminación de las reválidas buscan reducir una tasa de abandono escolar que en 2020 superaba el 16%, casi el doble de la media de la UE, según el Ministerio de Educación.
En cuanto a la promoción de curso, la repetición deja de ser una decisión automática ligada al número de suspensos. El equipo docente debe valorar si el alumno tiene condiciones para seguir avanzando y aplicará medidas de refuerzo antes de decidir la repetición, que se concibe como un recurso excepcional. Esta medida busca reducir las elevadas tasas de repetición que España arrastraba en los informes internacionales, como el PISA.
La enseñanza de la religión sufre un cambio: la asignatura pasa a ser de oferta obligatoria para los centros, pero voluntaria para los estudiantes, y su calificación no computa para la nota media a efectos de acceso a becas ni a estudios posteriores. Se elimina la asignatura alternativa que existía en la LOMCE, lo que significa que quienes no elijan religión no cursarán una materia con contenidos curriculares equivalentes que contara para el expediente. Esta modificación ha sido uno de los puntos más debatidos entre el Partido Popular y el PSOE.
Otro aspecto polémico es el uso de las lenguas vehiculares. La LOMLOE mantiene el castellano como lengua oficial del Estado, pero otorga a las comunidades autónomas la capacidad de determinar el porcentaje de horas de enseñanza en cada lengua cooficial en sus territorios. Esta previsión ha provocado que varias autonomías, como la Comunidad de Madrid o Cataluña, hayan impulsado modelos distintos, y ha dado lugar a recursos judiciales que aún se dirimen.
El Marco Educativo
La LOMLOE se inserta en un ecosistema normativo que tiene como referencia la Ley Orgánica de Educación (LOE) de 2006, a la que modifica. La competencia educativa es compartida: el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deporte fija los aspectos básicos del currículo y las condiciones para la obtención de títulos, mientras que las comunidades autónomas desarrollan los contenidos y gestionan los centros. Esta distribución, recuperada por la LOMLOE frente a la centralización de la LOMCE, ha sido avalada por el Tribunal Constitucional en varias sentencias.
Los actores implicados son diversos: estudiantes, familias, docentes, administraciones educativas y organizaciones sindicales. Las posiciones sobre la ley han sido muy distintas. El Partido Popular, entonces en la oposición, presentó un recurso de inconstitucionalidad contra varios artículos, alegando invasión de competencias y vulneración del derecho de las familias a elegir la educación religiosa. El PSOE, que impulsó la ley con el apoyo de Unidas Podemos, defendió que se trataba de una modernización necesaria para garantizar la equidad. Las asociaciones de padres y los sindicatos de la enseñanza pública apoyaron mayoritariamente la reforma, mientras que los colegios concertados y algunas asociaciones de familias católicas criticaron el tratamiento de la religión.
A fecha de agosto de 2026, la LOMLOE sigue plenamente vigente, aunque persisten litigios en algunos tribunales superiores de justicia sobre la aplicación de las lenguas cooficiales. No hay prevista una nueva reforma legislativa de calado, pero el debate político sobre la educación no ha cesado. Los expertos señalan que los resultados de las próximas evaluaciones internacionales, como el informe PISA 2025, que se publicará a finales de 2026, podrían alimentar nuevas discusiones sobre la eficacia de la ley.
Claves de la Noticia
- Qué importa: La LOMLOE es la ley educativa vigente que derogó la LOMCE y modificó la LOE, estableciendo un nuevo modelo más competencial y con mayor peso de las comunidades autónomas.
- Por qué importa: Afecta a la promoción de curso, la enseñanza de la religión y el uso de las lenguas vehiculares, aspectos que inciden directamente en millones de estudiantes y en las decisiones de las familias.
- A quién le importa: A todas las familias con hijos en edad escolar, a docentes, equipos directivos y a las administraciones educativas autonómicas, que deben adaptar sus currículos a la nueva norma.

