La crisis fronteriza que vivió Ceuta los días 30 y 31 de julio de 2026 tuvo a dos de los principales responsables de seguridad del norte de Marruecos en primera línea. No estaban lejos de los acontecimientos ni ajenos al despliegue policial. El jefe de Policía de Tetuán y el supervisor general de M’diq-Fnideq aparecen en distintas grabaciones junto a la frontera, en contacto con agentes y efectivos antidisturbios y realizando indicaciones durante aquellas jornadas.
Así lo recoge un informe de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional remitido a la Audiencia Nacional el pasado 28 de octubre. El documento identifica a Mohamed El Oualidi y Abdel Fattah El Sayed El Radi, dos altos mandos de la estructura de seguridad marroquí cuya presencia en los escenarios del asalto masivo a Ceuta constituye uno de los elementos que ahora examina la investigación judicial.
La cuestión va más allá de poner nombre y cargo a quienes aparecen en las imágenes. Las diligencias previas 64/2026 pretenden esclarecer quién pudo planificar y coordinar la movilización que terminó con miles de inmigrantes intentando entrar irregularmente en territorio español. La Policía también trata de reconstruir los posibles vínculos entre los diferentes niveles de actuación y determinar quién pudo diseñar la operación.
La documentación abre así una nueva vía para examinar el papel de las autoridades marroquíes durante una crisis que puso a prueba el control de la frontera española. La presencia de responsables policiales de máximo rango en el dispositivo plantea interrogantes sobre la cadena de mando y la gestión de aquellos acontecimientos, aunque por ahora no acredita que participaran en la organización de la movilización.

Dos responsables de seguridad en el centro de la investigación
El informe policial pone el foco en Mohamed El Oualidi, jefe de Policía de la Prefectura de Tetuán, y Abdel Fattah El Sayed El Radi, supervisor general de M’diq-Fnideq, la demarcación marroquí situada frente a Ceuta. Ambos ocupan puestos de responsabilidad en la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) y tienen competencias sobre el orden público y la seguridad en la zona.
Su identificación no procede de una única fotografía aislada. Los investigadores han examinado cinco grabaciones publicadas por medios de comunicación marroquíes y usuarios de redes sociales, seleccionadas de un conjunto de 73 vídeos localizados hasta el momento sobre los acontecimientos del 30 y 31 de julio.
Las imágenes sitúan a ambos mandos en las inmediaciones de Bab Sebta, el paso fronterizo marroquí próximo al Tarajal. En ellas aparecen caminando juntos, conversando con otros responsables y manteniendo contacto con integrantes de los cuerpos de seguridad desplegados.
Uno de los aspectos que destaca la Policía es la reiterada presencia de El Oualidi en diferentes secuencias. El responsable policial aparece tanto uniformado como vestido de paisano, hablando por teléfono y realizando gestos con los brazos mientras se encuentra junto a la frontera.
El Radi, por su parte, aparece en varias ocasiones acompañado del jefe de Policía de Tetuán. Los investigadores destacan que porta un equipo de transmisiones portátil y que mantiene conversaciones con agentes y otros integrantes del dispositivo.

Agentes antidisturbios y Fuerzas Auxiliares bajo supervisión
Uno de los vídeos más relevantes para reconstruir el despliegue marroquí fue publicado el 31 de julio por el perfil de Facebook Akhbarmamlaka. La grabación muestra a El Oualidi conversando con distintos hombres en Fnideq, entre ellos un individuo vestido con uniforme verde militar que la Policía relaciona con las Fuerzas Auxiliares marroquíes.
En otra parte de la secuencia aparece El Radi hablando con un agente antidisturbios mientras realiza indicaciones a los uniformados. El documento también contabiliza alrededor de 30 integrantes de unidades de intervención policial y otros 25 efectivos de las Fuerzas Auxiliares.
La presencia de estos cuerpos permite observar la dimensión del dispositivo desplegado por Marruecos durante las jornadas de mayor tensión. En las imágenes aparecen furgonetas policiales, vehículos de intervención y agentes equipados con cascos tácticos y escudos antidisturbios.
La grabación incluye además una locución en árabe que describe una situación de máxima alerta en la zona fronteriza tras el intento de cientos de personas de cruzar hacia Ceuta. Según esa narración, el operativo contó con la presencia del wali de la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas, el gobernador de M’diq-Fnideq y el prefecto de Policía de Tetuán.
El interés de estas imágenes reside en que permiten situar a distintos responsables institucionales y cuerpos de seguridad en un mismo escenario. La Policía española intenta determinar qué relación existía entre los diferentes niveles de actuación y quién ejercía realmente la dirección operativa durante aquellos acontecimientos.
Las imágenes muestran indicaciones junto a la frontera española
Otra de las grabaciones examinadas fue difundida por Al Maghreb Press el 30 de julio a las 23.09 horas. En ella aparece El Oualidi junto a la valla fronteriza, vestido con el uniforme de la DGSN y realizando gestos con el brazo derecho para señalar una dirección a varias personas.
En segundo plano se observan agentes marroquíes dando indicaciones a grupos de inmigrantes, entre ellos mujeres y menores. También aparecen efectivos antidisturbios equipados con material de intervención.
La secuencia recoge un encuentro entre El Oualidi y dos hombres que se acercan a saludarle. Uno de ellos realiza un gesto de respeto llevándose la mano al pecho, mientras que el otro estrecha la mano del responsable policial. La conversación que mantienen no resulta inteligible.
El vídeo incorpora un rótulo en árabe cuya traducción, recogida en el informe, atribuye al responsable de seguridad de Tetuán la afirmación de que «todos los inmigrantes tanto pequeños como mayores abandonarán Ceuta».
La Policía también analiza una retransmisión de TanjaNews TV de más de 52 minutos. A partir del minuto 13 y 27 segundos aparecen El Oualidi y El Radi caminando juntos por las inmediaciones de Bab Sebta. Ambos intercambian opiniones y realizan gestos con las manos, mientras un tercer hombre, presumiblemente perteneciente a las Fuerzas Auxiliares, se aproxima para saludar al jefe policial.
Los investigadores han descargado y preservado los archivos originales mediante procedimientos de salvaguarda y valores hash SHA-256, con el objetivo de garantizar la integridad del material audiovisual incorporado a las diligencias.

