El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, considera poco progresivo el relevo generacional del PNV en las instituciones vascas. Así lo ha planteado en una entrevista publicada por El Correo, en la que admite que el partido ha decidido un cambio profundo de caras y de edades antes de completar recorridos intermedios.
Las razones del alcalde y los ejemplos citados
El regidor bilbaíno cita tres ejemplos de la renovación en curso: el alcalde de Donostia-San Sebastián, el próximo candidato del PNV a la Alcaldía de Bilbao y el portavoz del partido en el Parlamento Vasco. En su opinión, los tres reúnen ‘gran capacidad, formación y compromiso’, aunque sostiene que el protagonismo joven ‘debería ser progresivo’.
Aburto describe el momento actual como un cambio de modelo. Frente al recorrido anterior, sostiene que ‘hasta ahora lo habitual era que las personas fuesen trabajando en diversos ámbitos de la Administración pública hasta llegar a ocupar puestos de relevancia’. Cree que existe ahora ‘una apuesta decidida’ para que los jóvenes asuman antes responsabilidades de hondo calado. ‘Me gustaría que fuese más progresivo’, resume.
Preguntado por Mikel Hidalgo, elegido candidato a la Alcaldía de Bilbao, rechaza que tenga falta de experiencia de gestión. Recuerda que ha trabajado con él en la agenda 2030 ante Naciones Unidas y subraya su preparación internacional y su dominio de varios idiomas. ‘Está sobradamente preparado’, asegura.
La gestión de su propia sucesión
Respecto a su salida de la Alcaldía, el alcalde asegura que el proceso se ha gestionado ‘con normalidad’. Cumplirá 66 años al final del mandato, tras doce años y tres legislaturas al frente del consistorio. ‘En política es necesario que haya cambios’, afirma.
Insiste en que la decisión de no repetir corresponde al PNV y que la comparte. Rechaza cualquier percepción de deslealtad y describe el proceso como ‘compartido de manera exquisita’ con el presidente del PNV de Bizkaia, Iñigo Ansola. ‘Si algo soy es una persona leal’, subraya.
El alcalde de Bilbao respalda la preparación de los nuevos perfiles del PNV, pero reclama que el relevo generacional avance de forma más gradual en las instituciones.
Aburto también aborda la competencia electoral con EH Bildu. Según su análisis, una parte de los votantes que se desmovilizó tras la pandemia permanece en la abstención y no ha migrado a otras siglas. Apuesta por recuperar la confianza con ‘escucha activa y sincera’ y un programa que genere certidumbre.
Frente a quienes sostienen que el PNV carece de banquillo, responde que la formación ‘ha demostrado siempre que tiene banquillo’, con personas preparadas y comprometidas. En el plano local, admite que quedan proyectos por culminar, como La Casilla y la antigua parcela de Kutxabank en Zorrozaurre. También cita el impulso de la ‘talent house’ en Deusto y el desarrollo de los ámbitos de Olabeaga, Punta Zorroza y Abando, recogidos en el plan general.
El relevo del PNV en plena legislatura de Pradales
El debate interno coincide con la primera legislatura de Imanol Pradales como lehendakari. La formación jeltzale combina esa renovación generacional con la necesidad de disputar la hegemonía territorial a EH Bildu, que ha estrechado distancias electorales en Bizkaia. El PNV mantiene la Alcaldía de Bilbao como uno de sus principales activos institucionales, junto con la Diputación Foral de Bizkaia.
En el plano estatal, el voto del PNV mantiene relevancia parlamentaria. La formación cuenta con cinco escaños en el Congreso y ha sido un socio habitual del Gobierno central en las votaciones de calado económico e institucional.
La próxima cita electoral municipal está prevista para 2027. Será la primera medición electoral del relevo que ahora debate el partido en Bilbao y en otras plazas municipales vascas. Antes, la formación deberá cerrar el calendario de asambleas internas que acompañará a la renovación de sus juntas municipales.

