La Comunidad de Madrid destinará 2.038.500 euros este 2026 a la conservación del patrimonio histórico-artístico de la Iglesia Católica en la región.
El anuncio llega tras la visita del consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco Serrano, a la Real Iglesia Parroquial de Santiago y San Juan, recientemente declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por el Consejo de Gobierno autonómico. En palabras del consejero, recogidas por Gacetín Madrid, la colaboración con la provincia eclesiástica de Madrid es esencial para la restauración, conservación y mantenimiento del patrimonio cultural y artístico de la región.
El templo, obra del arquitecto Juan Antonio Cuervo, es punto de partida del Camino de Santiago en Madrid desde 1997. Custodia piezas como Santiago a caballo en la batalla de Clavijo, de Francisco Rizi, y el Bautismo de Jesús, de Juan Carreño de Miranda, además de tallas atribuidas a Luisa Roldán, La Roldana, y un órgano del siglo XVIII.
La iglesia destaca por su fachada, en la que se retoma la planta de cruz griega. La campana mayor procede de la antigua iglesia de San Juan Bautista; las dos medianas, de la de Santiago, y la cuarta y más pequeña, de Chinchón. Esa acumulación de piezas de templos medievales desaparecidos explica el peso simbólico del lugar.
Qué templos ganan con el cheque de dos millones
Según la información facilitada por la Comunidad de Madrid, el convenio fija una inversión de 2.038.500 euros en actividades de conservación y restauración del patrimonio histórico-artístico de la Iglesia Católica. La provincia eclesiástica de Madrid actúa como interlocutor y las parroquias facilitan la ejecución de cada obra.
En la archidiócesis de Madrid, el plan recoge la restauración de la fachada de la calle General Castaños de la iglesia de Santa Bárbara y la cubierta de la Basílica de la Asunción de Colmenar Viejo. En la diócesis de Alcalá de Henares se intervendrá en Santa María del Castillo, en Campo Real, y en San Pedro Apóstol, en Olmeda de las Fuentes.
Dos millones repartidos entre decenas de templos evitan ruinas, pero no bastan para cambiar por sí solos el estado de conservación del patrimonio eclesiástico.
En la diócesis de Getafe, el documento incluye la reforma integral de la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, en el Cerro de los Ángeles, y actuaciones en las parroquias de Nuestra Señora de la Asunción de Valdemoro y Navalcarnero. La selección confirma una lógica territorial: no todo se queda en Madrid capital.
Además de la capital, el plan tiene una clara vertiente metropolitana. Colmenar Viejo, Campo Real, Olmeda de las Fuentes, Valdemoro, Navalcarnero y el Cerro de los Ángeles reciben intervenciones con cargo a este convenio. El reparto responde a la distribución de las tres diócesis que operan en la Comunidad de Madrid: Madrid, Alcalá de Henares y Getafe.
Los retablos no se sostienen solos.
Por qué la declaración BIC no lo resuelve todo
La declaración de Santiago y San Juan como BIC blindó su protección jurídica y puso en valor su historia. Sin embargo, la catalogación obliga a someter cualquier intervención a control patrimonial; no garantiza por sí sola la financiación necesaria para ejecutarla. El convenio de 2026 actúa como respaldo económico.
En esta redacción consideramos que la cifra es coherente como herramienta de mantenimiento, pero modesta para afrontar intervenciones integrales con imprevistos. Repartir algo más de dos millones entre una decena de actuaciones deja margen limitado para problemas estructurales que suelen aparecer en fachadas y cubiertas antiguas. Las obras de cubierta, además, son las menos visibles y las más urgentes.
El precedente que conviene recordar
La colaboración con la provincia eclesiástica no nace de cero: en ejercicios anteriores la Comunidad de Madrid ha financiado conservación del patrimonio religioso mediante convenios con las diócesis. La novedad de 2026 es que incorpora templos recién blindados como BIC y extiende el foco fuera del centro de la capital.
Frente a otras ciudades que integran estas ayudas en planes de turismo cultural, Madrid opta por un convenio directo con la Iglesia Católica, lo que agiliza la ejecución pero exige transparencia en la rendición de cuentas. El próximo examen será la ejecución certificada del convenio al cierre del año.
