La inflación de Colombia en 2026 cerrará en el 7,1% y no en el 6,9% que el banco central calculaba en julio. Es el séptimo año consecutivo sin acercarse al objetivo del 3%, y el mercado ya descuenta una subida de tipos antes de que acabe el año.
La cifra se decide en Bogotá, pero se lee también en Madrid. Las filiales españolas en el país andino —banca, telecomunicaciones, seguros— conviven con un peso volátil y un coste del dinero que vuelve a apretar. Cada décima de inflación termina en decisiones de inversión.
El 7,1% que confirma siete años sin cumplir la meta del 3%
El equipo técnico del Banco de la República, conocido en Colombia como el Emisor, revisó su proyección al alza en dos décimas en su último Informe de Política Monetaria. El documento atribuye el ajuste, sobre todo, a los efectos de El Niño sobre los precios de los alimentos y de algunos bienes regulados. El cierre del año devuelve el coste de vida a los niveles de junio de 2024.
Conviene recordar que la meta del 3% no se cumple desde 2020. Con esta previsión, el banco central acumula siete ejercicios seguidos por encima del objetivo, y el informe reconoce que la inflación seguiría cayendo en 2027 y 2028, aunque muy despacio: solo se acercaría al 3% al final de ese horizonte.
El propio documento enumera sus puntos ciegos: la intensidad y la duración de El Niño, los efectos de posibles cambios en la política fiscal, el impacto del terremoto, la evolución del conflicto en Oriente Medio y los ajustes en los precios regulados. Traducido: la proyección no depende solo del banco central, sino de un puñado de factores que no controla.
Y aquí está la clave. En su última junta, el Emisor mantuvo los tipos después de haber vuelto a subirlos, con una votación dividida que dejó la puerta abierta. El balance de riesgos al alza sugiere un incremento en diciembre, según Hugo Camilo Beltrán, analista de Investigaciones Económicas de Bancolombia.
Siete años sin tocar el 3%: el banco central revisa al alza y el mercado ya descuenta el próximo movimiento de tipos.
No todos ven la subida igual de cerca. Camilo Pérez, jefe de Investigaciones Económicas de Banco de Bogotá, resume el dilema entre frenar los precios y no ahogar la actividad. Su mirada se detiene en dos frentes: el trámite de la Ley de Rescate Económico en el Congreso y el ajuste del salario mínimo.
En la misma línea, David Cubides, economista jefe de Banco de Occidente, subraya que salarios y El Niño empujan los precios al margen de la política monetaria, y que el Emisor optó por la cautela ante el frente fiscal. Carlos Alape, de Aval Asset Management, ve tipos estables buena parte de 2027.
Qué se juega España con la inflación de Colombia

España no es un espectador en esta película. BBVA es uno de los grandes bancos privados del país a través de BBVA Colombia, una de las filiales con más peso de su negocio andino. Tipos más altos engordan el margen de intereses y, a la vez, castigan la calidad del crédito de hogares y empresas: el mismo movimiento que alegra la cuenta presiona la morosidad.
El detalle que casi nadie cuenta: la banca española llega a este ciclo mucho más concentrada que hace una década. Santander vendió su negocio minorista colombiano hace más de diez años, de modo que la exposición del sector se ha quedado en pocas manos y en un puñado de filiales.
Hay más frentes. Telefónica controla Colombia Telecomunicaciones (Movistar), un activo sensible a la indexación de tarifas y al tipo de cambio; con una inflación pegada al 7%, la discusión sobre precios regulados deja de ser un asunto técnico. Y el grueso de las empresas españolas —energía, ingeniería, seguros— opera con un peso que se mueve al ritmo de la prima de riesgo colombiana, el sobrecoste que el mercado exige por su deuda.
Conviene mirar el calendario. Si el Emisor sube en diciembre, el crédito se encarece justo cuando el Congreso discute la Ley de Rescate Económico y el Gobierno fija el salario mínimo. Para las filiales españolas, el escenario base no es una crisis, sino un año más de dinero caro y crecimiento flojo.
Del 13,25% de 2023 al dilema de este otoño
El precedente está a la vuelta de la esquina. Colombia cerró 2022 con una inflación del 13,12% y el Emisor llevó su tipo de política monetaria al 13,25% en 2023, el máximo de su historia. La lección de aquel ciclo fue clara: cuando El Niño, la indexación y el gasto público se dan la mano, el banco central reacciona tarde y fuerte.
Esta vez el punto de partida es otro. Con el cierre en el 7,1%, el ajuste que se descuenta es de un movimiento más, no de una nueva escalada como la de 2022 y 2023. La diferencia, para una filial española, es la que separa dotar provisiones de ajustar precios con calma.
Queda saber si el Gobierno acompaña. La Ley de Rescate Económico y el salario mínimo son las dos palancas que pueden deshacer el trabajo del Emisor, y ambas se mueven en el mismo trimestre en que el mercado espera la decisión de tipos. Entre medias, el DANE publicará su dato mensual de inflación en el portal oficial de estadística.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El Banco de la República de Colombia revisa al alza su previsión de inflación para 2026, del 6,9% al 7,1%, y encadena siete años sin cumplir la meta del 3%.
- Datos importantes: El informe atribuye la revisión a El Niño y a los precios regulados. La junta mantuvo tipos en octubre con voto dividido y el mercado espera un alza en diciembre.
- Resumen: La banca y las telecos españolas en Colombia afrontan otro año de dinero caro, con el peso y la prima de riesgo marcando sus resultados.

