La Xunta y la Universidade de Vigo prueban terapias termales en la sanidad pública contra la artrosis

El proyecto, presentado en el XIX Encuentro de Villas Termales de Archena, buscará protocolos clínicos que midan la eficacia de la balneoterapia antes de entrar en la cartera de servicios. La red que lo impulsa agrupa a 77 entidades de 12 comunidades autónomas.

La Xunta y la Universidade de Vigo prueban terapias termales en la sanidad pública contra la artrosis de rodilla.

Ourense traslada el termalismo del ocio a la consulta: así es el piloto que medirá la artrosis de rodilla

El proyecto es un piloto de investigación que arranca con tres socios: la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico, con sede en Santiago de Compostela), la Universidade de Vigo y el sector balneario de la provincia. El anuncio lo hizo el presidente de la Diputación de Ourense, Luis Menor, en Archena (Murcia), durante el XIX Encuentro de Villas Termales, la cita anual de la red que él mismo preside en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

El diseño del estudio contempla la participación de profesionales sanitarios, especialistas en hidrología médica y establecimientos balnearios, además de protocolos e indicadores que permitan medir la eficacia real de cada intervención. La patología elegida como punta de lanza es la artrosis de rodilla, por su elevada prevalencia entre la población mayor. No es una elección inocente: es la dolencia que mejor permite comparar el antes y el después de un paciente sometido a un tratamiento termal.

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«O termalismo asóciase ao lecer e, de maneira tanxencial, á saúde. Queremos dar o salto para que sexa recoñecido como unha fonte de saúde», resumió Menor, que insistió en la necesidad de pasar de la experiencia acumulada a la demostración científica. Traducido a la política provincial: Ourense quiere dejar de vender descanso y empezar a vender salud, que es un negocio distinto y bastante más rentable.

El matiz importa, y el propio presidente provincial lo subrayó. Las terapias se plantean como complemento, nunca como sustituto de los tratamientos médicos convencionales. La puerta que se abre no es la del balneario como destino de fin de semana, sino la de la hidrología médica (la disciplina que estudia el uso terapéutico de las aguas mineromedicinales) como posible prestación de la cartera de servicios, estatal o autonómica.

De la experiencia al dato: el requisito que separa al balneario del sistema sanitario

termalismo Galicia

La red de villas termales llega a esta discusión en plena expansión: 77 entidades locales, de 12 comunidades autónomas y la previsión de alcanzar las 83 próximamente, con nuevas diputaciones y grandes municipios, Valencia entre ellos. Más de la mitad de los municipios integrados tiene menos de 2.500 habitantes. Son números que explican por qué el termalismo se ha convertido en una política de cohesión territorial además de una política sanitaria.

El termalismo gallego lleva un siglo vendiendo descanso; ahora quiere vender evidencia científica, y ahí se juega su entrada en la sanidad pública.

Ahí está la clave del asunto y también su dificultad. Un balneario puede acreditar décadas de usuarios satisfechos, pero la sanidad pública solo admite evidencias medibles con protocolos comparables. El piloto gallego se propone precisamente eso: generar los indicadores que hoy no existen, con profesionales sanitarios dentro del diseño y con especialistas en hidrología médica validando el método. Sin ese paso, cualquier reconocimiento quedaría en una declaración de intenciones.

En el horizonte europeo el debate no es nuevo, y conviene no confundir los planos: el debate no es una excepción española. Francia ha reconocido históricamente las curas termales dentro de su sistema de salud y varios países centroeuropeos han incorporado la balneoterapia como tratamiento complementario. La comparación, eso sí, exige cuidado: los modelos son distintos y no cabe ninguna homologación automática. Lo que se discute en Ourense es una asignatura pendiente, no un invento local.

El impacto económico está en el trasfondo. Menor reivindicó el peso del termalismo en el desarrollo rural: balnearios como fuente de actividad, empleo y fijación de población, con arrastre sobre el comercio y la hostelería del entorno. En una provincia que ha perdido habitantes en las dos últimas décadas, convertir el balneario en equipamiento sanitario cambiaría la lógica de la temporada: no dependería solo de la ocupación turística, sino de derivaciones programadas desde el sistema público.

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El Laboratorio Gallego

La política gallega lleva años funcionando como banco de pruebas. El PPdeG gobierna la Xunta con mayoría absoluta desde 2009, lo que le ha permitido sostener proyectos de largo recorrido sin depender de socios parlamentarios, y eso incluye cualquier ensayo que mezcle sanidad, ruralidad y fondos propios. El BNG —primera fuerza de la oposición en el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados)— y el PSdeG han hecho de la sanidad pública su terreno de confrontación más recurrente: toda ampliación de cartera se mira con lupa y toda colaboración con el sector privado se escruta.

La dimensión nacional aparece en cuanto el piloto se pone a prueba. Si el modelo de Ourense demuestra eficacia y coste asumible, se convierte en argumento exportable al debate sanitario español, donde la atención a la cronicidad y al envejecimiento figura en todas las agendas. Si no lo demuestra, quedará como un buen titular de feria termal. Esa es la incógnita, y no se resolverá en los próximos meses: si el modelo demuestra eficacia, será exportable; si no, se quedará en el cajón.

La proyección inmediata es doble. La red de villas termales crecerá hasta las 83 entidades en las próximas semanas, y el piloto deberá consolidarse en el calendario autonómico, con los presupuestos de 2027, primera prueba real. Cabe recordar que la Xunta ha convertido el termalismo en seña de identidad de la Galicia interior, y que cualquier gobernante que prometa salud pública con agua termal tendrá que enseñar el dato. Aquí se ensaya lo que luego escala.

Ficha del Caso

  • El caso: Ourense impulsa con la Xunta y la Universidade de Vigo un proyecto piloto para evaluar terapias termales como tratamiento complementario en la sanidad pública, con la artrosis de rodilla como primera patología.
  • Datos importantes: La iniciativa incluye profesionales sanitarios, especialistas en hidrología médica y establecimientos balnearios, con protocolos e indicadores de eficacia. La Red de Villas Termales reúne 77 entidades de 12 comunidades autónomas y prevé alcanzar las 83.
  • Resumen: El termalismo busca pasar del ocio a la cartera de servicios con evidencia científica; si el modelo funciona en Galicia, se convertirá en argumento para el debate sanitario nacional sobre cronicidad y envejecimiento.
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