EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Vicente Mompó, presidente de la Diputación de Valencia, ha comparecido por segunda vez ante la comisión de investigación de la dana en el Congreso y ha admitido que la gestión fue un desastre, aunque ha acusado al Gobierno de instrumentalizar la catástrofe y a las víctimas.
- ¿Quién está detrás? El compareciente, arropado por el diputado del PP Fernando de Rosa y señalado por ERC, Compromís-Sumar y el PSOE. Después ha declarado la exconsellera Salomé Pradas.
- ¿Qué impacto tiene? Refuerza el argumentario del PP valenciano frente a Moncloa y abre un flanco interno tras las palabras de Mompó sobre el aforamiento de Carlos Mazón.
Vicente Mompó admite en la comisión de la dana que la gestión ‘fue un desastre’ y reprocha al Gobierno instrumentalizar la catástrofe.
Lo que Mompó reconoció, lo que matizó y a quién señaló
El presidente de la Diputación de Valencia y alcalde de Gabarda compareció este lunes por segunda vez ante la comisión del Congreso que investiga la dana, un año después de su primera intervención. Lo hizo con una frase que ordena todo su relato: ‘evidentemente la gestión fue un desastre’. A renglón seguido, el matiz que sostiene su defensa: faltó muchísima información, nadie se lo imaginó y ningún cuerpo de emergencias lo anticipó.
Vicente Mompó no tenía competencias en emergencias y lo repitió cuantas veces pudo. Sí fue, en cambio, la persona que urgió dentro del Cecopi a lanzar el Es-Alert, la alerta masiva a los teléfonos móviles, porque llevaba todo el día recorriendo la provincia y había visto lo que se avecinaba. Negó que alguien se opusiera al envío, aunque reconoció, que sí se discutió cómo hacerlo. ‘Posiblemente por eso’, dijo, ‘se tardó tanto’.
Su descargo llegó en forma de pregunta: ‘¿Mi error fue jugarme la vida para ayudar aunque no tenía competencias? ¿Por qué no hicieron ustedes lo mismo?’. Y después, la lista de ausencias que quiso dejar sobre la mesa. El alcalde de Ribarroja, que estaba en el Camino de Santiago. La alcaldesa de Paiporta, que a las seis de la tarde pedía tranquilidad asegurando que el barranco de su municipio era ‘muy ancho’. El exdiputado de Compromís Joan Baldoví, ‘en su casa con pantuflas’. Y Pedro Sánchez, al que llamó ‘el galgo de Paiporta’.
El señalamiento al Ejecutivo central fue explícito al describir lo que, a su juicio, no cabe en ninguna cabeza: que existiendo información suficiente nadie hubiera movido ficha. ‘Eso solo entra en la cabeza de quienes en ese momento estaban en Madrid votando leyes españolas’, zanjó ante los diputados.
La comisión no juzga lo que hizo Mompó: mide qué administración usó la información que tenía sobre la mesa.
La izquierda respondió en bloque. Teresa Jordá, de ERC, le llamó ‘mentiroso’ y buscó contradicciones entre su primera comparecencia y los datos ya confirmados. Alberto Ibáñez, de Compromís-Sumar, dudó de su intención de ayudar. El socialista Vicente Sarrià le reprochó ‘frivolidad’, ‘incompetencia’ y ‘afán de notoriedad’ por sus presuntas aspiraciones a presidir la Generalitat. Desde el PP, Fernando de Rosa lamentó el ‘acoso’ al que, dijo, la izquierda ha sometido al compareciente.
El contraataque de la izquierda y el segundo turno de Pradas
Poco después tomó el relevo Salomé Pradas, exconsellera de Justicia e Interior y una de las dos únicas personas imputadas por la catástrofe, junto al exsecretario autonómico de Emergencias Emilio Argüeso. Los socios del Gobierno le reprocharon mentir; el PSOE, ser ‘responsable de las muertes’. Ella negó contradicciones, se ratificó ‘en todo’ lo declarado ante la jueza de Catarroja y, entre lágrimas, aseguró que hizo ‘todo lo que pudo’.
Del lado popular, Óscar Clavell preguntó cómo es posible que los cuerpos y fuerzas de seguridad no pudieran ayudar hasta cien horas después de la tragedia. Pradas apostilló que tuvo que gestionar ante el ministro Marlaska la intervención de la policía local y urgió a la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, a entregar voluntariamente sus mensajes de móvil y a explicar por qué no acudió al Cecopi y se conectó solo por vía telemática.
El Eje del Poder Popular
En el PP valenciano no hay una guerra, sino un debate interno que la dirección nacional gestiona con la vista puesta en el próximo ciclo electoral. Mompó dejó caer que no le parecía bien que Mazón esté aforado, y Compromís-Sumar se apresuró a leerlo como fractura. La tesis de Génova es otra y se repite desde el primer día: las competencias de emergencias eran del Gobierno central y el auto del Tribunal Superior de Justicia valenciano descarta la responsabilidad del expresidente autonómico en las muertes. Mazón lo recordó la semana pasada en la misma comisión: ‘los tribunales ya se han pronunciado’.
La lectura territorial importa, y mucho. Lo que se dirime en Madrid aterriza en la Diputación de Valencia, en los ayuntamientos castigados por la riada y en una Generalitat que el PP aspira a recuperar. Como ocurrió con la comisión del 11-M en 2004 o con la del Yak-42, estas cámaras acaban midiendo la resistencia política de los comparecientes más que los hechos que dicen investigar. Quedan comparecencias por fijar y el calendario manda: cada sesión llega con la herida abierta en la provincia.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Frente al relato de la inacción, el PP instala que quien tenía las competencias era el Gobierno central y que la Diputación dio la cara.
- Protagonista: Vicente Mompó (presidente de la Diputación de Valencia y alcalde de Gabarda).
- Próximo hito: Nuevas comparecencias por fijar en la comisión de investigación de la dana, con la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, como nombre pendiente.

