La deforestación de Ikea en Suecia ya tiene rastro físico: Greenpeace Nordic ha seguido con localizadores troncos de ocho bosques del norte del país hasta fábricas que abastecen las estanterías IVAR y HEJNE.
Ocho bosques, dos aserraderos y dos fábricas de estanterías
Los dispositivos siguieron la madera durante la primavera de 2026. Seis zonas de Norrbotten acabaron en el aserradero de Munksund, en Piteå, que opera la forestal SCA. Otras dos, en Västernorrland, terminaron en la serrería de Bollstabruk, en Kramfors. Desde ahí, el rastro enlaza con Hedlunda, en Lycksele, que fabrica la estantería IVAR, y con TräTeam, en Kramfors, que produce la HEJNE.
El hilo no se sostiene solo con balizas. La investigación de Greenpeace Nordic cruzó información mercantil, registros aduaneros, etiquetado de producto y visitas de campo para cerrar el itinerario completo. Con esa base, la organización concluye que es «muy probable» que madera de bosques de continuidad suecos que necesitan protección entre de forma habitual en la producción de muebles de Ikea.
Ikea es uno de los mayores consumidores de madera del planeta y presume de estándares ambientales altos. Su mercado de origen es, precisamente, el bosque sueco. Frida Bengtsson, responsable de Greenpeace en Suecia, sostiene que ninguna estantería del mundo vale más que unos bosques irremplazables y que la compañía podría tomar la decisión hoy mismo: basta una instrucción clara a sus proveedores.
La petición concreta es que Ikea deje de comprar de inmediato madera procedente de bosques que necesitan protección en Europa, incluidos todos los bosques de continuidad que quedan en Suecia, y que verifique ese requisito a lo largo de toda su cadena de suministro, no solo en el primer eslabón.
Una política forestal que no se audita hasta el último eslabón no es una política: es una declaración de intenciones con logo.
Qué es un bosque de continuidad y por qué replantar no lo repone

Aquí está la letra pequeña. La mayor parte del paisaje forestal sueco se ha talado a hecho y se ha reconvertido en producción industrial. Los bosques de continuidad son otra cosa: masas que han mantenido cobertura arbórea durante largos periodos sin corta rasa, con hábitats que han tardado siglos en formarse. Ahí se dan las mejores condiciones posibles para la biodiversidad. Replantar no lo arregla: un pinar nuevo no replica un ecosistema viejo.
La propia Agencia Forestal sueca ha concluido que la tala de bosques de continuidad debe cesar de inmediato si el país quiere cumplir sus objetivos ambientales nacionales e internacionales. Lo recoge en su informe 2026/07 sobre biodiversidad forestal. El regulador pone por escrito lo que parte de la industria todavía discute: no todo bosque es intercambiable.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Zonas rastreadas: Ocho áreas forestales del norte de Suecia, seis en Norrbotten y dos en Västernorrland.
- Nodos de la cadena: Dos aserraderos de SCA (Munksund y Bollstabruk) y dos fabricantes de estanterías de Ikea (Hedlunda y TräTeam).
- Productos señalados: Estanterías IVAR y HEJNE en Suecia; taburete BEKVÄM y cuna SNIGLAR en el caso rumano. Superficie afectada no detallada en la fuente oficial.
- Presión de mercado: Tres grandes grupos (Nestlé, Zalando y L’Oréal) han anunciado la retirada de fibra de SCA en sus envases.
El efecto dominó: Nestlé, Zalando y L’Oréal ya retiraron la fibra de SCA
El caso no llega en un vacío. Entre el otoño de 2025 y la primavera de 2026, tres grupos globales anunciaron que sacaban la fibra de madera de SCA de sus cadenas de packaging: Nestlé, Zalando y L’Oréal. Lo hicieron tras las críticas a las prácticas de la forestal sueca y a su impacto sobre la naturaleza y, sobre los derechos del pueblo indígena sami.
La presión, por tanto, ya ha funcionado en otras cadenas. Y no es el único frente abierto: el 13 de octubre de 2026 Greenpeace Nordic publicó The Missing Manual, un análisis de los huecos en las reglas de compra de Ikea, que no excluyen de forma expresa la madera de bosques que necesitan protección. Ese mismo día, una investigación de campo en Rumanía documentó la tala de un bosque natural de unos 170 años antes de que la protección estricta propuesta llegara a aplicarse y siguió la madera hasta un depósito que abastece a Masifpanel, fabricante del taburete BEKVÄM y la cuna SNIGLAR.
Cadena de custodia: por qué la etiqueta no cubre el bosque que importa
Aquí es donde el relato sostenible se agrieta. La cadena de custodia certifica especie, origen y legalidad del tronco que entra en fábrica; no certifica el valor ecológico del rodal del que salió. Un bosque de continuidad talado con todos los permisos en regla puede viajar con papeles impecables hasta la estantería del salón. El reglamento europeo de deforestación (EUDR) eleva el listón con geolocalización de parcelas y diligencia debida para los operadores que ponen madera en el mercado comunitario, pero su vara de medir es la pérdida de cobertura forestal y la legalidad del origen, no la rareza del ecosistema.
Ikea tiene margen de sobra para cerrar esa brecha. Excluir por contrato los bosques que necesitan protección es una decisión de compra, no una inversión. La distancia real no está en el código de proveedores ni en la memoria de sostenibilidad: está en la orden de pedido. Y ahí, el consumidor que confía en la etiqueta no tiene forma de verlo.
El precedente sirve para todo el sector. La industria maderera europea lleva años vendiendo trazabilidad como sinónimo de sostenibilidad, cuando son dos cosas distintas: una describe el camino del tronco, la otra el estado del bosque. Mientras el mercado premie lo primero y no pregunte lo segundo, el bosque que absorbe carbono, regula el agua y alberga especies seguirá siendo la variable que se ajusta al presupuesto. La transición ecológica se juega también aquí, en un albarán que nadie audita a pie de corta.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Si Ikea excluye los bosques de continuidad de su compra, deja de entrar en fábrica madera de ecosistemas que no se reponen replantando árboles.
- Modelo que cambia: La trazabilidad documental deja de bastar como prueba de sostenibilidad y la exigencia se desplaza al valor ecológico del rodal.
- Para las próximas generaciones: Los bosques boreales que siguen en pie son la reserva de biodiversidad de Europa; su tala no se compensa con turnos de plantación.

