La comarca ourensana del Ribeiro está viviendo un verano crítico: la sequía y un consumo disparado han obligado a varios concellos a preparar cortes de agua, y el municipio de Leiro ya ha dejado sin suministro a varias aldeas durante horas. La Confederación Hidrográfica Miño-Sil mantiene la prealerta en todas sus cuencas de la provincia de Ourense.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Varios concellos de la provincia de Ourense, especialmente en la comarca del Ribeiro, han comenzado a aplicar cortes de agua o fuertes restricciones ante la falta de caudal. La Confederación Hidrográfica Miño-Sil ha declarado la prealerta por sequía en todas sus cuencas ourensanas.
- ¿Quién está detrás? La situación afecta a concellos como Leiro, San Cibrao das Viñas y Allariz, donde los alcaldes y alcaldesas han impuesto medidas de ahorro. La CHMS coordina las alertas hidrológicas, mientras el PSdeG de Leiro denuncia problemas estructurales en las redes.
- ¿Qué impacto tiene? El abastecimiento en núcleos rurales se ha interrumpido durante horas, con peticiones a los vecinos para que limiten el riego, el llenado de piscinas o el lavado de coches. La crisis evidencia la fragilidad del suministro en el rural en un verano de altas temperaturas y récord de población estacional.
Sequía extrema y prealerta de la CHMS: el cóctel que deja sin agua al rural ourensano
La Confederación Hidrográfica Miño-Sil activó la semana pasada la prealerta por sequía en todas las cuencas de su territorio en la provincia de Ourense. Lo hizo tras constatar un descenso drástico de caudal en ríos como el Miño o el Arnoia, agravado por unas temperaturas excepcionalmente altas. A ello se suma un factor decisivo: el crecimiento poblacional estacional en los pequeños núcleos del rural, cuyas redes de abastecimiento no están dimensionadas para el pico de demanda veraniego.
El cóctel ha sido especialmente demoledor en la comarca del Ribeiro, una zona de clima seco y caluroso que multiplica su población durante las vacaciones. El consumo hídrico se ha disparado por encima de la capacidad de los manantiales y depósitos, y los concellos se han visto obligados a reaccionar de urgencia para evitar el colapso total del suministro.
La sequía no es solo una cuestión de falta de lluvias; está poniendo al descubierto la insuficiencia de unas infraestructuras donde hasta la captación y el bombeo generan sobrecostes eléctricos que lastran los presupuestos locales. La Consellería de Infraestruturas de la Xunta de Galicia mantiene las competencias sobre los sistemas de abastecimiento supramunicipales, aunque la gestión primaria recae en los ayuntamientos.
De Leiro a Allariz: los concellos activan medidas drásticas ante la falta de caudal
El foco más agudo está en el concello de Leiro. El alcalde, Francisco José Fernández (PPdeG), confirmó que varias aldeas sufrieron cortes de agua que se prolongaron entre 12 y 24 horas durante el pasado fin de semana. Las localidades de Paredes, Lebosende, Berán, San Clodio y Gomariz vieron interrumpido el suministro porque, según el regidor, “non dabamos abasto a todos os depósitos”. Fernández explicó que “a nós estanos entrando auga, pero a demanda é moi grande” destaca Fernández —repitió—, y pidió a los vecinos que limiten el consumo a lo estrictamente necesario, “que a xente se esqueza de regar xardíns e terrenos”.
Frente a esa lectura, el PSdeG-PSOE local ha denunciado una “total e absoluta falta de xestión” y habla de problemas estructurales gravísimos. Según la oposición, el municipio capta una media de 240 000 metros cúbicos de agua al año, pero el consumo contabilizado apenas alcanza los 80 000. La diferencia, unos 150 000 metros cúbicos, se pierde cada año por una red de canalizaciones “en ruínas”, con fugas concentradas entre la captación y la estación de tratamiento de O Viñao. Ese despilfarro, añade, obliga a un bombeo constante que genera un sobrecoste eléctrico excesivo. Los socialistas reprocharon además que se destinen fondos públicos a regar el campo de fútbol municipal mientras los hogares se quedan secos.
