Pacto Feijóo Vox tras las generales: el líder del PP reclama un Gobierno ‘fuerte y sólido’

El líder del PP reclama un Ejecutivo con 'la mayor legitimidad democrática posible' y evita confirmar una coalición con Vox. Sí defiende un marco negociador transparente, ya ensayado en cuatro autonomías.

Alberto Núñez Feijóo ha reclamado este domingo un Gobierno ‘fuerte y sólido’ para afrontar lo que define como la situación ‘más delicada’ de la historia de España tras la crisis de Ceuta. El líder del PP ha evitado comprometerse de forma expresa con un pacto de coalición con Vox tras las generales, pero ha subrayado que su partido ya tiene diseñado un marco negociador transparente para eventuales acuerdos.

En una entrevista concedida a Europa Press, Feijóo ha situado la eventual negociación de los Presupuestos Generales del Estado entre Pedro Sánchez y Carles Puigdemont como el siguiente movimiento del Gobierno. ‘El señor Sánchez envió lo mejor que tenía en cada casa para conseguir la alianza con Puigdemont: mandó al señor Cerdán, mandó al señor Zapatero y solo queda él’, ha exclamado.

Qué defiende Feijóo ante un posible pacto con Vox

El presidente del PP ha reivindicado los acuerdos ya alcanzados con Vox en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. A su juicio, esos pactos han servido para ‘dar estabilidad’ y se han cerrado conforme al ordenamiento jurídico. ‘Nosotros vamos a proteger, por supuesto, la Constitución, vamos a cumplir el ordenamiento jurídico, vamos a defender el Estado de las Autonomías’, ha enfatizado.

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Preguntado directamente por si está dispuesto a formar un gobierno de coalición con el partido de Santiago Abascal, Feijóo ha insistido en que su objetivo es un Ejecutivo con ‘la mayor legitimidad democrática posible. Ha contrapuesto los pactos transparentes del PP a un ‘pacto encapuchado con Bildu’. La referencia lleva implícita una crítica al Gobierno de Sánchez y a su geometría parlamentaria.

El líder popular ha asegurado que el PP diseñó ‘un marco de negociación’ con Vox o con cualquier otro partido. ‘Y ese marco es conocido’, ha dicho. En él figuran la defensa de la Constitución, el cumplimiento del ordenamiento jurídico y la protección del Estado de las Autonomías. No ha desvelado, sin embargo, si ese marco incluiría una coalición formal o solo un acuerdo de investidura.

Feijóo ha presentado a su partido como la única alternativa ante lo que llama ‘crisis existenciales como Estado’. Para superarlas, ha sostenido, España necesita ‘un Gobierno muy sólido y muy fuerte’. Y ha añadido: ‘Eso es un gobierno del Partido Popular’. Su argumentario remite a las mayorías amplias de Felipe González, José María Aznar en 2000 y Mariano Rajoy en 2011.

El impacto del debate y la posición ante el TC

El jefe de la oposición también ha marcado posición sobre la amnistía y el futuro judicial de Puigdemont. El PP mantiene que la amnistía ‘no cabe en la Constitución’. Feijóo la ha definido como ‘la compra de la investidura’ de Sánchez y ha defendido una reforma del Tribunal Constitucional.

‘Necesitamos una reforma del Tribunal Constitucional tanto para sus componentes como para sus competencias’, ha manifestado. Ha reclamado acreditar qué competencias corresponden al Tribunal Supremo y cuáles no puede invadir el tribunal de garantías. Es una posición que conecta con las críticas de Vox al poder judicial y al uso político de las instituciones.

Feijóo no cierra la puerta a Vox, pero sí condiciona cualquier pacto a un marco de máximos constitucionalistas que dirige su oferta al votante de centro-derecha.

La presión sobre Feijóo crece por dos frentes. En el económico, la negociación de los PGE amenaza con consolidar la mayoría parlamentaria del Gobierno. En el territorial, la crisis de Ceuta ha elevado el tono sobre la soberanía nacional. El PP responde con un discurso de firmeza institucional, pero sin concretar cómo gestionaría una investidura condicionada a los votos de la formación de Abascal.

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A diferencia de Vox, que ha convertido la presión migratoria y la soberanía en ejes centrales, Feijóo prefiere modular su mensaje. Habla de ‘determinación, diplomacia y firmeza’ en la política exterior. Es una manera de marcar distancias con el llamado ‘sanchismo’ sin romper del todo con la centralidad. La entrevista deja una lectura clara: el PP quiere gobernar en solitario, pero no renuncia por escrito a los acuerdos con Vox si las urnas lo exigen.

La estrategia del PP ante el ciclo electoral

La dirección nacional del PP observa con cautela el eventual aterrizaje de Vox en una futura mayoría de centroderecha. En los últimos años, los gobiernos autonómicos compartidos han servido para ensayar una convivencia complicada. Feijóo reivindica esos pactos como prueba de estabilidad, pero evita cualquier compromiso público sobre un ejecutivo de coalición estatal.

Esa ambigüedad tiene una ventaja estratégica y un coste. La ventaja es no espantar a los votantes moderados que recelan de Vox. El coste es que, si los números obligan, cualquier acuerdo llegará sin un marco previo del todo cerrado. El PP ha fijado cuatro líneas rojas: Constitución, ordenamiento jurídico, Estado de las Autonomías y estabilidad. Sobre esa base, Feijóo cree que puede dialogar con Vox sin asumir su programa íntegro.

La cita con las urnas aún no tiene fecha, pero el líder popular ha dejado claro su objetivo: una mayoría ‘aplastante’ que le permita gobernar sin depender de nadie. Es un mensaje pensado para despejar dudas internas y para responder al bloque de la investidura. La entrevista, en plena cuesta de agosto, sirve al PP para fijar el terreno de juego antes del otoño político.