El sureste de Madrid da un paso decisivo con el arranque de las obras de la etapa 2 de Berrocales, un proyecto que moviliza 128 millones de euros y que prevé la construcción de 5.050 viviendas. La Junta de Compensación, supervisada por el Área de Obras y Equipamientos del Ayuntamiento, ejecuta y financia unos trabajos que se prolongarán durante 36 meses y que concentrarán los usos de mayor centralidad del nuevo barrio.
El acta de comprobación de replanteo, firmada el lunes 4 de agosto, ha dado luz verde a una intervención que incluye además un centro cívicocomercial de más de 104.000 metros cuadrados y la futura estación de la línea 9 de Metro. En esta fase, la edificabilidad residencial colectiva absorbe el 52,1 % del total, dejando para etapas posteriores la industria tradicional y la vivienda unifamiliar, situadas al otro lado de la M-45.
¿Qué trae la etapa 2? 5.050 viviendas y un centro comercial de referencia
Las cifras dibujan un perfil ciertamente equilibrado. De las 5.050 viviendas proyectadas, un 55,4 % serán de renta libre, mientras que el resto corresponderá a vivienda con protección pública de precio limitado (VPPL) o básica (VPPB). Además, la ordenación reserva 21 parcelas para equipamientos sociales y comunitarios, con el objetivo de dar servicio a los primeros vecinos desde el minuto cero.
El avance no es aislado. La etapa 1, ya recepcionada por el Ayuntamiento, permite construir en estos momentos más de 2.100 inmuebles, algunos de ellos con las primeras llaves entregadas. En paralelo, la etapa 3 camina a buen ritmo y se espera que la urbanización esté terminada a finales de año, lo que ya ha permitido arrancar la edificación de otras 800 viviendas.
El parque de la Virgen de la Torre: un pulmón verde que recupera la historia del siglo XVII
El proyecto reserva una joya verde de 115.280 metros cuadrados diseñada por el arquitecto Juan Tur Mc Glone. El parque de la ermita de la Virgen de la Torre aspira a convertirse en un referente, con la plantación de 1.096 árboles, la restauración de la olmeda histórica y la creación de praderas, senderos accesibles, áreas infantiles y circuitos biosaludables, en en un espacio que pretende coser naturaleza y memoria.
La etapa 2 de Berrocales no es solo una cuestión de ladrillos: es la pieza que engarza la M-45 con la futura Gran Vía del Sureste y marca el ritmo de las más de 22.000 viviendas que están por venir.
El parque se integrará además con el trazado de la Gran Vía del Sureste, un eje que vertebra toda la operación. La Junta de Compensación defiende que este espacio verde no será solo un complemento estético, sino un auténtico pulmón para una zona que, cuando esté plenamente desarrollada, puede superar los 70.000 residentes.
La operación Berrocales, en su conjunto, maneja una inversión global en urbanización de 761 millones de euros y un impacto económico estimado en 12.170 millones de euros para el PIB regional, con más de 161.000 empleos vinculados. De las 22.000 viviendas totales previstas, la mitad contará con algún régimen de protección.
De la M-45 hacia dentro: por qué Berrocales es el motor del sureste (y los flecos pendientes)
Madrid vive una carrera por ensanchar el sureste, y Berrocales es uno de los desarrollos que marcan el paso. Con la etapa 2, la capital gana suelo residencial junto a la M-45 en una zona históricamente escasa de vivienda pública. Sin embargo, el reto no termina en el ladrillo. La llegada de la línea 9 de Metro —aún pendiente de calendario definitivo— será determinante para que el nuevo barrio no nazca aislado.
El desarrollo de Berrocales es, además, la cara más visible de un modelo que combina inversión privada —la Junta de Compensación aporta los 128 millones— con supervisión municipal, una fórmula que ya se ha ensayado con éxito en Valdebebas pero que en el sureste afronta el desafío de la conectividad. Desde esta redacción hemos seguido de cerca otros proyectos del sureste, como Los Ahijones o Los Cerros, y la experiencia indica que la distancia entre el papel y la realidad puede medirse en lustros.
La entrega de las primeras viviendas de esta fase está prevista dentro de tres años, pero la huella de Berrocales irá más allá de las llaves. La pregunta es si el barrio estará preparado para cuando lleguen los vecinos o si, como ha ocurrido en otras zonas, los servicios llegarán con retraso. El sureste madrileño lleva décadas esperando; ahora tiene una fecha de arranque real.