Cada año se filtran al subsuelo 150 000 metros cúbicos de agua en Leiro, casi el doble del consumo real registrado, una sangría que la sequía ha convertido en emergencia social.
El alcalde respondió con rotundidad: “Non hai ningunha deficiencia, o único problema é a falta de auga”. Fernández niega que la red tenga fisuras y achaca el problema a que el manantial de O Viñao tiene menos agua de lo habitual. La controversia abierta entre el gobierno local y la oposición refleja la tensión que subyace en la gestión del agua en muchos pequeños ayuntamientos gallegos.
En San Cibrao das Viñas, la alcaldesa Marta Nóvoa (PPdeG) alertó de que el consumo se dispara a partir de las ocho de la tarde, “cando todo o mundo empeza a regar”. Reconoció que las bombas no dan abasto ante el llenado incontrolado de piscinas y el riego de huertas, y no descartó futuros cortes nocturnos si persisten los incumplimientos, aunque por ahora no se aplican sanciones económicas.
En Allariz, el gobierno local decretó el cierre de los riegos en gran parte de las zonas verdes municipales y la desconexión de la fuente de A Barreira tras constatar el bajísimo caudal del río Arnoia. Además, ha pedido a la ciudadanía que evite llenar piscinas privadas, limitar el riego y no lavar vehículos con manguera. También solicita colaboración para detectar captaciones ilegales.
El Laboratorio Gallego
Que Galicia sufra cortes de agua en pleno verano resulta casi antinómico para quien la asocia a un paisaje verde y lluvioso. Sin embargo, la crisis actual revela que el modelo de abastecimiento descentralizado del rural gallego es vulnerable a sequías cada vez más frecuentes y a una presión demográfica estacional que desborda redes pensadas para poblaciones mucho menores. La Xunta de Galicia, a través de Augas de Galicia, tiene competencias sobre las infraestructuras supramunicipales, pero la gestión cotidiana de la mayoría de pequeñas captaciones está en manos de concellos con escasos recursos técnicos y financieros.
El conflicto de Leiro es una fotografía a escala de un problema más amplio: ante una ola de calor y un patrón de sequía que se está repitiendo, los alcaldes ponen el foco en la falta de lluvia, mientras la oposición exige inversiones estructurales que tardan años en ejecutarse. La CHMS, un organismo de cuenca dependiente del Gobierno central, declara la prealerta, pero la intervención directa sobre las redes locales sigue siendo un terreno difuso. Es una tensión que se repite en muchas comunidades autónomas, pero que en el noroeste peninsular adquiere matices propios porque la cuenca del Miño-Sil es transfronteriza: los caudales que hoy faltan en Ourense también se notan río abajo, en el norte de Portugal.
La próxima reunión de la Comunidad de Trabajo Galicia-Norte de Portugal, prevista para el otoño, podría poner sobre la mesa la coordinación hídrica, pero de momento la alerta es inmediata: si el consumo no cede, los cortes nocturnos se extenderán a más concellos en los próximos días. El episodio sirve, además, como aviso para otras zonas rurales de la España interior que también encaran agosto con los embalses bajo mínimos. El día a día se impone a las promesas de modernización de infraestructuras.
Ficha del Caso
- El caso: La sequía y el pico de población estival han desencadenado cortes de agua y restricciones en varios concellos de la provincia de Ourense, con especial virulencia en el Ribeiro. La Confederación Hidrográfica Miño-Sil ha decretado la prealerta por sequía en todas sus cuencas.
- Datos importantes: Leiro perdió 150 000 metros cúbicos anuales por fugas según la oposición; San Cibrao das Viñas reporta picos de consumo al anochecer; Allariz ha cerrado fuentes y riegos públicos. La CHMS activó la fase de preemergencia a finales de julio de 2026.
- Resumen: La escasez de agua, agravada por una infraestructura obsoleta en el rural gallego, tensa la política local y anticipa un agosto complicado. Mientras los alcaldes piden contención, la oposición reclama inversiones urgentes. La situación sirve de alerta para otras regiones de España.

