La solar de Nueva Zelanda crece un 52% en 2025 hasta 830 MW, impulsada por las plantas utility-scale

La potencia fotovoltaica pasa de 545 MW a 830 MW en doce meses y ya representa el 9,1% de la capacidad renovable del país. La cartera de proyectos comprometidos suma otros 930 MW solares para los próximos tres años.

La solar de Nueva Zelanda creció un 52% en 2025 y cerró el año con 830 MW, según el Ministerio de Negocio, Innovación y Empleo (MBIE). Siete plantas utility-scale confirman que la fotovoltaica deja de ser marginal en la transición energética de Oceanía.

Un salto del 52%: 830 MW y siete plantas utility-scale

El informe Energy in New Zealand 2026 sitúa la capacidad fotovoltaica del país en 830 MW a cierre de 2025, frente a los 545 MW con los que arrancó el ejercicio. El avance del 52% es el mayor salto anual registrado hasta ahora y responde, sobre todo, al despliegue del segmento utility-scale.

No es un repunte aislado. El MBIE contabiliza siete plantas solares a gran escala de 9 MW o más conectadas durante el año, incluida la primera instalación fotovoltaica del país enchufada directamente a la red nacional de transporte. La capacidad acumulada, según el propio ministerio, probablemente supera ya el gigavatio.

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La letra pequeña del dato está en la tipología de los proyectos. La fotovoltaica neozelandesa crece impulsada por parques a gran escala, no por el autoconsumo residencial. En 2026 ya se han sumado más megavatios: la granja solar Tauhei, de 150 MW, y Omeheu, de 38 MW, ambas utility-scale.

La letra pequeña: 930 MW más y baterías para gestionar la red

El avance solar se produce en un sistema eléctrico que ya era profundamente renovable gracias a la hidroeléctrica, geotérmica, y solar. La capacidad renovable total superó los 9 GW en 2025, con la fotovoltaica como la fuente que más rápido gana peso: del 1,9% en 2020 ha pasado al 9,1%.

La proporción de renovables en la energía primaria neozelandesa alcanzó un récord del 47,7% en 2025, frente al 45,6% del año anterior. Y el 88,5% de la electricidad generada en el país fue de origen renovable, 3 puntos más que en 2024. En consumo energético, las renovables llegaron al 32%, otro máximo histórico.

El crecimiento solar de Nueva Zelanda no descansa en subsidios: se apoya en proyectos utility-scale que conectan potencia a la red y aceleran la descarbonización.

La otra cara de la moneda es el retroceso de los fósiles. El consumo de carbón cayó a mínimos históricos y el gas natural firmó su nivel más bajo desde 2008, según el informe del MBIE. El carbón, que históricamente cubría los huecos de la generación hidroeléctrica en años secos, pierde protagonismo frente a la nueva fotovoltaica.

La cartera de proyectos comprometidos que recoge la Electricity Authority neozelandesa suma 1,7 GW de nueva capacidad para los próximos tres años. De ellos, 930 MW son solares; el 94% corresponde a tecnologías renovables y el 6% restante a almacenamiento en baterías.

plantas solares utility-scale

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📊 Impacto ecológico en cifras

  • Capacidad instalada: 830 MW solares a cierre de 2025, con una capacidad total que probablemente supera ya el gigavatio.
  • Peso en el mix renovable: La solar representa el 9,1% de la capacidad renovable, frente al 1,9% de 2020.
  • Cartera en construcción: 1,7 GW comprometidos para los próximos tres años, de los que 930 MW son fotovoltaicos.
  • CO2 evitado: No detallado en la fuente oficial, pero la caída del carbón a mínimos históricos apunta a una reducción estructural.

El despliegue utility-scale es la palanca que ha cambiado la conversación. Frente al autoconsumo, que avanza casa por casa, este modelo permite sumar decenas de megavatios por proyecto y firmar contratos de suministro a largo plazo con consumidores industriales. No es casual que la primera planta conectada directamente a la red de transmisión haya llegado en esta fase: marca el salto de la fotovoltaica desde los márgenes del sistema hacia el núcleo de la planificación eléctrica.

El almacenamiento no es un adorno. Esas baterías, aunque representan solo el 6% de la nueva capacidad, son la pieza que permite absorber la generación solar del mediodía y devolverla en las horas de demanda. Para un país que ya coquetea con un 90% renovable, la siguiente frontera no es instalar más paneles, sino gestionar la variabilidad con flexibilidad.

El Gobierno neozelandés no se limita a los grandes parques. Esta semana ha respaldado la legalización de la energía solar plug-in para hogares, con el objetivo declarado de simplificar la regulación de los sistemas solares pequeños y medianos hasta convertirla en «la más simple del mundo desarrollado». Es la pieza que falta para que el despliegue llegue también a los consumidores.

Análisis: por qué Nueva Zelanda acelera ahora su fotovoltaica

Nueva Zelanda es un caso particular en la transición energética. Durante años, su sistema se apoyó en dos columnas renovables sólidas, la hidroeléctrica y la geotérmica, y la solar quedó como una tecnología menor. Ese punto de partida explica que el salto del 52% no sea un espejismo: se produce desde una base baja, pero con una cartera de proyectos, no con promesas.

La clave está en el segmento utility-scale. Esos parques han reducido costes, se conectan a la red nacional y permiten al sistema diversificar su generación frente a la sequía, que históricamente castiga a la hidroeléctrica. El hecho de que el 6% de los proyectos comprometidos sean baterías confirma que el país no solo suma megavatios, sino que prepara la red para gestionarlos.

Para el consumidor, el efecto dominó llegará por dos vías: más competencia renovable en el mercado mayorista y una regulación más amable para el autoconsumo. A la industria y a los inversores, el mensaje es otro: hay un pipeline de 930 MW solares comprometido y reglas más claras. La transición ya se mide en megavatios, no en intenciones.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: 830 MW solares conectados en 2025 y 930 MW adicionales ya comprometidos para los próximos tres años.
  • Modelo que cambia: El carbón y el gas retroceden a mínimos históricos mientras la solar utility-scale pasa del 1,9% al 9,1% del mix renovable.
  • Para las próximas generaciones: Un sistema eléctrico con el 88,5% de generación renovable reduce la dependencia fósil y fortalece la resiliencia ante sequías.