La recaudación del impuesto autonómico sobre viviendas vacías de grandes tenedores se ha desplomado en la Comunitat Valenciana tras una caída del 64 % en el número de inmuebles que tributan por él. Según los datos de la Conselleria de Hacienda (el departamento autonómico de finanzas de la Generalitat Valenciana), las casas y pisos desocupados en manos de propietarios con más de diez inmuebles han pasado de 3.237 en 2023 a apenas 1.181 en 2026, lo que ha reducido los ingresos del gravamen de 7,1 a 2,1 millones de euros.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Las viviendas vacías de grandes tenedores registradas por la Generalitat han caído un 64 % en tres años y la recaudación del impuesto se ha reducido en dos tercios.
- ¿Quién está detrás? La Conselleria de Hacienda gestiona el tributo, heredado del anterior gobierno del Botànic y que ahora recauda solo 2,1 millones frente a los 7,1 de 2024.
- ¿Qué impacto tiene? El bajón fiscal llega mientras el Consell de Juanfran Pérez Llorca presume de éxito en sus políticas de estímulo a la vivienda, aunque los datos de viviendas vacías reales —hasta 90.000 según el sector— cuestionan esa lectura.
El desplome de la recaudación: de 7,1 a 2,1 millones
El Impuesto sobre viviendas vacías fue diseñado por el anterior gobierno de izquierdas para penalizar a los grandes propietarios que mantuvieran pisos sin ocupar durante más de dos años, con el objetivo de forzar su salida al mercado de alquiler o venta. La cuota fija y la variable crecían con la superficie desocupada: hasta 5.000 metros cuadrados no se pagaba nada fijo, pero sí un 7,5 % sobre la base, mientras que para los tenedores con más de 40.000 metros cuadrados la factura podía superar el medio millón de euros más 22,50 euros por cada metro cuadrado adicional.
En 2023, la Generalitat recaudó 7 millones de euros de los 3.237 inmuebles que entonces cumplían los requisitos. En 2024 —primer año del Consell de Carlos Mazón— la cifra subió ligeramente hasta los 7,1 millones, pero a partir de ahí comenzó un descenso imparable. En 2025 ya eran solo 1.281 las casas declaradas, y en este 2026 el registro ha bajado hasta las 1.181, un 64 % menos que hace dos años. La recaudación se ha reducido en la misma proporción, quedándose en 2,1 millones de euros.
Las cuentas oficiales contrastan con la radiografía real del parque inmobiliario valenciano. El último Censo de Población y Viviendas del INE, de 2021, contabilizaba unas 459.000 viviendas vacías en la Comunitat; la Agencia Tributaria, en su estadística del IRPF de 2024, elevaba esa bolsa a 635.919 inmuebles sin ocupar. Sin embargo, ninguna de esas fuentes distingue cuántas están en manos de pequeños propietarios y cuántas son de grandes tenedores. La Generalitat solo tiene registrado el 3 % de lo que el tercer sector estima como pisos vacíos en manos de estos actores. Un informe de Provivienda financiado por el Gobierno de España calcula que hay unas 90.000 viviendas desocupadas de grandes tenedores en la autonomía, lo que deja en evidencia la brecha entre lo declarado y lo real.
La recaudación se ha desplomado no por una pérdida de base imponible, sino porque los grandes tenedores han dejado de registrar sus viviendas vacías en el catastro del Consell.
Las medidas del Consell para activar el mercado
Desde la llegada del PP y Vox a la Generalitat, primero con Mazón y ahora con Pérez Llorca, se ha apostado por una batería de incentivos fiscales y de suelo para engrasar el mercado inmobiliario. El Plan VIVE, que prevé levantar 10.000 viviendas públicas protegidas hasta el final de la legislatura, es la bandera más visible. A él se une el aval para que jóvenes de 18 a 45 años puedan cubrir el 20 % de la entrada de una hipoteca, siempre que el precio de la casa no supere los 311.000 euros.
En el plano fiscal, la Generalitat Valenciana ha rebajado el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales del 10 % al 9 % para las viviendas usadas, con tipos aún más bajos para jóvenes (del 8 % al 6 %) y familias vulnerables (del 4 % al 3 %). La bonificación del 99 % en Sucesiones y Donaciones entre hijos, cónyuges y padres se amplió el pasado 1 de junio a un 25 % entre hermanos, tíos y sobrinos, y llegará al 50 % en el mismo mes de 2027. El Consell también ha reducido el tipo general del impuesto de Actos Jurídicos Documentados del 1,5 % al 1,4 % y bonificado la mitad del gravamen en determinadas operaciones.
El Escenario Valenciano
La paradoja política es tan evidente como incómoda: el impuesto que el gobierno progresista creó para censar y castigar las viviendas vacías está perdiendo eficacia recaudatoria justo cuando el actual Ejecutivo del PP-Vox defiende que la oferta empieza a fluir. La lectura oficial en el Consell de Pérez Llorca es que menos viviendas sujetas al tributo significa más inmuebles en el mercado, un logro de sus políticas de estímulo. Pero los datos del propio sector, sumados a la falta de un censo oficial completo de viviendas desocupadas, señalan que la caída se debe sobre todo a la baja declaración voluntaria por parte de los propietarios.
Desde el PSPV y Compromís se insiste en que el impuesto nunca fue diseñado para recaudar, sino para disuadir, y exigen que el Consell refuerce la inspección en lugar de celebrar una estadística que apenas araña la superficie del problema. La polémica, además, trasciende la lógica autonómica: la futura Ley estatal de vivienda obligará a todas las comunidades a tener un registro único de grandes tenedores y establecerá mecanismos sancionadores más homogéneos. Si la Generalitat no acelera su capacidad de control, la brecha entre lo que tributa y lo que realmente existe seguirá ampliándose, dejando al margen del debate público los más de 80.000 pisos que, según las estimaciones más conservadoras, permanecen vacíos en manos de sociedades y fondos de inversión.
Ficha del Caso
- El caso: El impuesto valenciano sobre viviendas vacías de grandes tenedores ha perdido un 64 % de su base imponible en tres años y la recaudación ha caído de 7,1 a 2,1 millones de euros.
- Datos importantes: En 2026 solo se declaran 1.181 inmuebles desocupados de grandes propietarios, frente a las 90.000 viviendas vacías que el tercer sector atribuye a estos actores. El Consell ha desplegado rebajas en ITP, Sucesiones y AJD para estimular la oferta.
- Resumen: La Generalitat atribuye el descenso al éxito de sus políticas de vivienda, pero la falta de un censo público completo y la baja declaración voluntaria reducen el tributo a la irrelevancia recaudatoria sin garantizar que los pisos estén efectivamente en el mercado.

