La música en valenciano crece un 25% en Spotify en un año y La Fúmiga copa el 40% de las reproducciones, según Pro21

El informe de Pro21 radiografía una escena consolidada: más de 1,1 millones de escuchas mensuales y un 25% de crecimiento interanual. La retirada de La Fúmiga deja la gran incógnita del relevo en el escenario valenciano.

La música en valenciano ha crecido un 25% en Spotify en el último año, según un informe de la promotora Pro21.

Un salto de 230.000 escuchas mensuales

El análisis mide la presencia y las reproducciones de los grupos en valenciano entre julio de 2025 y julio de 2026. La escucha mensual de los quince grupos activos más demandados pasa de 921.000 a 1.152.000 reproducciones. Son 230.000 escuchas más. El crecimiento interanual alcanza el 25% y consolida una escena que, pese a todo, avanza con una distribución territorial muy desigual.

Rafa Jordán, de Pro21 y uno de los autores del informe, sostiene que “pese al ninguneo de las instituciones, existe una escena musical que vertebra el país a nivel cultural y emocional”. Las reproducciones se concentran sobre todo en València y Gandia, con focos localizados en Alcoi y Alicante, y se extienden a Barcelona, Palma, Reus o Girona. El propio informe admite que en el sur de Alicante las cifras son menores.

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El peso de La Fúmiga es decisivo. La banda de Alzira, inmersa en la recta final de su gira de despedida, superó en julio las 480.000 escuchas, un 5,7% más que un año antes. Eso supone casi el 42% de todas las reproducciones de los grupos analizados. La dependencia de un solo proyecto se ha reducido desde que La Gossa Sorda entró en la clasificación con un acumulado anual superior al millón.

El informe dibuja un mapa peculiar: en La Fúmiga, el 70% de las reproducciones procede de la Comunitat Valenciana. En Zoo, la banda de la Safor, el reparto estaba más equilibrado: 40% desde territorio valenciano y 30% desde Catalunya. Pese a estar inactivo desde 2024, Zoo sigue siendo el segundo grupo con más reproducciones y el de mayor proyección fuera del ámbito lingüístico.

Las artistas femeninas ya no son una anécdota. Naina, Jazzwoman, Abril, Sandra Monfort y Esther concentran el 25,27% de las reproducciones. Si se suman formaciones con presencia femenina como Malifeta, El Diluvi o Cactus, el porcentaje se acerca al 36%. Jordán vincula ese avance a la lucha de las mujeres dentro de una industria que durante años no les había dado protagonismo.

El dato no es solo cultural: 1,1 millones de escuchas mensuales consolidan una industria que avanza sin el respaldo institucional que reclama.

Instituciones y medios: la brecha pendiente

La lectura de Pro21 no se queda en las cifras. Rafa Jordán critica que el crecimiento no está teniendo “una correlación con la defensa de la lengua y la cultura propias que deberían hacer las instituciones”. En espacios como los Conciertos de Viveros, denuncia, se ha vetado la presencia de grupos que cantan en valenciano, y en las mascletàs ya no suenan sus acordes. Las letras sí resisten en casales y verbenas populares a lo largo de la geografía valenciana.

Otra brecha es la mediática. El informe apunta que la música en valenciano no dispone de un espacio equivalente al que ofrece 3Cat en Catalunya. Sin esa infraestructura, explica Jordán, resulta difícil crear hegemonía cultural y que el público sienta a los grupos de aquí como propios. Muchos artistas se refugian en Instagram y TikTok para construir comunidad al margen de los canales tradicionales.

La retirada de La Fúmiga deja una incógnita. El informe recuerda que con Zoo las escuchas no bajaron de inmediato tras su inactividad. El problema es que todavía no ha aparecido un proyecto capaz de cubrir ese hueco en los escenarios. “Lo hemos buscado desde que supimos que el proyecto se terminaba, pero todavía no lo hemos logrado”, admite Jordán, que confía en un relevo generacional similar al que llegó tras las retiradas de Obrint Pas, La Gossa Sorda o Aspencat.

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El Escenario Valenciano

El informe de Pro21 llega en un momento en el que la política cultural valenciana no forma parte del debate central del Consell ni de las Corts Valencianes. El ejecutivo de Juanfran Pérez Llorca, sostenido por PP y Vox, ha centrado su acción en otros frentes, y la reivindicación de una escena musical en valenciano se apoya sobre todo en promotores, artistas y en una oposición que pide más compromiso con la lengua y la cultura propias.

La dimensión nacional del fenómeno aparece en la comparación con Catalunya. Allí, la música en catalán cuenta con una estructura pública madura: 3Cat, circuitos de salas y festivales con financiación estable. En la Comunitat Valenciana no existe un ecosistema institucional equivalente, y esa ausencia se nota en medios y visibilidad. El informe no traduce la brecha a euros, pero las cifras de Spotify confirman que el mercado crece más rápido que el acompañamiento público, un desajuste que también se observa en el debate estatal sobre las lenguas cooficiales.

La proyección queda marcada por el relevo post-La Fúmiga. Si en 2027 no surge una banda con capacidad de arrastre similar, el crecimiento interanual se medirá con otra vara. La escena valenciana ha demostrado capacidad de regeneración, pero nunca con la red pública que sí existe al otro lado del Ebro. Seguimos los datos con la prudencia de una industria que factura cultura y emoción, pero que todavía pelea por ser reconocida como sector estratégico.

Ficha del Caso

  • El caso: La promotora Pro21 publica un informe sobre el consumo de música en valenciano en Spotify entre julio de 2025 y julio de 2026.
  • Datos importantes: Crecimiento interanual del 25%, 1.152.000 escuchas mensuales, La Fúmiga con casi el 42% y artistas femeninas con el 25,27% de las reproducciones.
  • Resumen: La escena crece sin una estructura institucional y mediática equivalente a la catalana, y el relevo de La Fúmiga sigue abierto.