6Un verano sin viento: la eólica genera un 40% menos que el año pasado
El recibo de la luz no sube solo por el termostato. Este verano está siendo anormalmente tranquilo en lo meteorológico: las olas de calor arrastran altas presiones estancadas y aire en calma, y los aerogeneradores apenas giran. El fenómeno no es exclusivo de España. Según datos de LSEG recogidos por Reuters, a mediados de agosto la producción eólica alemana cayó de 8,1 GW a 4,7 GW, alrededor de un 60% por debajo de la media de la época del año. En Reino Unido, las bajas velocidades del viento ligadas al calor redujeron a la mitad la generación típica de sus parques en junio. Son las llamadas «sequías de viento» (wind droughts): episodios cada vez más frecuentes y duraderos en Europa, según los estudios que modelan el impacto del cambio climático sobre los recursos eólicos y que prevén un debilitamiento estival del viento en las latitudes medias del hemisferio norte.
En España la combinación resulta especialmente dañina para el bolsillo. La fotovoltaica cubre con holgura las horas centrales del día, pero cuando cae el sol la demanda sigue alta y, sin viento que la respalde, son los ciclos combinados de gas los que toman el relevo. Ese combustible está caro: el Mibgas ha superado los 65 euros por megavatio hora en agosto, presionado por la incertidumbre sobre las rutas de suministro de Oriente Medio y por las reservas europeas de cara al invierno. El coste del gas se traslada así al pool y explica buena parte del encarecimiento: el recibo de un consumidor medio con tarifa regulada (PVPC) acumula 61,33 euros en los 21 primeros días de agosto frente a los 50 del mismo periodo del año pasado, más de un 22% más. La factura sube, por tanto, por partida doble: más consumo de aire acondicionado y menos eólica, un «impuesto» meteorológico que el sistema acaba pagando con más gas.

