Adiós a los mismos aperitivos: 67 tapas fáciles caseras para sorprender en la comida del domingo

Una guía práctica para montar una mesa de picoteo variada sin encender más de un electrodoméstico. Incluye la receta de empanadillas de jamón y queso, con trucos de cierre y horneado que evitan las sorpresas.

Va un domingo más y acabas sacando los mismos frutos secos de siempre. Las tapas fáciles caseras son la salida elegante y sin estrés para cambiar el guion de la comida dominical.

Ir de tapas no es solo una costumbre: se ha convertido en una de las señas de identidad que mejor viajan, con la candidatura a Patrimonio Cultural Inmaterial sobre la mesa. Montar una mesa de picoteo en casa puede parecer titánico, pero deja de serlo si divides las recetas por ingredientes y te apoyas en preparaciones sencillas, como estas empanadillas de jamón y queso.

El secreto del éxito

  • Truco 1: cierra con repulgue. El pellizcado alrededor de la oblea no es decorativo: evita que el relleno se escape al hornear.
  • Truco 2: aprovecha los recortes. Las piezas sobrantes de jamón y queso sirven para un sándwich mixto o una ensalada; nada se tira.
  • Truco 3: barniza justo antes. El huevo batido da un dorado uniforme a 190 °C sin secar la masa.

Ingredientes

  • 8 obleas de empanadillas (tamaño normal)
  • 2 lonchas de jamón de York (mejor si son algo gruesas)
  • 4 lonchas de queso sándwich (tipo Gouda o Edam)
  • 1 huevo batido

Paso a paso

Precalienta el horno a 190 °C sin ventilador mientras preparas el relleno. Extiende las lonchas de jamón y queso y córtalas con un cortapastas, por ejemplo en forma de estrella; los recortes se aprovechan para un sándwich mixto o una ensalada de lechuga y tomate.

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Coloca cuatro obleas sobre una bandeja cubierta de papel vegetal. Reparte encima las estrellas de jamón y queso dejando un centímetro de borde libre alrededor para no interrumpir el cierre.

Tapa con las cuatro obleas restantes y presiona con los dedos alrededor del relleno para marcar la forma. Haz el repulgue pellizcando y doblando el exceso hasta dar la vuelta a toda la empanadilla: un cierre firme evita que se abran en el horno. Yo he tirado demasiadas empanadillas al olvidar ese pliegue.

Barniza con el huevo batido justo antes de asar. Hornea unos 20 minutos, hasta que la superficie quede dorada y crujiente.

El picoteo no se complica con más recetas, sino con recetas que se cierran bien y se controlan solas en el horno.

Sírvelas como aperitivo —una por persona es suficiente— o como cena ligera con una ensalada verde: en ese caso, dos o tres por comensal.

Ideas para completar la mesa

Si en casa hay amantes de la carne, las brochetas de pollo estilo satay y las alitas de pollo al curry son un acierto casi garantizado. Las carcamusas y los chorizos al vino ponen la nota más tradicional, mientras que los dátiles con beicon y el solomillo al whisky son bocados contundentes para empezar con ganas.

El pescado y el marisco admiten tanto frío como caliente: el salpicón de marisco y los tiraditos de salmón marinado alivian si la cocina ya está caliente; las gambas al pil pil o los langostinos empanados en copos de maíz exigen poco más que una sartén atenta.

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Y no todo es proteína animal. La coliflor con cúrcuma al horno, las alcachofas en tempura de azafrán y los churros de patata con parmesano demuestran que el plato de verduras puede ser el primero en vaciarse. Para rematar, los huevos endiablados y la tortilla de patatas nunca fallan.

Variaciones y maridaje

Para beber, una manzanilla seca o un godello joven funcionan con la grasa del queso y el jamón sin tapar el crujiente. Si el plan es una mesa de picoteo, añade una o dos fuentes calientes y otras tantas frías: así evitas atascos en la cocina.

Si hay vegetarianos en casa, las endivias rellenas de manzana y aguacate o las albóndigas de garbanzo, cebada y calabaza, o unos champiñones gratinados con espinacas mantienen la mesa variada sin encender el horno más de la cuenta.

Las empanadillas sin hornear se congelan de maravilla: ciérralas, colócalas separadas en una bandeja hasta que endurezcan y pásalas a una bolsa. Un mes después, hornea directamente a 190 °C añadiendo 5 minutos extra. Si tienes prisa, estira masa de hojaldre en lugar de obleas y rellena igual: el horno hará el trabajo.