Incendio junto a la C-31 en Viladecans provoca un apagón en tres municipios del Baix Llobregat

El incendio junto a la C-31 dejó sin luz a 3.900 hogares en Viladecans, Gavà y Castelldefels. Los bomberos controlaron las llamas a las 23:13 y Endesa restableció el suministro de forma progresiva en menos de dos horas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Vecinos de Viladecans, Gavà (Gavà Mar), Castelldefels y, en menor medida, Sant Boi.
  • ¿Cuándo ocurrió? La noche del martes 4 de agosto, entre las 21:18 y las 23:00 horas. El incendio quedó controlado a las 23:13.
  • ¿Qué cambia hoy? El suministro eléctrico ya funciona con normalidad. Endesa repara la línea dañada; si notas alguna anomalía, comunícala a la compañía.

Un incendio de vegetación originado junto a la autovía C-31, en el entorno de la playa de la Murtra, interrumpió el suministro eléctrico a cerca de 3.900 hogares la noche del martes, 4 de agosto. Las llamas, que se extendieron rápidamente entre cañas y matorrales, alcanzaron las líneas de alta tensión y provocaron un apagón en cadena en varios municipios de la costa del Baix Llobregat.

Municipios afectados y origen del apagón

El corte se sintió principalmente en Viladecans, Gavà Mar y diversos barrios de Castelldefels, aunque fuentes de Endesa confirmaron a Metrópoli que la incidencia se extendió también al núcleo de Sant Boi. La densa columna de humo era visible desde varias localidades, y el Ayuntamiento de Gavà emitió un aviso por redes sociales para explicar que la caída del servicio en Gavà Mar estaba directamente vinculada al fuego declarado en el término vecino.

La vegetación cercana a la infraestructura eléctrica, en una zona de alto riesgo por la sequía y el viento, convirtió una chispa en un foco de gran intensidad en cuestión de minutos.

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Cronología del apagón y la respuesta de los equipos

El aviso al 112 entró a las 21:24 horas, pero la interrupción del fluido eléctrico se produjo seis minutos antes, a las 21:18. Siete dotaciones de los Bombers de la Generalitat perimetraron la zona para frenar la propagación del fuego, evitando que alcanzara otras áreas naturales aledañas.

Mientras los equipos de emergencia trabajaban sobre el terreno, los técnicos de Endesa activaron líneas alternativas para devolver la luz a los hogares. El restablecimiento fue progresivo hasta las 23:00 de la noche, momento en el que todos los vecinos recuperaron el servicio.

Cuarenta minutos de fuego bastaron para cortar el suministro en cuatro municipios, evidenciando la vulnerabilidad de la red ante un incendio en una zona de cañas.

Los bomberos dieron el fuego por controlado a las 23:13 y confirmaron su extinción total poco después. Durante el día de hoy, operarios de la compañía eléctrica trabajan en la reparación de los daños causados por las llamas sobre la línea principal, con el objetivo de reconectar a los clientes a su trazado original sin recurrir a los tendidos de emergencia.

Riesgo latente: por qué las líneas eléctricas sufren en la costa del Baix Llobregat

El episodio vuelve a poner el foco sobre la convivencia entre masas forestales y tendidos eléctricos en el litoral barcelonés. La zona de la playa de la Murtra, con amplios cañizales y matorral inflamable, ya había experimentado conatos menores en veranos anteriores. La rápida actuación de los bomberos evitó que el fuego se descontrolara, pero el apagón masivo revela la dependencia del suministro de una única línea de distribución.

Endesa dispone de protocolos de reconexión acelerada que funcionaron anoche, pero la reparación completa del tendido afectado exige una intervención mayor. Mientras los técnicos sustituyen los tramos dañados, los vecinos seguirán abastecidos por las líneas alternativas, aunque la compañía no ha fijado una hora exacta para la normalización definitiva.

Las administraciones locales recuerdan que cualquier avería eléctrica debe comunicarse al teléfono de averías de Endesa (900 85 85 40) o a través de la app de la distribuidora, especialmente si se detectan oscilaciones de voltaje o nuevos cortes.

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El incendio no dejó heridos ni obligó a desalojar viviendas, pero sí reactiva el debate sobre desbrozar la vegetación en las inmediaciones de las infraestructuras críticas.