EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Donald Trump asegura que la deuda pública de EE.UU., ya por encima de los 40 billones de dólares, se pagará con crecimiento y no con recortes.
- ¿Quién está detrás? La Casa Blanca y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, que estudia ampliar las recompras de bonos a largo plazo para inyectar liquidez.
- ¿Qué implicación tiene? El dólar cae un 2,43% en un mes y parte de Wall Street se refugia en el oro y el bitcoin ante el riesgo de deuda.
Donald Trump confía en el crecimiento para pagar una deuda pública de EE.UU. que ya supera los 40 billones de dólares.
Un déficit de julio que devuelve la deuda al primer plano
La respuesta llegó el sábado en la base aérea de Joint Base Andrews, Maryland. Trump restó dramatismo al pasivo récord: ‘Ha sido un problema durante 35 años y lo que tenemos ahora que nunca tuvimos antes… es un crecimiento tremendo, y la forma de ocuparse de la deuda es el crecimiento’, declaró ante la prensa, según recogió The Daily Caller.
El detonante inmediato no es simbólico: el déficit presupuestario mensual de Washington alcanzó 432.000 millones de dólares en julio, el nivel más alto desde marzo de 2021, de acuerdo con el Departamento del Tesoro.
La cifra de 40 billones de dólares de deuda pública se alcanzó esta misma semana. Para el mercado, el problema no es solo el nivel, sino la velocidad de acumulación y la dependencia de compradores extranjeros.
El plan de Bessent: recompras de bonos y liquidez
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, defendió una estrategia similar. En una entrevista con CNBC el jueves, señaló que hay ‘muy buenas posibilidades’ de que el déficit haya tocado techo durante la presidencia de Trump y que el Tesoro podría ampliar las recompras de bonos a largo plazo para inyectar liquidez.
‘No hay nada mágico en la cifra de 40 billones —declaró Bessent—. Podemos crecer para salir de esto’.
La Casa Blanca no propone recortar el pasivo con austeridad: propone absorberlo con velocidad económica, confianza y liquidez.
En Wall Street, sin embargo, la confianza es menor. Ray Dalio, fundador de Bridgewater Capital, y Nathan Thooft, ejecutivo de Manulife Investment Management, han expresado dudas sobre la capacidad del Tesoro para imponer liquidez frente a los desequilibrios de fondo.
Thooft lo resumió con dureza: ‘El Tesoro puede influir en la liquidez y en el sentimiento, pero no puede sustituir de forma sostenible el crecimiento, la inflación, los déficits y la oferta’.
Los inversores parecen tomar nota. El índice DXY, que mide la fortaleza del dólar, cayó un 2,43% en el último mes, mientras el oro y el bitcóin se han convertido en refugio para quienes dudan del giro de la deuda pública de EE.UU.
La Lógica de Washington
Leer esta respuesta como una simple anécdota presidencial descoloca el análisis. Washington no está discutiendo si la deuda de 40 billones importa: está negociando cómo pagarla sin apagar la expansión económica que sostiene el empleo y la recaudación. La coalición republicana que rodea a Trump considera que los recortes de gasto demasiado agresivos debilitarían una base electoral muy sensible al crecimiento salarial y a la inversión industrial.
El precedente estadounidense más repetido es el de los años ochenta: la Administración Reagan combinó rebajas fiscales, aumento del gasto en defensa y déficits elevados para ensanchar la economía. La deuda subió, pero el argumento de la Casa Blanca de entonces era idéntico: el crecimiento bastaría para normalizar la carga. Ahora, con unos tipos de interés más altos, la pregunta es si la matemática vuelve a cuadrar.
Para España, el trasfondo es directo. Si el apetito por la deuda pública de EE.UU. pierde tracción y el dólar sigue debilitándose, la financiación global puede encarecerse y las exportaciones de la eurozona pierden parte de su ventaja competitiva. Las empresas españolas con filiales en Estados Unidos no solo venden en un mercado con consumo robusto: también compiten con la señal de que el riesgo soberano americano ha dejado de ser, a ojos de algunos inversores, un activo sin fricciones. La próxima ventana de tensión será la siguiente subasta del Tesoro, donde se medirá el apetito real de los inversores.
Ficha del Caso
- El caso: La deuda pública de EE.UU. supera los 40 billones de dólares y Donald Trump responde con una apuesta por el crecimiento, sin recortes de gasto a la vista.
- Datos clave: Déficit mensual de julio: 432.000 millones de dólares, el mayor desde marzo de 2021. Caída del índice dólar DXY: 2,43% en un mes. Scott Bessent aboga por más recompras de bonos a largo plazo.
- Para España: La tensión sobre la deuda estadounidense y la debilidad del dólar pueden endurecer la financiación internacional y condicionar a los exportadores de la eurozona, incluidas las empresas españolas con actividad en EE.UU.

