Audiencia Nacional: la jueza Tardón pregunta a la Guardia Civil por las alertas previas en Ceuta

La providencia de la jueza Tardón abre una vía judicial que el PP capitaliza para exigir la dimisión del ministro del Interior y refuerza el discurso de desgaste contra Sánchez. Génova considera que si se acredita que hubo alertas previas, la cadena de mando política queda al des

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La jueza de la Audiencia Nacional María Tardón ha solicitado a la Guardia Civil si recibió alertas previas a la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta del 30 y 31 de julio, en la que entraron más de 72.000 personas —70.000 ya retornadas— con al menos 75 fallecidos.
  • ¿Quién está detrás? La iniciativa parte de una denuncia de la organización Iustitia Europa, pero el PP ha convertido este procedimiento en uno de sus principales arietes contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
  • ¿Qué impacto tiene? La investigación judicial apunta directamente a la cadena de mando política y da alas a las exigencias populares de dimisión de Marlaska y de una comisión de investigación parlamentaria.

La providencia de la jueza Tardón —a la que ha tenido acceso Europa Press— supone un primer movimiento de la justicia sobre el terreno más delicado para el Ejecutivo: si hubo omisión de información o pasividad deliberada antes de la mayor crisis migratoria registrada en Ceuta.

La magistrada ha preguntado a la Jefatura de Información de la Guardia Civil si el instituto armado disponía de «alguna información en los días previos que hubiese podido alertar de la entrada irregular masiva». Además, ha reclamado datos pormenorizados del dispositivo de rescate y la identidad de los supervivientes y fallecidos.

El paso es complementario al que dio hace apenas días, cuando pidió un informe a la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (UCRIF) para determinar si la avalancha en el espigón del Tarajal respondió a «una acción concertada» impulsada por un grupo criminal.

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Un foco sobre el ministro Marlaska

En Génova observan la investigación como un refuerzo judicial a su hoja de ruta. Desde el primer momento, el PP ha acusado a Marlaska de ocultar informes de inteligencia que —según su tesis— permitían prever un asalto coordinado desde Marruecos. La portavoz parlamentaria del Grupo Popular, Cuca Gamarra, calificó la semana pasada la gestión de la crisis como «un fracaso de Estado» y anunció que su grupo reclamará la comparecencia del ministro en el Congreso en cuanto se reanude el periodo de sesiones.

La petición de la Audiencia Nacional a la Guardia Civil sobre las alertas previas conecta directamente con el argumentario del PP: si los agentes tuvieron conocimiento de un riesgo inminente y no se activaron los protocolos suficientes, la cadena de mando llega hasta el despacho del ministro. Las diligencias aún no han determinado la competencia penal de la Audiencia Nacional, pero desde el partido ya las interpretan como «la prueba de que la justicia no cierra los ojos ante la gestión del Gobierno».

La denuncia que originó el procedimiento fue presentada por Iustitia Europa contra funcionarios, integrantes de organizaciones criminales y autoridades españolas y extranjeras. Aunque el PP no es parte personada, ha saludado la apertura de diligencias como un paso necesario para depurar responsabilidades.

Ceuta, el vértice territorial del PP

La entrada de miles de personas puso en jaque los servicios públicos de una ciudad autónoma gobernada por el PP. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ha transmitido en privado su «indignación» por la falta de previsión del Ejecutivo central y ya ha pedido formalmente la comparecencia de Marlaska ante el Senado —donde el PP tiene mayoría absoluta— para que aclare qué supo y cuándo.

En los corrillos de la Ciudad Autónoma se apunta que, de confirmarse la existencia de alertas no comunicadas, el daño reputacional para el ministerio del Interior sería «irreparable». Vivas, hombre de partido con peso entre los barones populares, ha subrayado en conversaciones con Génova la necesidad de que la investigación judicial avance con la máxima celeridad para no diluir el desgaste político.

La Audiencia Nacional centra ahora sus pesquisas en conocer las circunstancias personales de las víctimas, la causa y data de los fallecimientos y los datos de localización de los supervivientes recabados por los agentes. Unos 70.000 de los más de 72.000 que accedieron a Ceuta ya han regresado, pero el saldo mortal —al menos 75 fallecidos según el Gobierno— mantiene la tensión.

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El Eje del Poder Popular

Para el Partido Popular este procedimiento no es un episodio aislado, sino la confirmación de que la gestión migratoria del Gobierno Sánchez se ha convertido en su principal talón de Aquiles. La investigación de la Audiencia Nacional les permite trasladar el debate del terreno discursivo a uno judicial, que consideran más incómodo para Moncloa.

Desde la cúpula popular se interpreta que la pregunta sobre las alertas previas toca la línea de flotación de la estrategia defensiva del Ejecutivo: si la justicia constata que existía una información que no se trasladó a los dispositivos, el argumento de «sorpresa» se derrumba. Esa es la hipótesis con la que trabajan los asesores de Alberto Núñez Feijóo, que ven en el sumario una oportunidad para agrietar la mayoría parlamentaria del Gobierno. El PP ya ha anunciado que llevará al Pleno del Congreso una proposición no de ley para reforzar el control judicial de los flujos migratorios y exigir que comparezca el ministro.

En paralelo, los barones territoriales han empezado a coordinar un discurso común: Ayuso, Moreno y Mañueco han aludido en sus últimas intervenciones a la «impunidad» del Ejecutivo central en política migratoria. La pinza entre la presión desde los territorios gobernados por el PP y la vía judicial sitúa a Génova en una posición ofensiva que no quiere malgastar: el próximo Comité Ejecutivo Nacional, previsto para después del verano, analizará la evolución de la causa como posible palanca para una moción de censura en el tramo final de la legislatura.

La Audiencia Nacional aún tiene que decidir si es competente para instruir los hechos denunciados —ha pedido informe a la Fiscalía—, pero cualquier resolución que arroje luz sobre la cadena de información previa dará argumentos políticos al PP para exigir responsabilidades más allá del cese de altos cargos. La sombra de la gestión de la crisis migratoria ya es un factor de desgaste para el Gobierno y los populares han entendido que esta es una batalla que pueden librar con ventaja.

Si se prueba que existieron avisos ignorados, la figura del ministro Marlaska quedará tocada de muerte política.

La estrategia popular se ha afinado en los últimos días: el foco se ha puesto en que el Gobierno central no puede escudarse en la imprevisibilidad de la avalancha. Fuentes de la dirección nacional del partido subrayan a Moncloa.com que «si la Audiencia Nacional constata que hubo avisos, el argumento de que fue una acción imprevisible se cae por su propio peso». Con las elecciones generales a la vuelta de la esquina, el PP necesita que la percepción de mala gestión migratoria cale en el votante indeciso, sobre todo en zonas como Ceuta, Melilla y el arco mediterráneo, donde la presión migratoria se siente de forma cotidiana.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: El Gobierno de Sánchez ocultó información y fracasó en la protección de Ceuta; la justicia va a destapar las responsabilidades que la política trata de enterrar.
  • Protagonista: Juan Jesús Vivas (presidente de Ceuta y voz autorizada del PP en la crisis).
  • Próximo hito: Votación en el Pleno del Senado de la comparecencia de Marlaska solicitada por el PP en la próxima sesión de control, previsiblemente en septiembre.