Casa Batlló dividendos: los dueños de Chupa-Chups embolsan 70 millones

La sociedad distribuyó 23,5 millones con cargo a los resultados de 2025, un 38% más que el año anterior. El 'pay-out' superó el 80% del beneficio gracias a un arbitraje ganado que aportó 2,3 millones extraordinarios.

La familia Bernat, heredera del fundador de Chupa-Chups, ha embolsado 70 millones de euros en dividendos de Casa Batlló desde el final de la pandemia. La sociedad que explota el edificio de Antoni Gaudí cerró 2025 con un nuevo récord histórico de resultados, según las cuentas depositadas ante el Registro Mercantil.

El dividendo acordado por el consejo de administración y aprobado por la junta a finales de junio ascendió a 23,5 millones de euros. La cifra supone un 38% más de lo que percibió un año antes Bernat Family Office, la mercantil con la que la familia gestiona parte de su patrimonio.

Un dividendo que crece más que el negocio

Lo llamativo no es tanto el aumento del beneficio como la decisión de los propietarios de elevar el porcentaje destinado a retribución. En 2025, la familia optó por repartirse más del 80% del beneficio, frente a algo menos del 65% en 2024.

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El resultado neto de la sociedad alcanzó los 29,119 millones de euros, un 10,7% más que el ejercicio anterior. La cifra de negocios se mantuvo estable en 65,7 millones frente a los 65,2 millones de 2024, y los administradores admiten en el informe de gestión que la facturación representa una ‘estabilización después de que en los últimos ejercicios se dieran fuertes aumentos como consecuencia de las inversiones realizadas’.

El arbitraje que aportó 2,3 millones

El incremento del resultado se apoyó en un elemento extraordinario. La compañía ganó un proceso de arbitraje contra una de las empresas contratadas para ejecutar las reformas del edificio. La reclamación acabó en un laudo que dio la razón a los Bernat y se tradujo en un ingreso extra de 2,3 millones de euros.

Los gestores adelantan que su estrategia pasa por seguir incrementando los productos y servicios ofrecidos a los visitantes. También apuntan a ampliar líneas de negocio e incrementar la inversión con vistas a abrir nuevos espacios dentro del museo.

El negocio turístico de la familia Bernat ya no crece por más visitantes, sino por más rentabilidad: el dividendo sube un 38% mientras la facturación se estanca.

Qué dice esto del modelo turístico de Barcelona

El rendimiento sostenido del edificio de Gaudí no es un caso aislado en la economía turística barcelonesa. El inmueble, reconvertido en atracción cultural, opera con márgenes crecientes, en línea con la orientación de la ciudad hacia un turismo de mayor valor añadido.

La comparación con otros activos culturales de Gaudí resulta ilustrativa. La Sagrada Família, gestionada por un patronato, y el Park Güell, de titularidad municipal, operan con estructuras de gobernanza muy distintas. Casa Batlló responde, en cambio, a una lógica estrictamente privada.

El vínculo de la familia Bernat con la obra de Gaudí tiene raíces comerciales. La saga adquirió el edificio en los años 1990 y posteriormente lo abrió al público mediante visitas culturales, transformando una propiedad inmobiliaria en una de las atracciones turísticas más rentables de Barcelona.

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Queda por ver si el pay-out cercano al 80% se consolida como política sostenida o si responde a un contexto puntual marcado por el laudo favorable. Las cuentas de 2026, que se aprobarán previsiblemente en el verano de 2027, ofrecerán una primera respuesta.