El lehendakari Imanol Pradales fija la oficialidad de la Euskal Selekzioa como objetivo «alcanzable», con «estrategia y paciencia» y sin plazos cerrados.
La declaración llegó el jueves 5 de noviembre, en la recepción que el Gobierno Vasco ofreció en Lehendakaritza a la Euskal Pilota Selekzioa. Ante los pelotaris, y con la mirada puesta en el resto de disciplinas que aspiran a competir bajo bandera propia, el lehendakari dibujó una hoja de ruta sin calendario: el reconocimiento internacional es alcanzable, pero se trabaja desde los despachos y con inversión pública.
El proceso se plantea como una partida de ajedrez más que como una carrera de cien metros. No hay plazos ni ultimátums, sino negociación federativa, apoyos institucionales y una estrategia sostenida en el tiempo. En ese esquema, la pelota actúa como avanzadilla del resto de federaciones vascas.
Los pelotaris acudían a la cita con los deberes hechos. Su paso por el Campeonato del Mundo disputado en octubre en Buenos Aires y Colonia del Sacramento se saldó con doce medallas en quince modalidades y supuso el debut oficial de la selección, según la información difundida por Radio Popular de Bilbao. El balance confirma a la pelota como la excepción del deporte vasco en el exterior.
Qué disciplinas compiten ya bajo bandera propia
Junto a la pelota, la sokatira es la otra disciplina que ha logrado un encaje internacional estable. El resto de federaciones vascas compite, cuando lo hace, bajo el paraguas de las federaciones españolas, un marco que exige autorización previa para cada convocatoria oficial fuera de España.
«Defendiendo nuestra identidad, sin pedir nada y sin atacar a nadie», resumió Imanol Pradales. El lehendakari evitó fijar fechas y desplazó el foco de la reclamación política al trabajo federativo y a la demostración práctica sobre la pista.
Doce medallas en quince modalidades en el Mundial de octubre avalan la vía de la pelota como modelo para el resto de selecciones vascas.
En paralelo, el Ejecutivo autonómico vincula el avance a la inversión y al trabajo técnico de las federaciones. El discurso oficial insiste en que la oficialidad no se conquista con gestos, sino con resultados sostenidos y con una estructura administrativa capaz de sostenerlos en el tiempo.
El Mundial de 2030 y el marco legal que condiciona el calendario
Euskadi albergará en 2030 el próximo Mundial de pelota vasca, una cita que Pradales concibe como plataforma para mostrar la capacidad organizativa del país y para competir en igualdad de condiciones. El escenario se presenta como el principal aval con el que el Ejecutivo quiere reforzar su posición ante las federaciones internacionales.
El marco jurídico, sin embargo, sigue marcando los tiempos. La competencia sobre el deporte federado corresponde al Gobierno Vasco, pero cualquier convocatoria internacional de una federación vasca requiere la autorización de la federación española correspondiente, conforme a la normativa estatal del deporte. Ese requisito se aplica convocatoria a convocatoria y no depende solo de la voluntad del Ejecutivo autonómico.
El precedente de la pelota y el siguiente hito verificable
El precedente de la pelota marca la senda. Su reconocimiento llegó a través de la Federación Internacional de Pelota Vasca, un organismo con décadas de recorrido, y se ha traducido en una presencia estable en campeonatos mundiales. Junto a la sokatira, ninguna otra disciplina vasca ha alcanzado ese nivel de encaje.
El siguiente hito verificable es la organización del Mundial de 2030 en Euskadi. Entre medias, no se han concretado reuniones con las federaciones internacionales ni objetivos intermedios: la estrategia y la paciencia son, por ahora, el método declarado por el lehendakari para un proceso que se mide en años y no en semanas.

