El gasto del turismo internacional en Málaga creció un 8,4% durante 2025, según el último Estudio sobre la evolución y el impacto del turismo internacional en la ciudad de Málaga, elaborado por Inmark con datos de Mastercard y en colaboración con el Área de Turismo del Ayuntamiento malagueño. La cifra, que confirma a la Costa del Sol como el motor turístico de Andalucía, duplica ya los niveles anteriores a la pandemia y supera con creces la evolución de otras capitales como Sevilla, Granada o Córdoba.
Málaga, capital del gasto internacional andaluz
Con un incremento del 8,4% en 2025, la capital malagueña lidera el crecimiento del gasto de los visitantes extranjeros entre las grandes ciudades andaluzas. Mientras Málaga avanza a ese ritmo, Sevilla registra un aumento del 5,9%, Granada del 4,7% y Córdoba del 1,6%. La distancia no solo es porcentual: Málaga concentra por sí sola el 16,7% de todo el gasto turístico internacional registrado en Andalucía, un porcentaje que supera la suma de Sevilla, Granada y Córdoba juntas (14,3%).
El estudio, basado en las transacciones de tarjetas internacionales, revela una transformación del modelo turístico malagueño. El gasto total ha alcanzado los 188 puntos si se toma 2019 como base 100, con un crecimiento acumulado del 87,8% desde entonces. Ese empuje ha convertido a la ciudad en el primer destino urbano de la comunidad, con el 20,4% de las operaciones efectuadas por turistas extranjeros en toda la región.
El valor por encima del volumen: un turismo más rentable

El gran salto cualitativo está en el gasto medio por visitante. En 2025 se situó en 189 euros, un 7,1% más que el año anterior. Y aquí Málaga marca otra diferencia: mientras en Sevilla el gasto medio es de 203 euros pero ha caído un 2,6%, en Granada es 169 (-1,2%) y en Córdoba 127 (-3,9%), la capital de la Costa del Sol es la única gran ciudad andaluza donde cada turista deja más dinero en el destino. “Málaga está logrando que crezca el valor, no solo el número de visitantes”, resume el informe.
Ese cambio de patrón se refleja en el destino del gasto. La restauración se ha convertido en la principal actividad receptora, con un 18,2% del total, seguida de la moda (13%), otros comercios (11,5%) y el ocio y la cultura (11,4%). El ocio y la cultura casi duplican su peso desde 2019, y en conjunto las experiencias urbanas acaparan ya el 40% del consumo internacional. Mientras, se reduce la dependencia del mercado británico, que ha pasado de representar el 31,6% en 2019 al 22,9% en 2025, aunque sigue siendo el primer emisor. Países Bajos, Estados Unidos, Italia y Polonia ganan cuota, con crecimientos de hasta el 23,5% en el caso polaco.
Málaga es la única capital andaluza que ha aumentado el gasto medio por turista internacional, una prueba de que la ciudad avanza hacia un modelo de calidad y no solo de cantidad.
La desestacionalización es otro vector clave. El gasto creció un 13,2% en noviembre y un 10,5% en diciembre, registros comparables a los del verano (un 11,9% en julio y un 10,3% en agosto). Málaga consolida así una demanda internacional que se extiende a lo largo de todo el año, algo que beneficia directamente a los negocios locales de todos los distritos, no solo a los del centro histórico o la zona portuaria.
La Lectura Andaluza
La fotografía de Málaga en 2025 cobra un significado especial en el contexto económico andaluz. El turismo representa alrededor del 13% del PIB regional, y la Costa del Sol es su locomotora. Los datos que arroja este estudio —elaborado con tecnología de Mastercard— demuestran que es posible un crecimiento sostenido del gasto sin disparar el volumen de llegadas, una de las asignaturas pendientes del sector en otros destinos maduros. Málaga ha encontrado la fórmula: combinar diversificación de mercados, oferta cultural y de ocio, y una restauración de primer nivel que retiene al visitante y eleva el ticket.
Para el ciudadano andaluz, esta evolución tiene un valor de proximidad inmediato. La actividad turística mantiene y crea empleo —directo e indirecto— en sectores como la hostelería, el comercio o los servicios culturales, y lo hace con una temporalidad cada vez menos agresiva gracias a la desestacionalización. La recuperación del poder adquisitivo de los turistas internacionales se traduce en más ingresos para pymes y autónomos, y en una mayor capacidad de inversión pública a través de los impuestos que genera la actividad. El hecho de que la restauración y las compras sean las partidas más dinámicas indica que el beneficio se reparte entre cientos de pequeños negocios.
A corto plazo, la proyección apunta a que Málaga supere los 200 euros de gasto medio por turista internacional en 2026, a medida que los mercados de larga distancia (Estados Unidos, Polonia) ganen peso y se consolide la oferta cultural. La Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Turismo, podrá tomar este modelo como referencia para otras provincias, en un año en el que la región aspira a mantener un crecimiento del sector en torno al 5%. La lectura es clara: el turismo andaluz está aprendiendo a sumar no solo visitantes, sino valor.

