La escena se repite en cada cumpleaños: cortas la tarta, sonríes, y el primer bocado deja un regusto de bizcocho seco. A mí me pasaba con todas las tartas de chocolate hasta que probé la proporción exacta de esta tarta de chocolate con Nutella. La diferencia no es ningún ingrediente secreto, es la hidratación de la masa y el momento preciso del desmoldado.
La Nutella de la cobertura no lo es todo. La base doble de bizcocho intenso y húmedo sostiene la receta, y la cobertura cremosa de queso y avellana se suma sin enmascararla. La probé con escepticismo y acabé repitiéndola en tres cumpleaños seguidos, con menos estrés cada vez.
Lo que más me alivia es que puedes hornearla la víspera y montarla justo antes de servir. La base de esta versión la popularizó Marina Blanco en Directo al Paladar, y he comprobado que aguanta incluso 24 horas en la nevera sin perder esponjosidad.
Un aviso antes de empezar: el cacao en polvo puro, de sabor amargo, marca la diferencia. Ni se te ocurra usar cacao soluble tipo Nesquik porque el dulzor de la cobertura compensa y el resultado quedaría empalagoso.
El secreto del éxito
- Masa líquida, no una esponja: la mezcla incorpora más leche que harina, lo que da un bizcocho denso pero húmedo que no se desmiga al partirlo.
- Desmoldado en caliente: los 5 minutos de reposo antes de soltar el molde evitan que el bizcocho se rompa por el centro, que es donde más sufre.
- Frosting con nata montada aparte: montar la nata y luego incorporarla al queso y la Nutella da aire a la cobertura, sin batirla en exceso.
Ingredientes
Para 12 personas.
- 250 g de harina de trigo
- 275 g de azúcar blanco
- 85 g de cacao en polvo puro
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1 cucharadita de sal
- 450 ml de leche entera
- 2 huevos
- 80 g de aceite de girasol
- Mantequilla y harina para engrasar los moldes
Para la cobertura:
- 200 g de queso crema
- 200 g de Nutella
- 150 ml de nata para montar muy fría
- Avellanas tostadas para decorar
Paso a paso
Engrasa y enharina dos moldes redondos de 23 cm de diámetro. Enciende el horno a 180 ºC sin ventilador, para que el bizcocho se cocine de forma uniforme sin resecarse por arriba.
En un cuenco amplio mezcla los ingredientes secos: la harina, el azúcar, el cacao, la levadura y la sal. Añade la leche, los huevos y el aceite de girasol, y remueve con varillas hasta que consigas una crema lisa y homogénea, sin grumos de cacao.
Un bizcocho húmedo no es cuestión de suerte: es una proporción de líquidos que respeta el cacao y un horno que acierta con los 180 grados.
Reparte la mezcla en los dos moldes y hornea durante 30 minutos. Sabrás que están listos cuando al pinchar con un palillo salga limpio o con apenas una miga húmeda pegada. Deja reposar los bizcochos cinco minutos antes de desmoldar para que se asiente la miga.
Desmóldalos con cuidado sobre una rejilla y espera a que enfríen del todo. Para la cobertura, monta la nata fría con varillas eléctricas y después incorpórala al queso crema y la Nutella con movimientos envolventes. Pásalo a una manga pastelera y monta el pastel: bizcocho, capa generosa de frosting, segundo bizcocho y cobertura final. Corona con avellanas tostadas.
Variaciones y maridaje
Como esta tarta es bastante dulce, el mejor maridaje es un vaso de leche fría o un café con helado tipo affogato, que contrarresta el azúcar con amargor y temperatura. También funciona una horchata de almendra si quieres algo sin cafeína.
Si la preparas con antelación, móntala sin las avellanas y guárdala en la nevera hasta 24 horas. Sácala veinte minutos antes de servir y decórala entonces. El bizcocho aguanta bien el frío, pero la cobertura pierde brillo si la congelas, así que mejor no congelar el conjunto.
Para una versión rápida entre semana, hornea la misma masa en un solo molde rectangular de 30 x 20 cm y reduce el tiempo de cocción a 20-22 minutos. La textura será más densa, pero el sabor y la cobertura funcionan igual de bien.
Si buscas una opción vegana, sustituye los huevos por 120 g de compota de manzana sin azúcar, la leche por bebida de avena, y usa queso crema vegetal y una crema de avellanas sin lácteos en la cobertura. El bizcocho quedará algo más compacto, pero seguirá siendo húmedo.

