El nuevo misil SQUALL de Indra que España quiere para golpear objetivos a más de 300 kilómetros

El nuevo misil de crucero de Indra supera los 300 kilómetros de alcance y busca ofrecer al Ejército español una capacidad de ataque de precisión y bajo coste.

La presentación de SQUALL por Indra abre una nueva vía para las Fuerzas Armadas españolas: disponer de un misil de crucero de más de 300 kilómetros, pensado para ataques de precisión y también para lanzar salvas capaces de saturar las defensas enemigas. El sistema acaba de ser presentado en UNVEX 2026 y, por ahora, no existe una cifra pública de Defensa que confirme cuánto dinero destinará específicamente a comprar SQUALL.

La cuestión es relevante porque España está aumentando sus programas de modernización militar y busca reforzar sus capacidades de ataque a distancia, defensa aérea, drones y municiones. De hecho, el Gobierno prepara nuevos Programas Especiales de Modernización que podrían movilizar alrededor de 11.000 millones de euros en 2026, con los misiles entre las áreas consideradas prioritarias. Sin embargo, esa cifra corresponde al conjunto de nuevos programas y no a una adquisición concreta del SQUALL.

El nuevo misil de Indra nace precisamente en este contexto. Su principal característica es combinar alcance, precisión y un coste de fabricación reducido, una fórmula que pretende cambiar la forma en la que se emplean los misiles de crucero en un conflicto de alta intensidad.

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Un misil para atacar a más de 300 kilómetros

SQUALL ha sido concebido como un misil de crucero de bajo coste capaz de alcanzar objetivos situados a más de 300 kilómetros. Indra plantea emplearlo contra centros de mando y control, sistemas de defensa aérea e infraestructuras militares de alto valor situadas en la retaguardia del adversario.

Según los datos publicados por Defense News, el sistema tendría un peso aproximado de 150 kilos, una longitud de 3,4 metros, una velocidad de alrededor de Mach 0,8 y una cabeza de guerra de entre 50 y 60 kilos. También está diseñado para volar a baja cota, una característica destinada a dificultar su detección por los radares enemigos.

Pero la principal diferencia respecto a otros misiles de crucero no está únicamente en el alcance. Indra apuesta por que SQUALL pueda fabricarse en grandes cantidades y utilizarse en ataques de saturación. La lógica es sencilla: si cada misil empleado para destruir un objetivo cuesta varios millones de euros, resulta difícil utilizar grandes salvas. Un sistema más barato permite lanzar muchos más vectores simultáneamente.

Esta filosofía responde a una de las lecciones extraídas de los conflictos recientes: las defensas aéreas pueden ser extremadamente costosas y un atacante puede intentar agotarlas mediante oleadas de amenazas.

Sede Indra (Fuente: Agencias)
Sede Indra (Fuente: Agencias)

La ventaja para España: soberanía industrial y capacidad de producción

Para el Ejército español, una de las principales ventajas potenciales de SQUALL sería disponer de una capacidad nacional para atacar objetivos a distancia sin depender completamente de proveedores extranjeros.

Indra asegura que el misil contará con una cadena de suministro española, basada en componentes sobre los que exista control y soberanía tecnológica. La compañía considera que esta característica permitiría aumentar la producción en caso de crisis y reducir los riesgos asociados a interrupciones de las cadenas internacionales.

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Además, el diseño busca facilitar su integración en diferentes plataformas. SQUALL podría ser lanzado desde sistemas terrestres y navales, incluyendo rampas, contenedores o vehículos tácticos. Esa flexibilidad permitiría adaptar el arma a diferentes unidades y escenarios sin tener que desarrollar necesariamente una plataforma específica para cada empleo.

Para España, la ventaja industrial también podría ser importante. El desarrollo de un misil propio permitiría acumular conocimientos en guiado, navegación, propulsión, integración de armas y fabricación de municiones de precisión. En un contexto europeo marcado por la necesidad de aumentar la producción de armamento, esa capacidad puede tener valor más allá del propio Ejército.

El sistema también está concebido para funcionar en entornos de guerra electrónica, incorporando diferentes soluciones de guiado y navegación destinadas a resistir intentos de interferencia o engaño electrónico.

misil Squall Indra
Misil de medio alcance montado en un avión de combate. Foto: Agencias

El gran interrogante: cuánto comprará Defensa y cuál será su coste

La principal incógnita ahora es económica. Defensa todavía no ha anunciado públicamente un contrato de adquisición del SQUALL ni una cantidad concreta de unidades, por lo que no resulta posible atribuirle una inversión determinada.

La referencia disponible es el escenario general de rearme y modernización que está impulsando España. El Gobierno trabaja con nuevos programas militares por unos 11.000 millones de euros, dentro de los compromisos de incremento del gasto en defensa, y los misiles aparecen entre las capacidades que se pretenden potenciar.

Eso no significa que esos 11.000 millones vayan a SQUALL. La cantidad incluye diferentes programas y capacidades y, por tanto, sería incorrecto presentar esa cifra como una inversión destinada al misil de Indra.

También existe una desventaja que habrá que comprobar antes de una eventual compra: SQUALL todavía es un sistema recién presentado, por lo que España tendría que evaluar mediante pruebas su fiabilidad, precisión, resistencia a las contramedidas electrónicas, facilidad de integración y coste real de producción en serie.

Su bajo precio es precisamente uno de sus argumentos comerciales, pero el coste final para Defensa dependerá de la configuración elegida, el volumen de unidades, los sistemas de lanzamiento, la infraestructura de apoyo, la integración con sensores y los contratos de mantenimiento.

En cualquier caso, SQUALL encaja en una tendencia que está ganando peso en las Fuerzas Armadas: disponer de más munición de precisión, mayor alcance y capacidad para producir grandes cantidades de sistemas en España. Para el Ejército, el atractivo no sería únicamente contar con otro misil, sino disponer de una herramienta que permita golpear objetivos situados a cientos de kilómetros y, al mismo tiempo, disponer de una alternativa nacional para aumentar rápidamente los arsenales en caso de conflicto.

La decisión sobre su compra dependerá ahora de la maduración tecnológica del sistema, sus pruebas y de las prioridades que establezca el Ministerio de Defensa en los próximos Programas Especiales de Modernización. Por el momento, SQUALL es una capacidad presentada por Indra y no un programa de adquisición confirmado con una inversión pública determinada.

Indra sede central (Fuente: Agencias)
Indra sede central (Fuente: Agencias)