El lehendakari vasco Imanol Pradales abrirá la próxima semana el curso político en Donostia sin fecha para reunirse con Pedro Sánchez. La cita entre el Gobierno Vasco y Moncloa quedó pospuesta durante el verano y postergada para el mes de septiembre.
El arranque del curso en Miramar y Zarautz
Las primeras fechas clave son el 27 y 28 de agosto. El primer Consejo de Gobierno vasco de la temporada se celebrará el día 27 en el palacio de Miramar de San Sebastián, después de que el último consejo estival tuviera lugar el 28 de julio, con un mes exacto de pausa en el Ejecutivo autonómico.
Hace un año, Pradales defendió ante ese mismo foro la búsqueda de ‘todas las competencias recogidas en el Estatuto de Gernika’. ‘Buscamos blindar la agenda vasca y los intereses de Euskadi frente a la inestabilidad e incertidumbre en el Estado y el mundo’, declaró. El otro titular de aquel arranque, el reparto de menores migrantes entre comunidades, sigue presente por la crisis de Ceuta; el Ejecutivo vasco ha marcado distancias con el Gobierno central sobre las consecuencias para las autonomías.
Al día siguiente, el viernes 28, el PNV abrirá el curso del partido con un mitin en Zarautz, otro clásico del final del verano. El pasado año, Aitor Esteban se estrenó como presidente de la formación con críticas al PP y a EH Bildu, y avanzó que veía ‘imposible’ que Sánchez aprobara los primeros Presupuestos de la legislatura.
Los traspasos pendientes y la relación con Moncloa
La duración de la legislatura española condiciona la relación entre ambos gobiernos. La consejera de Gobernanza y Autogobierno, Maria Ubarretxena, situó hace quince días el objetivo de ‘que haya acuerdo en septiembre’ sobre traspasos. Negocian las prestaciones contributivas familiares de la Seguridad Social, las incapacidades temporales, las mutuas y el Fogasa (Fondo de Garantía Salarial). La gestión de las pensiones queda para futuras conversaciones y el futuro del puerto de Pasaia continúa encallado, según El Diario Vasco.
El PNV mantiene una doble posición: gobierna en Euskadi junto al PSE-EE y, al mismo tiempo, presta apoyo al Ejecutivo central en el Congreso. Esa circunstancia convierte los calendarios de Madrid y Vitoria-Gasteiz en vasos comunicantes: un adelanto electoral o la falta de Presupuestos generales alteraría el margen de negociación sobre los traspasos.
La relación entre ambos gobiernos arranca con la reunión entre Pradales y Sánchez aún sin convocar y varios traspasos pendientes de acuerdo.
El calendario incluye el debate de política general en el Parlamento Vasco a finales de septiembre. El lehendakari y los grupos abordarán también la negociación de un nuevo Estatuto de autonomía, un proceso en el que participan PNV, EH Bildu y PSE-EE con escasa difusión pública. El actual Estatuto de Gernika, aprobado en 1979, continúa siendo la norma básica del autogobierno.
Para el 27 de septiembre, además, el PNV celebrará el Alderdi Eguna, la fiesta anual del partido, que cumple su quincuagésima edición. Para entonces, se sabrá si Sánchez está en disposición de presentar los Presupuestos; Aitor Esteban situó en octubre la decisión sobre el final de la legislatura.
El contexto: vivienda, leyes y calendario electoral
La legislatura vasca supera su ecuador con dos años por delante. La vivienda, señalada por la ciudadanía como el principal problema de Euskadi, centra la agenda: el lehendakari ha anunciado un fondo social de vivienda para movilizar 2.000 millones de euros de inversión público-privada y construir 10.000 pisos protegidos. Su aprobación sigue pendiente y la dificultad de acceso habitacional figura entre los asuntos centrales de las elecciones forales y municipales de mayo de 2027.
En el balance de sus dos primeros años al frente del Gobierno Vasco, Pradales fijó en junio el impulso de nuevas leyes: universidades, Sistema Vasco de Cultura, simplificación administrativa, turismo, justicia restaurativa, diáspora vasca, participación institucional y agricultura sostenible. Hasta ahora, el Parlamento Vasco ha aprobado 22 leyes entre 2024 y 2026. ‘No son tiempos fáciles. Nos ha tocado vivir en un mundo revuelto. Y nos toca sumar fuerzas’, afirmó.
El Ejecutivo de coalición entre PNV y PSE-EE ha exhibido estabilidad en los últimos meses, aunque con desencuentros públicos. Con la proximidad de las elecciones, las diferencias entre los dos socios de Gobierno tenderán a hacerse más visibles. La reforma legal sobre el euskera en las oposiciones unió a los jeltzales con EH Bildu, un acuerdo entre ambas formaciones soberanistas sin precedentes en diez años.
