EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Gobierno dio por controlada la crisis de Ceuta el 1 de agosto, pero a finales de mes quedan en torno a 6.500 migrantes sin control y 2.000 menores pendientes de filiación.
- ¿Quién está detrás? La gestión de Pedro Sánchez y Moncloa; el PP de Feijóo, que arremete contra el presidente y exige un mando único.
- ¿Qué impacto tiene? Las federaciones socialistas asumen el potencial arrasador de esta crisis y hablan de imagen de fin de ciclo.
La crisis de Ceuta, que Moncloa dio por controlada en 72 horas, se ha convertido en un terremoto político para Pedro Sánchez.
Cifras, cronología y la versión de Moncloa
El sábado 1 de agosto, cuando más de 70.000 personas entraron ilegalmente en la ciudad autónoma de Ceuta, el presidente del Gobierno compartió alivio con sus ministros y dio la crisis por cerrada. Óscar Puente, ministro de Transportes, celebró entonces en redes: ‘Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez’. A la vuelta de casi un mes, aquel mensaje ha envejecido mal.
Sánchez visitó Ceuta durante unas horas para denunciar la violación de la integridad territorial y decidió no volver a comparecer en público. A finales de agosto, en torno a 6.500 migrantes permanecen sin control dentro de la ciudad autónoma y otros 2.000 menores esperan filiación. Moncloa admite que el proceso es lento y atribuye parte del atasco a la negativa del Gobierno de Ceuta a ceder espacios como polideportivos. El ‘ya escampará’ ha naufragado.
La fractura interna del PSOE y el papel de Feijóo

El malestar recorre las federaciones del PSOE. Varios dirigentes y ex altos cargos socialistas consultados asumen el potencial arrasador de esta crisis para Sánchez. ‘Ha hecho agua; es una imagen de fin de ciclo‘, resume uno. Las críticas internas van de la falta de estrategia a la parálisis: ‘nadie entiende’ que el presidente no haya convocado un Consejo de Ministros ni llamado a Feijóo, una medida que fuentes socialistas consideraban necesaria para un asunto de Estado.
El PP ha movido ficha. Alberto Núñez Feijóo arremetió contra Sánchez por la gestión de Ceuta y exigió un mando único como respuesta institucional. En Génova, el discurso popular combina la defensa de la frontera con la exigencia de responsabilidades: ‘España no vigilaba su frontera y eso lo ha visto el mundo entero’, sostienen en la cúpula del partido. La crisis, insisten, no es un problema migratorio, sino de soberanía y de anticipación.
Moncloa niega la mayor. El Gobierno sostiene que no hay datos para concluir que Marruecos tuviera responsabilidad en la entrada masiva y culpa a las mafias y a las redes sociales. Además, acusa al PP de actuar con irresponsabilidad ‘en su competencia por ser más ultra que Vox’. Es la respuesta de un Ejecutivo atrapado entre Marruecos y la Unión Europea, que no comparte la política migratoria de Sánchez.
La crisis de Ceuta destapa la debilidad del relato de un Gobierno acostumbrado a sobreponerse a todo: las propias federaciones socialistas hablan ya de fin de ciclo.
Mientras tanto, la mayoría de los ministros ha ofrecido mensajes dispares. Margarita Robles reivindicó la soberanía de Ceuta y Melilla —’españolísimas’—; Fernando Grande-Marlaska resumió el asalto como ‘cosas que ocurren’; José Manuel Albares presumió de hablar ‘todos los días’ con Marruecos. Ángel Víctor Torres coordinará a los ministerios implicados, aunque sin el mando único que reclama el PP. La portavoz Elma Saiz es quien ha mostrado más seriedad y competencia en Ceuta, según los cronistas, mientras Moncloa intenta cerrar heridas.
El Eje del Poder Popular
La crisis abre una ventana estratégica para el PP. En las comunidades autónomas gobernadas por el partido, el discurso de Feijóo sobre la defensa de Ceuta y Melilla ya se traduce en una presión sostenida sobre Moncloa. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, se ha convertido en el contrapeso institucional al Ejecutivo: niega espacios, denuncia abandono y representa el malestar de una ciudad que se siente utilizada.
Hay un precedente que pesa. En mayo de 2021, la crisis migratoria de Ceuta se cerró con miles de personas devueltas en días bajo la mirada de Rabat. Aquella gestión dejó condenas judiciales contra la administración por devoluciones en caliente. Moncloa lo recuerda ahora para justificar su lentitud. La lectura estratégica popular es otra: el PSOE ha sacrificado la política de frontera a cambio de mantener la relación con Marruecos. El riesgo inmediato para Génova es que la denuncia suene a tacticismo si no aterriza en vivienda, sanidad o fiscalidad.
El primer examen será la sesión de control al Gobierno en el Congreso. Para entonces, Génova confía en que Feijóo haya unificado el discurso con sus barones y con el Grupo Parlamentario Popular en el Senado.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: La crisis de Ceuta demuestra la falta de liderazgo de Sánchez y refuerza la alternativa de Estado del PP.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
- Próximo hito: Sesión de control al Gobierno en el Congreso en septiembre.
