Madrid subastará más de 5.000 objetos perdidos tras recaudar 1,4 millones

Se celebrarán dos pujas antes de fin de año: una de joyas y dispositivos olvidados y otra de vehículos municipales retirados. Los vecinos podrán participar desde la web habilitada por el Ayuntamiento.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los vecinos de Madrid que quieran adquirir joyas, dispositivos electrónicos, vehículos o maquinaria a precios de subasta. También a los amantes de la economía circular.
  • ¿Cuándo ocurre? Antes del 31 de diciembre de 2026. Habrá dos pujas: una de objetos perdidos (5.103 artículos) y otra de bienes municipales (35 vehículos y maquinaria).
  • ¿Qué cambia hoy? El Ayuntamiento amplía su programa de subastas electrónicas que ya ha recaudado 1,47 millones de euros. Ahora pone a la venta más de 5.000 objetos que cualquiera puede pujar desde casa.

En menos de dos años, el Ayuntamiento de Madrid ha convertido los objetos olvidados en la Oficina de Objetos Perdidos en 1,47 millones de euros para las arcas municipales. La fórmula: subastas online que permiten a cualquier vecino pujar por un anillo de oro o una impresora industrial sin moverse del sofá.

La delegada de Economía, Innovación y Hacienda, Engracia Hidalgo, ha puesto en valor este sistema que arrancó en junio de 2024 y que ya acumula 4.700 ventas y 28.000 pujas. “Fomenta la economía circular y genera ingresos extraordinarios que se destinan a servicios públicos”, explicaba en un comunicado municipal.

Ahora el consistorio prepara dos nuevas subastas antes de que termine 2026, según ha confirmado. La primera incluirá 5.103 artículos de la Oficina de Objetos Perdidos, en su mayoría joyas, dispositivos electrónicos y pequeños objetos que nadie reclamó en dos años y que no han encontrado acomodo en otros servicios municipales. La segunda, mucho más reducida, pondrá a la venta 35 bienes retirados del servicio público: maquinaria agrícola, cargadores eléctricos para vehículos e impresoras industriales.

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Solo el año pasado, la oficina recibió más de 78.000 objetos, y la mayoría de los que acaban en puja proviene del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. De todos ellos, una pequeña parte llega a subasta. El resto, si es posible, se reutiliza en dependencias municipales. “Intentamos que los objetos no reclamados tengan una segunda vida antes de ponerlos a la venta”, señalan fuentes del área económica.

Lo que el vecino encontrará si decide pujar

Las subastas se gestionan a través de una web específica, donde los interesados se registran y pueden pujar por los lotes. Desde que se puso en marcha, más de 4.700 personas y empresas se han inscrito. El sistema es sencillo: se examina el catálogo, se hace una oferta y se sigue el proceso en tiempo real. Una vez finalizada la puja, el adjudicatario tiene diez días para recoger el lote en las dependencias municipales. Si no lo hace, pierde el depósito y el objeto vuelve al circuito.

Los precios de salida suelen ser bajos. Un colgante de plata puede arrancar en 10 euros, mientras que un vehículo municipal retirado puede empezar en 500 euros. “Es una forma distinta de adquirir objetos con historia. Además, evitas intermediarios”, comenta un vecino que ya ha participado en dos subastas. La web municipal publica los lotes con fotos y descripciones detalladas.

Convertir un colgante olvidado en el aeropuerto en dinero para bibliotecas o parques es la esencia de la economía circular que defiende el Ayuntamiento.

Las subastas anteriores han demostrado que la demanda es alta. En la última puja de bienes municipales, un lote de cinco vehículos en desuso de la policía municipal se adjudicó por 12.000 euros, triplicando su precio de salida.

Economía circular con sello municipal y la pregunta de fondo

El programa de subastas encaja dentro de la apuesta del Ayuntamiento por la economía circular, un concepto que se ha colado en los discursos de todas las administraciones en los últimos años. Pero Madrid lo ha llevado a la práctica con cierta rapidez: desde junio de 2024 ha multiplicado las pujas y ha logrado una recaudación que antes se perdía por el almacenamiento o la destrucción de los bienes.

No es el único municipio que lo hace. Barcelona, por ejemplo, también subasta objetos perdidos y bienes dados de baja, aunque con volúmenes inferiores. En Madrid, el flujo es tan grande que la Oficina de Objetos Perdidos se ha convertido en una especie de “mercado de pulgas institucional”. Sin embargo, cabe preguntarse si el consistorio podría mejorar la comunicación: muchos vecinos aún desconocen cómo acceder a estas pujas o que incluso pueden consultar los lotes antes de inscribirse.

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“Es una iniciativa positiva, pero necesitamos más difusión entre los ciudadanos y una hoja de ruta clara de cuándo se convocarán las subastas”, opina un portavoz de la asociación de consumidores Facua Madrid. El Ayuntamiento todavía no ha anunciado las fechas exactas de las próximas pujas, más allá de “antes de fin de año”.

De momento, lo que sí sabemos es que la primera de ellas incluirá 5.103 lotes y que la web municipal anunciará las convocatorias con al menos diez días de antelación. Que nadie espere un piso de lujo por 100 euros.

Con esta nueva tanda, Madrid se acerca a los 2 millones de euros recaudados desde que empezó el programa. La clave estará en mantener el pulso: si la demanda sigue creciendo, las subastas podrían convertirse en una fuente estable de ingresos extraordinarios para la ciudad.