Un análisis de El Diario Vasco reconstruye el mapa electoral vasco de 1936 para contextualizar el equilibrio previo a las elecciones de 2027.
El trabajo se apoya en el Atlas electoral de la Segunda República, elaborado por la Universitat Pompeu Fabra. La primera vuelta de aquella cita, documentada en las elecciones generales de 1936, dejó a la coalición de izquierdas con el 36% de los votos en los tres territorios, frente al 35% del PNV. La victoria se cimentó en Bilbao y su área metropolitana, mientras el PNV se imponía en Gipuzkoa.
La circunscripción de Bilbao era entonces una de las cuatro áreas electorales vascas, junto a Gipuzkoa, Bizkaia y Álava, porque las ciudades de más de 150.000 habitantes constituían distrito propio. En la capital vizcaína, las izquierdas rozaron el 50% de los sufragios. Bilbao y su entorno concentraban la mayor densidad demográfica del territorio, lo que otorgaba a la zona un peso singular.
El voto en Bilbao y el cinturón industrial
En la villa, la coalición de izquierdas alcanzó el 45% de los votos, frente al 31% del PNV. Los jeltzales registraron un 30% en la partida electoral bilbaína y las derechas se quedaron en el 21%. El empuje de la margen izquierda contrasta con el cinturón industrial, donde el voto de izquierda consolidó su hegemonía.
Barakaldo, Santurtzi y Portugalete formaban parte de ese espacio electoral común con Bilbao. Ese corredor urbano resultó decisivo para compensar el voto conservador de otras zonas. El análisis recoge que la pujanza de la izquierda en esas localidades inclinó el cómputo vasco pese a la victoria del PNV en Gipuzkoa.
El contraste con Álava y el reparto de escaños
El predominio de la izquierda en el área metropolitana de Bilbao no se reprodujo en Álava ni en Navarra. En Vitoria, las derechas obtuvieron el 52% de los votos en la primera vuelta. En Pamplona, los conservadores rozaron el 70% y en Lesaka alcanzaron el 85%, según el atlas de la UPF.
El análisis contrasta el dominio de las izquierdas en el cinturón industrial de Bilbao con el predominio conservador de Álava y Navarra en la misma cita electoral.
Los tres territorios vascos y Bilbao se repartían 17 escaños en las Cortes: seis para Gipuzkoa, seis para Bilbao, dos para Álava y tres para Bizkaia. El reparto provincial otorgaba a Bizkaia una representación relevante, aunque Bilbao contaba con distrito propio. El PNV logró nueve diputados, el Frente Popular siete y los tradicionalistas uno en Álava.
Algunos diputados de aquella legislatura fueron figuras relevantes de la política vasca. Es el caso de José Antonio Agirre, elegido por Bizkaia en las filas del PNV y primer lehendakari del Gobierno Vasco, o de Indalecio Prieto, dirigente del PSOE y ministro durante la República. También José Luis de Oriol, empresario eléctrico y ferroviario, parlamentario tradicionalista por Álava, y Manuel Irujo, dirigente del PNV que fue ministro durante la Guerra Civil. El perfil de los electos refleja la pluralidad ideológica de aquella cámara.
La lectura de cara a 2027
La comparación histórica no traslada resultados de forma mecánica, pero el artículo de El Diario Vasco sitúa el peso del voto de la margen izquierda y de Álava como variables centrales del próximo mapa electoral vasco. La aparición de EH Bildu como actor central del voto abertzale de izquierda añade un elemento nuevo respecto a la coalición histórica. Según el trabajo, la disputa entre el PNV y EH Bildu por el voto metropolitano vuelve a ser uno de los ejes del próximo ciclo.
Las elecciones autonómicas vascas están previstas para 2027, una vez agotada la legislatura del lehendakari Imanol Pradales. El contexto institucional actual es distinto al de 1936: las circunscripciones son provinciales y ya no existe la circunscripción separada de Bilbao.
El análisis de El Diario Vasco, consultado por Moncloa.com, subraya que el equilibrio entre el voto urbano industrial y el voto conservador de Álava marca históricamente la gobernabilidad vasca. A falta de encuestas oficiales, el precedente de 1936 aporta una radiografía de largo plazo para leer el próximo ciclo electoral. El trabajo no propone una traslación directa de resultados, sino una comparación de estructuras de voto.

