La memoria histórica vuelve este jueves a Terra de Montes (Pontevedra) para honrar a dos sindicalistas asesinados por falangistas hace 90 años. Secundino Bugallo y Francisco Arca, dirigentes de la CNT y de Izquierda Republicana, fueron torturados y abandonados con los genitales mutilados en el kilómetro 74 de la carretera de Ourense el 13 de agosto de 1936.
Dos líderes rurales torturados y abandonados en una cuneta
Ambos nacieron en torno a los años ochenta del siglo XIX y compartían la parroquia de Figueiroa, en el actual municipio de Cerdedo-Cotobade. Trabajaban como canteros y tratantes de ganado y, según los trabajos del investigador Calros Solla, llegaron a dirigir la Sociedad Agraria y de Oficios Varios El Trabajo, integrada en la CNT. También ocuparon cargos locales en Izquierda Republicana, el partido fundado por Manuel Azaña en 1934.
Su activismo los enfrentó a los caciques de la comarca. Bugallo llegó a requisar armas puerta por puerta a los derechistas más exaltados, y vecinos de Figueiroa se enfrentaron a un destacamento de la Guardia Civil enviado desde Pontevedra. Detenidos y paseados durante la noche del 12 al 13 de agosto, ambos fueron torturados antes de ser asesinados. Sus cuerpos quedaron a la vista en la cuneta, con los genitales mutilados, para extender el terror en la zona.
Aquella mañana los pasajeros de un coche de línea encontraron los cadáveres al pasar por A Ponte do Barco. Entre ellos viajaba la esposa de Francisco Arca, que se dirigía a Pontevedra para tratar de localizar a su marido.
Años después, su hijo Rogelio Arca señaló el punto exacto y sugirió que una placa recordase lo ocurrido. Ese primer monumento fue arrancado dos veces, y hoy un monolito lleva grabado en piedra el mensaje que recuerda a Bugallo y a Arca, que murieron por defender sus ideas republicanas.
La memoria de Bugallo y Arca resume lo que la represión hizo en los lugares pequeños: mató a los líderes, incendió los locales comunes y convirtió el olvido en una segunda condena.
Las Casas do Pobo arrasadas y la memoria casi perdida

El borrado de la Segunda República alcanzó también a las Casas do Pobo de Terra de Montes, espacios de reunión social y sindical que habían empezado a aparecer desde principios del siglo XX. La de Deán, inaugurada en 1907 tras una colecta popular, contaba con botica y médico, según recoge el historiador Dionisio Pereira. Era la sede de la federación de agricultores y obreros en la que militaban Bugallo y Arca, y los falangistas la incendiaron hasta dejarla en ruinas. Lo habitual, relata Anjo Torres, era que esos locales fuesen arrasados o requisados por los franquistas.
Algunas Casas do Pobo desaparecieron por completo y con ellas se esfumó la idea de lo que habían sido. Torres recuerda el caso de la casa de Bugarín, ya en ruinas cuando una vecina era niña, y sobre la que quedaba solo una vaga noción de que aquello lo había creado la gente de la aldea. El colectivo A Lumieira mantiene un registro web de estos espacios, una labor documental que sigue en marcha.
El Laboratorio Gallego
El homenaje a Bugallo y a Arca se celebra en una Galicia que arrastra una relación compleja con la memoria democrática. En el Parlamento de Galicia, la cámara legislativa unicameral con 75 deputados, el PPdeG, la formación gobernante, ha defendido históricamente un enfoque de concordia, mientras el BNG, primera fuerza de la oposición, y el PSdeG, la federación gallega del PSOE, han reclamado con más insistencia la localización de fosas y la señalización de lugares de represión. El acto de A Lumieira no compite con la agenda institucional de la Xunta de Galicia, el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela, pero sí sitúa la recuperación de la memoria en el centro del debate autonómico.
En clave nacional, lo ocurrido en Terra de Montes conecta con el alcance de la Ley de Memoria Democrática y con la disputa entre el Gobierno central y varios ejecutivos autonómicos por la gestión de los archivos y las exhumaciones. Galicia no es una excepción: la represión rural de agosto de 1936 forma parte de un patrón que se repitió en otras comunidades, y los colectivos vecinales siguen cubriendo vacíos que la administración no siempre ha asumido. El riesgo es que la transmisión oral se apague con las generaciones que aún recuerdan las ruinas de las Casas do Pobo.
La proyección inmediata apunta al mantenimiento del registro documental de A Lumieira y al homenaje anual en A Ponte do Barco, un punto ya consolidado en el calendario memorialista de la comarca. El reto de fondo es si esa memoria local consigue convertirse en política pública estable, como piden las entidades memorialistas.
Ficha del Caso
- El caso: Homenaje a Secundino Bugallo y Francisco Arca, dos sindicalistas de la CNT e Izquierda Republicana asesinados por falangistas el 13 de agosto de 1936 en Terra de Montes.
- Datos importantes: Fueron torturados y abandonados en el kilómetro 74 de la carretera de Ourense. Desde 2006 existe un monolito en A Ponte do Barco, tras los ataques a la placa original.
- Resumen: El acto del 90 aniversario visibiliza el borrado republicano en la Galicia rural y la destrucción de las Casas do Pobo, una memoria que sostienen colectivos vecinales como A Lumieira.

