El Ayuntamiento de Alicante abre la consulta del borrador del Plan General que proyecta la ciudad a 20 años.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Ayuntamiento de Alicante ha aprobado inicialmente el Plan General Estructural y reactivará sesiones con barrios y agentes sociales.
- ¿Quién está detrás? El equipo de gobierno municipal, con la supervisión de la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio.
- ¿Qué impacto tiene? El borrador prevé triplicar las zonas verdes, impulsar 45.000 viviendas y reservar 4,3 millones de m² de suelo industrial.
La consulta del borrador y las cifras de la Alicante de 2046
El Ayuntamiento de Alicante ha reactivado las sesiones informativas con barrios, partidas rurales y agentes profesionales tras la aprobación inicial del Plan General Estructural. El borrador ya ha sido remitido al Servicio Territorial de Urbanismo de la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, un trámite imprescindible antes de que el plan siga su recorrido.
La propuesta municipal recoge cifras ambiciosas: triplicar la superficie de zonas verdes, impulsar unas 45.000 viviendas, habilitar 4,3 millones de metros cuadrados de suelo industrial y reservar suelo para grandes dotaciones, entre ellas el tercer hospital de Alicante. También avanza hacia un nuevo modelo de movilidad.
El punto de partida participativo, en cambio, es modesto. La encuesta pública anterior apenas obtuvo respuesta de unos cientos de personas entre los 360.000 habitantes censados. El equipo de gobierno lanza ahora de nuevo el guante a los colectivos vecinales, pero la credibilidad se mide en los barrios con otra vara.
Lo que los barrios denuncian mientras el plan se tramita
Las asociaciones vecinales recuerdan que la ciudad de los grandes planes convive con el deterioro de sus espacios ya existentes. La plaza de Gabriel Miró, considerada la más hermosa de Alicante, acumula destrozos sin reparar, mientras el Ayuntamiento invierte en las setas de la calle San Francisco y prepara una reforma de la Plaza de la Muntanyeta que no convence a todos.
Este agosto, las redes vecinales denuncian la falta de mantenimiento en el parque de Canalejas: los ficus centenarios se secan por falta de riego y los bancos no invitan a sentarse. A pocas calles, la Plaza de Séneca concentra protestas por la presencia creciente de personas sin hogar, visible también cada noche junto a la estación de Renfe, el Mercado y el Rico Pérez.
El borrador dibuja una ciudad verde y eficiente, pero los vecinos miden la credibilidad del plan por el estado de los parques que ya existen.
En el Raval Roig, los turistas veteranos comprueban que el ascensor que une Virgen del Socorro con la playa del Postiguet sigue averiado como el verano pasado. Mientras tanto, solares abandonados acumulan basura en puntos estratégicos como el frente litoral de La Sangueta, la avenida de la Estación frente a la Diputación y el barrio de San Antón.
El inventario de promesas pendientes incluye el antiguo cine Ideal, cerrado desde hace años junto al Teatro Principal, y las harineras de Benalúa, adquiridas tras largas gestiones y a la espera de un uso que el ayuntamiento vuelve a consultar. En movilidad, la Vía Parque sigue sin finalizarse y conexiones como el enlace entre La Explanada, el Postiguet y la Vía Verde de La Cantera quedan fuera del horizonte a medio plazo.
El Escenario Valenciano
El urbanismo alicantino no se decide solo en la plaza del Ayuntamiento. La aprobación inicial del Plan General Estructural debe superar el filtro técnico del Consell de Pérez Llorca, gobernado por PP y Vox, a través de la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio. Esa coordinación entre administraciones marcará los tiempos finales del plan y el margen para incorporar alegaciones vecinales.
A escala estatal, la previsión de 45.000 viviendas en una de las capitales más turísticas del Mediterráneo llega en pleno debate sobre la oferta residencial y el acceso a la vivienda. Alicante reproduce el desfase entre planificación a largo plazo y demandas inmediatas que se observa en otras grandes ciudades: el papel promete ciudad verde, pero la calle exige mantenimiento, seguridad y soluciones para solares vacíos desde hace una década.
La proyección queda abierta. En los próximos meses, el Consell debe emitir su informe y el Ayuntamiento volverá a convocar mesas con barrios y agentes sociales. El reto no es solo aprobar un documento; es demostrar que la Alicante de 2046 no se dibuja de espaldas a la Alicante real que hoy riega poco sus ficus.
Ficha del Caso
- El caso: El Ayuntamiento de Alicante ha aprobado inicialmente el Plan General Estructural y prepara nuevas consultas vecinales para diseñar la ciudad de las próximas dos décadas, mientras persisten quejas por el mantenimiento urbano.
- Datos importantes: El plan prevé triplicar las zonas verdes, 45.000 viviendas, 4,3 millones de m² de suelo industrial y reserva para un tercer hospital. La anterior consulta apenas sumó cientos de respuestas de 360.000 censados.
- Resumen: La credibilidad del planeamiento a 20 años depende de que las promesas de ciudad verde se traduzcan en mantenimiento y soluciones a los problemas que los barrios ya denuncian hoy.

