La CHMS activa la prealerta por sequía en Galicia y los concellos de Lugo ya restringen el agua

La medida, que afecta a toda la demarcación salvo el Sil Superior, se suma a la prealerta ya vigente desde julio en 32 municipios de Galicia Costa. Mientras, varios concellos de Lugo han comenzado a limitar el uso del agua y la ganadería local sufre por la escasez de pastos.

La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS, el organismo del Gobierno central que gestiona las cuencas del Miño, Sil y Cabe) activó este lunes la prealerta por sequía —nivel amarillo— en sus demarcaciones, después de constatar que los caudales circulantes están un 45 % por debajo de lo habitual para el mes de julio. Es la primera vez en el año que la CHMS eleva el aviso hasta este umbral y confirma que la falta de agua ya es un problema real en buena parte de la Galicia interior. La misma medida, por cierto, lleva vigente desde principios de julio en los 32 municipios de la demarcación Galicia Costa, cuya gestión corresponde a la Xunta de Galicia a través de Augas de Galicia.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La CHMS ha declarado la prealerta por sequía en las cuencas del Miño, Sil y Cabe ante caudales un 45% inferiores a los normales.
  • ¿Quién está detrás? La propia Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, y la Xunta, que ya tenía activada la prealerta en Galicia Costa.
  • ¿Qué impacto tiene? Varios concellos de Lugo ya aplican restricciones de agua y la ganadería lucense sufre por la escasez de forraje, mientras se preparan medidas de ahorro para todo el territorio afectado.

La prealerta se extiende por el Miño y el Sil

La decisión se adoptó tras la reunión de la Oficina Técnica de la Sequía (OTS) de la CHMS, celebrada este mismo lunes. Según el presidente del organismo, José Antonio Quiroga, las precipitaciones acumuladas entre marzo y julio apenas rozan los 180 litros por metro cuadrado, un 49 % por debajo de la media del período. Un déficit que ha arrastrado los caudales hasta niveles que, en pleno verano, activan todas las alarmas.

La prealerta afecta a la práctica totalidad de la demarcación —a excepción del Sil Superior—, es decir, al Miño Alto, Cabe, Sil Inferior, Baixo Miño y Limia. Quiroga subrayó la «necesidad» de que los municipios activen ya campañas de concienciación y ahorro, sobre todo limitando los usos no esenciales del agua. Los ayuntamientos, que son los competentes en abastecimiento, reciben ahora una instrucción clara: vigilancia extrema y restricciones preventivas.

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Mientras tanto, la Xunta mantiene desde principios de julio la prealerta en los 32 municipios de la demarcación Galicia Costa, una figura que otorga a Augas de Galicia la capacidad de coordinar las medidas de ahorro en las provincias atlánticas. Dos sistemas de gestión —estatal y autonómico— que esta semana confluyen en un mismo mensaje: el noroeste español, históricamente húmedo, se enfrenta a un verano de sequía inédito en los últimos años.

Lugo aprieta el grifo y la ganadería resiente el golpe

Los efectos ya se notan sobre el terreno. Según recoge El Progreso, varios concellos de la provincia de Lugo —entre ellos algunos del centro y del sur— han comenzado a aplicar restricciones en el uso del agua para consumo doméstico, riego de jardines y llenado de piscinas. Son medidas aún puntuales, pero que muestran cómo la sequía ha pasado del mapa hidrológico a la vida cotidiana de los vecinos.

Más preocupante es la situación del sector ganadero. La escasez de lluvias ha mermado drásticamente la producción de forraje, y muchas explotaciones empiezan a recurrir a piensos y reservas que estaban previstas para el otoño. La ganadería extensiva, clave en el rural lucense, teme un sobrecoste difícil de absorber si el otoño no trae las lluvias que se esperan. Desde el sindicato Unións Agrarias ya se habla del «verano más seco en décadas» y se piden ayudas urgentes a la Xunta.

El noroeste se mira al espejo de otras comunidades acostumbradas a la sequía y empieza a entender que el cambio climático no entiende de tópicos.

La Confederación, por boca de Quiroga, ha insistido en que el escenario actual es de «escasez coyuntural» y no estructural, pero eso poco consuela a quien ve los prados agostados en pleno agosto. Lo que está en juego no es solo el abastecimiento humano, sino el sostén económico de miles de familias que viven del campo. Y el margen de maniobra, con los embalses por debajo de lo deseable, se estrecha cada semana.

El Laboratorio Gallego

El hecho de que Galicia, territorio de lluvias casi infinitas en el imaginario colectivo, active una prealerta por sequía tiene una lectura que trasciende la mera anécdota meteorológica. La comunidad concentra el 9 % de los recursos hídricos de España, pero su modelo de gestión está fragmentado entre la CHMS (dependiente del Gobierno central) y Augas de Galicia (controlada por la Xunta). Esta dualidad, que durante años funcionó sin sobresaltos, empieza a mostrar tensiones cuando el agua escasea y las decisiones se solapan.

Desde una perspectiva nacional, la situación gallega conecta directamente con el debate sobre la planificación hidrológica que el PP y el PSOE mantienen abierto en el Congreso. Galicia ha sido tradicionalmente reacia a los trasvases y ha defendido la gestión por cuenca, una posición que ahora se pone a prueba. Si la sequía se cronifica, la Xunta deberá decidir si mantiene su rechazo a cualquier infraestructura de conexión con otras cuencas o si, como ya han hecho otros territorios, reclama solidaridad hídrica.

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En clave política puramente gallega, la prealerta llega en un momento en que el PPdeG gobierna con mayoría absoluta y el BNG y el PSdeG presionan para que se refuerce la inversión en saneamiento y modernización de regadíos. Lo que ocurra en los próximos meses puede marcar la agenda autonómica de cara a las elecciones de 2028, especialmente si la falta de agua se traduce en pérdidas para el sector lácteo, uno de los pilares económicos de la Galicia interior. El Parlamento de Galicia, previsiblemente, debatirá sobre el tema en cuanto se reanude el período de sesiones en septiembre.

Ficha del Caso

  • El caso: La CHMS declara la prealerta por sequía en las cuencas del Miño, Sil y Cabe, sumándose a la prealerta ya activa en Galicia Costa. Concellos de Lugo ya restringen el agua y la ganadería sufre.
  • Datos importantes: Caudales un 45% por debajo de lo normal para julio; precipitaciones marzo-julio un 49% inferiores a la media, con solo 180 l/m². Prealertas activas en toda la demarcación menos el Sil Superior.
  • Resumen: Galicia se enfrenta a un verano de sequía que tensiona su modelo de gestión compartida del agua y pone en riesgo la actividad ganadera. La situación anticipa un debate nacional sobre la adaptación climática en regiones hasta ahora húmedas.