Las epidemias llegan a Ceuta: las primeras víctimas son 17 soldados contagiados con sarna

Al menos 17 militares del Grupo de Regulares nº 54 han contraído sarna tras ser alojados en malas condiciones y de hacinamiento en las antiguas instalaciones de la Batería K-8, a pesar de las palabras de tranquilidad de la ministra de Sanidad, Mónica García. De momento, la Unión de Militares de Tropa (UMT) ya ha elevado una batería de preguntas al Ministerio de Defensa y al Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas (Coperfas) exigiendo transparencia sanitaria y protocolos de desinfección. Los 17 afectados han sido dados de baja.

Esta misma asociación profesional de militares, ha presentado formalmente una batería de preguntas dirigidas al Ministerio de Defensa, a la Subsecretaría de Defensa y a la Secretaría Permanente del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas (COPERFAS) ante los hechos que están padeciendo el personal militar desplegados en la Ciudad Autónoma de Ceuta con motivo de la crisis migratoria extraordinaria.

Es cierto que los militares parecen haberse contagiado por las deficientes instalaciones donde estaban albergados y que no han tenido contacto directo con los migrantes llegados de Marruecos, pero la sarna es una enfermedad muy contagiosa y fácil de transmitir, que tarda algunos días en manifestarse, y los contagiados han podido tener contacto con compañeros de acuartelamiento e incluso familiares.

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Todo esto ha ocurrido a pesar de que la ministra de Sanidad, Mónica García, negase la existencia de una crisis sanitaria en Ceuta tras atender a 5.800 migrantes en quince días. Cuando la ministra de Sanidad visitó la ciudad autónoma fue recibida con gritos de «dimisión» y «sinvergüenza» en plena ofensiva de Vox y del PP contra el Gobierno.

Mónica García se reunió hace unos días con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, el delegado del Gobierno y la directora del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) antes de comparecer ante los medios. Su mensaje central fue que el hospital ceutí se encuentra a la mitad de su ocupación y que, por tanto, no cabe hablar de colapso asistencial.

La ministra cifró en 5.800 los migrantes atendidos en los últimos quince días: 3.500 en atención primaria y 2.300 en el hospital. Aseguró que la presión ha bajado un 70 % desde el pico inicial, con una media de 300 personas atendidas al día, y que este sábado fueron 193. En el hospital hay 101 pacientes ingresados, 28 de ellos migrantes, la mayoría con patologías leves.

La ministra reconoció el riesgo de hacinamiento, pero negó el colapso sanitario; mientras en la calle, sin embargo, la percepción ciudadana es de abandono total de las instituciones del Estado.

Monica Garcia Moncloa
La ministra de Sanidad en una foto de archivo. AGENCIAS

Mónica García detalló que el hospital ha pasado de 175 a 212 camas y que la situación permanece en el nivel 1 de la Guía para la Elaboración de Planes de Catástrofes del INGESA. También confirmó dos casos de tuberculosis, algunos mantoux positivos y 18 casos de gastroenteritis. La ministra defendió que asociar inmigración con enfermedad es «injusto» y «xenófobo», aunque admitió que los migrantes pueden enfermar por las condiciones de insalubridad.

La ministra se comprometió a reforzar el control epidemiológico con un equipo técnico desplazado desde Madrid y reclamó al Gobierno de Ceuta más espacios seguros para albergar a los migrantes.

Brote de sarna, hacinamiento e instalaciones insalubres

Los hechos son, según las denuncias y testimonios recabados por la UMT, que se ha confirmado un brote de escabiosis (sarna) que afecta inicialmente a 17 componentes de una misma compañía del Grupo de Regulares de Ceuta nº 54 (GREG 54). El origen del contagio apunta directamente a las condiciones en las que fue alojado el personal el pasado sábado 15 de agosto en la antigua Batería de Costa K-8 (García Aldave): unas dependencias habitualmente en desuso, sin el mantenimiento higiénico preceptivo, con antecedentes conocidos de plagas similares y en situación de hacinamiento.

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Ante esta situación, la UMT ha exigido saber si el brote se ha extendido a otras unidades de la Comandancia General de Ceuta (Legión, Montesa, RAMIX, RING, ULOG), qué plan de contingencia médica se está aplicando para frenar la propagación hacia las familias y la población civil, y detalles sobre las labores de desinfección urgentes programadas para dependencias, gimnasios y vehículos de la unidad. En el caso de que se hubiera extendido a otras unidades habría un problema general de salud entre nuestra tropa.

Falta de EPIs

«A la precaria situación sanitaria se suma el abandono en materia de Prevención de Riesgos Laborales. El personal está operando sin que se haya definido la composición técnica de los Equipos de Protección Individual (EPI) ni se haya suministrado dicho material de forma oficial y gratuita, viéndose obligados los soldados a llevar sus propias mascarillas y guantes para evitar contagios durante el servicio», añade la UMT.

Asimismo, la UMT ha puesto el foco en las extenuantes jornadas laborales sin descanso reglamentario que acumula el contingente y en la difusión interna de supuestos pagos de horas extraordinarias (17 euros por cada 3 horas trabajadas). La asociación solicita al Ministerio de Defensa que aclare de inmediato si dicha retribución es real y bajo qué concepto normativo se abonará, reclamando que el Ministerio de Defensa detalle formalmente cómo se va a compensar el tremendo sobreesfuerzo de todos los profesionales, ya sea mediante retribución económica o a través de días de descanso compensatorio acumulable debidamente tasados.

«Nuestros compañeros en Ceuta están demostrando una profesionalidad y entrega encomiables ante una situación crítica, pero no se puede consentir que lo hagan poniendo en riesgo su salud, hacinados en instalaciones insalubres, adquiriendo ellos mismos sus propios equipos de protección y con una absoluta opacidad en sus derechos laborales y retributivos», ha subrayado la Junta Directiva de UMT.