Todos hemos abierto una bandeja de lasaña de carne esperando capas tiernas y nos hemos encontrado con una pasta seca, un relleno soso y una bechamel grumosa. La lasaña de carne en Thermomix elimina casi todos esos errores, porque el robot hace el sofrito, reduce el relleno y se ocupa de la bechamel mientras tú solo montas y horneas. Es una receta fácil que no sacrifica profundidad de sabor, y hoy os cuento cómo dejarla en su punto exacto.
La versión tradicional se hace en cazuela, pero desde que probé a hacer el sofrito y la bechamel en el Thermomix no he vuelto atrás: se ensucia menos, el punto de cocción es más regular y, sobre todo, la bechamel sale sin grumos con una constancia casi imposible de imitar a mano.
El secreto del éxito
- Bechamel sin grumos: la leche hay que incorporarla caliente y a velocidad media; así la harina se hidrata de forma homogénea y no se forman bolas.
- Evaporar bien el vino: cocina el sofrito con el cubilete inclinado o retirado tras añadir el vino, para que solo quede el fondo sabroso y no un regusto ácido.
- Láminas a medio cocer: si usas placas secas tradicionales, cuécelas dos minutos menos de lo que indica el paquete; terminan su cocción dentro del horno y no se rompen al montar.
Ingredientes
- 300 g de carne picada de ternera
- 200 g de carne picada de cerdo
- 2 lonchas de bacon picadas
- 2 zanahorias
- 1 pimiento verde
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- 150 g de setas
- 1/2 calabacín
- 50 ml de vino tinto
- 400 g de salsa de tomate
- Sal, aceite de oliva virgen extra, albahaca y orégano al gusto
- Láminas de pasta para lasaña
- 80 g de queso rallado para gratinar
- Para la bechamel: 600 ml de leche entera, 60 g de harina de trigo, 30 g de mantequilla y nuez moscada
Paso a paso con Thermomix
Empieza por el sofrito. Pon en el vaso la cebolla, el pimiento, las zanahorias y el ajo y trocea durante 5 segundos a velocidad 5. Añade un fondo de aceite de oliva virgen extra y programa 12 minutos, 120 grados, velocidad 1. La Thermomix irá soltando vapor; si tu modelo lo permite, deja el cubilete inclinado para que evapore el agua de las verduras. Este primer golpe de calor sella el dulzor de la cebolla y evita que la zanahoria quede dura.
Cuando el sofrito huela dulce y esté tierno, incorpora el calabacín en dados, el bacon picado y las setas. Rehoga 5 minutos más a 100 grados, velocidad 1. Agrega la carne picada de ternera y de cerdo, desmenuza con la espátula para que no queden bloques y programa 10 minutos, 100 grados, giro a la izquierda y velocidad cuchara. Es el punto justo para que la carne suelte jugo y se impregne del sofrito. No subas la temperatura de golpe: la carne de cerdo y ternera prefiere una cocción pausada para no encogerse y soltar todo su sabor.
Vierte el vino tinto y cocina 3 minutos sin cubilete, a 120 grados, para que el alcohol se evapore y quede solo el fondo sabroso. Incorpora la salsa de tomate, un pellizco de sal, orégano y albahaca y reduce 20 minutos, 100 grados, velocidad cuchara. Si la salsa queda demasiado líquida, retira el cubilete y programa 5 minutos extra; si te gusta más untuosa, añade una cucharada de mantequilla al final. Prueba la salsa antes de montar; el queso y la bechamel aportarán sal, así que rectifica solo al final.
Mientras reduce el relleno, haz la bechamel en el vaso limpio: calienta la mantequilla 2 minutos a 100 grados, velocidad 1, agrega la harina y tuesta 1 minuto. Sin parar el robot, vierte la leche caliente por el bocal y programa 10 minutos, 90 grados, velocidad 4. Verás que se espesa y cubre la espátula; añade sal y nuez moscada al gusto. Si quieres una bechamel más líquida para montar, sube a velocidad 5 durante 20 segundos.
El punto exacto de la bechamel en Thermomix es ver la espátula marcada durante un segundo: si la crema se abre y no se cierra del todo, ya no habrá grumos.
Monta la lasaña en una fuente de horno. Echa una base ligera de bechamel o salsa de tomate, cubre con láminas de pasta, reparte relleno y sigue alternando hasta llegar al borde. Termina con pasta, bechamel y una capa de queso rallado. Hornea a 180 grados, con calor arriba y abajo, durante 30 minutos y gratina 2 minutos. La señal clave: el queso debe formar una costra dorada y las esquinas empiezan a burbujear.
Variaciones y maridaje
La lasaña aguanta bien en la nevera durante tres días y en el congelador hasta tres meses. Para recalentarla sin secarla, cúbrela con papel de aluminio y hornéala a 100-120 grados durante 20 minutos; si le falta bechamel, añade un chorrito de leche antes de tapar. Si la congelas, enfríala completa, córtala en porciones y guárdalas en recipientes individuales: ganarás tiempo en las cenas de la semana.
Para una versión vegetariana, sustituye la carne por lenteja roja cocida o por proteína texturizada de guisante y aumenta las setas. Con el mismo sofrito ganas profundidad y no tendrás que cambiar los tiempos del Thermomix.
Si quieres una variante sin gluten, usa láminas de lasaña de maíz o de arroz y espesa la bechamel con maicena en lugar de harina de trigo: 50 g bastan para 600 ml de leche.
En maridaje, un tinto joven de crianza media o un blanco con acidez fresca funcionan bien. La receta es potente; si prefieres no arriesgar, un Rioja crianza o un Albariño con cuerpo son los que nunca fallan.
Este plato es contundente y tiene todas las capas de sabor: no hace falta más que una ensalada simple de hojas verdes para acompañarlo.