Las consecuencias pueden alcanzar al ámbito judicial y diplomático
La investigación puede tener consecuencias que trasciendan el esclarecimiento de lo ocurrido durante aquellas dos jornadas. El procedimiento judicial, que figura bajo la calificación de delito contra la paz e independencia del Estado, busca determinar si existió una operación organizada y quiénes pudieron intervenir en su planificación, coordinación y ejecución.
Si las pesquisas acreditasen que responsables extranjeros participaron deliberadamente en la organización de una actuación dirigida contra la integridad territorial o la seguridad del Estado español, el alcance jurídico del caso podría ser considerable. La eventual atribución de responsabilidades exigiría, no obstante, pruebas sobre las actuaciones concretas de cada implicado, sus intenciones y su relación con los hechos investigados. La mera presencia de los mandos en la frontera no permite establecer esa responsabilidad.
Una de las consecuencias más relevantes sería la posible ampliación de las diligencias a otros responsables de la estructura de seguridad marroquí. La propia Comisaría General de Información reconoce que todavía intenta identificar al resto de colaboradores que aparecen en las grabaciones y reconstruir la estructura de mando. Si aparecen nuevos indicios, la investigación podría dejar de centrarse en dos mandos territoriales para examinar una cadena de decisiones más amplia.
El recorrido del procedimiento también podría trasladar presión al ámbito diplomático. España y Marruecos mantienen una relación estratégica en materia de control migratorio, cooperación policial y lucha contra las redes criminales. Que una investigación judicial española examine el posible papel de altos cargos de seguridad marroquíes durante una crisis fronteriza de estas dimensiones introduce un elemento de tensión que podría afectar a la confianza entre ambos países.
En particular, si se acreditase que hubo una utilización deliberada de los movimientos migratorios para presionar a España, el caso adquiriría una dimensión política y de seguridad nacional mucho mayor. No sería únicamente una cuestión de gestión fronteriza, sino de posible instrumentalización de una crisis migratoria en el marco de las relaciones bilaterales. Por ahora, los documentos incorporados no demuestran que esa estrategia existiera.
También hay consecuencias potenciales para la planificación de la seguridad española en Ceuta. La reconstrucción de lo sucedido permitiría evaluar los mecanismos de respuesta ante nuevas concentraciones masivas junto a la frontera, mejorar la coordinación entre los cuerpos policiales y reforzar la vigilancia sobre posibles movimientos organizados desde el otro lado de la línea fronteriza.
La investigación no termina con la identificación de El Oualidi y El Radi. De hecho, la Comisaría General de Información señala expresamente que continúa analizando las imágenes para determinar el papel que desempeñaron ambos mandos y conseguir identificar al resto de colaboradores que aparecen en las grabaciones.
El siguiente movimiento se produjo el 4 de noviembre, cuando la magistrada María Tardón dictó una providencia incorporando al expediente la contestación del Ministerio del Interior y el informe policial del 28 de octubre. La resolución ordena dar traslado de ambos documentos a las partes para su conocimiento.
El objetivo judicial sigue siendo esclarecer quién tuvo capacidad para organizar y coordinar la movilización que desembocó en el asalto fronterizo, así como determinar qué estructura pudo existir detrás de los acontecimientos.
La incógnita ya no es solamente quiénes eran los responsables policiales que aparecen en las imágenes. La cuestión de fondo es si aquellos mandos se limitaron a gestionar una crisis migratoria que se desbordó o si formaron parte de una estructura de actuación más amplia. La respuesta puede tener implicaciones para la investigación penal, para la seguridad de Ceuta y para la relación de España con Marruecos.
