El choque entre Robles y Marlaska por la actuación del CNI ha dinamitado la estrategia del Gobierno para reconducir la crisis de Ceuta.
La exigencia de Vox: dimisiones y defensa de la frontera
La formación que lidera Santiago Abascal mantiene su exigencia de dimisiones desde finales de julio. Para Vox, la contradicción entre dos ministros confirma el fallo en la defensa de la frontera y refuerza su relato de un Gobierno descoordinado.
La crisis de Ceuta no es un episodio menor para Vox. La formación sitúa la defensa de las ciudades autónomas en el centro de su discurso de soberanía y atribuye al Ejecutivo una gestión opaca de la inmigración irregular. El partido ha instalado en la opinión pública una pregunta incómoda para el Gobierno: ¿quién conocía qué y cuándo?
El Grupo Parlamentario VOX, tercera fuerza del Congreso de los Diputados, ha ligado la petición de responsabilidades a la defensa de la soberanía y a la protección de la frontera en Ceuta.
La formación enmarca la crisis en una secuencia más amplia: la presunta coordinación fallida entre Defensa e Interior es, para Vox, la prueba de que el Ejecutivo no protege la frontera sur. A su juicio, la manipulación de la sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones en caliente creó un efecto llamada que llenó las playas de Ceuta.
En la dirección de Vox se da por consolidada una exigencia de mínimos: la dimisión del ministro del Interior y de la ministra de Defensa. La formación considera que la falta de coordinación entre ambos departamentos puso en riesgo la integridad territorial.
Vox ha convertido la contradicción ministerial en una prueba más del descontrol del Gobierno en la frontera sur.
Versiones contradictorias y reacción del Gobierno
La ministra de Defensa, Margarita Robles, defendió el martes ante la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sí compartió información con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y con la Delegación del Gobierno en Ceuta antes de la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio. Robles sostuvo que tanto el CNI como el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) realizaron ‘la labor que competencialmente les era y es exigible’.
Robles detalló que en Ceuta trabajan habitualmente 25 agentes del CNI, encargados de monitorizar la presión migratoria, las mafias organizadas, las redes sociales, el terrorismo yihadista y las amenazas híbridas. La víspera del salto masivo, el día 29 de julio, los agentes del CNI trasladaron a la Delegación del Gobierno la convocatoria de una entrada masiva para el día siguiente.
La ministra añadió que era público y notorio que se estaban produciendo llegadas a nado, recordó la reunión del día 27 entre el delegado del Gobierno y el presidente de la ciudad autónoma, y señaló que un periódico titulaba ese día ‘Ceuta en situación de emergencia por las entradas a nado’.
La réplica del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, fue inmediata. Marlaska insistió en que ‘no había ningún informe’ del CNI ni del Ministerio de Defensa y en que no se informó a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Aseguró, además, que ningún otro servicio de información de países amigos atisbó nada parecido. La Moncloa ha negado que existieran avisos previos del CNI.
Las contradicciones agrandan la brecha dentro del Ejecutivo. Interior deberá ofrecer su versión el próximo viernes, cuando Grande-Marlaska comparezca junto con los titulares de Exteriores e Inclusión. Robles no quiso desvelar si existen informes físicos y subrayó que los servicios de inteligencia actúan de muchas maneras.
La ministra cifró en más de 3.000 los militares desplegados actualmente en Ceuta, con refuerzos procedentes de Canarias y Baleares. La Armada ha aportado las fragatas ‘Navarra’ y ‘Santa María’, el patrullero ‘Vigía’ y los buques de acción marítima ‘Rayo’ y ‘Tornado’ en labores de presencia, vigilancia y disuasión en las proximidades de Ceuta.

La estrategia de Vox: del precedente de 2021 a la ofensiva en Ceuta
La secuencia recuerda a la crisis de mayo de 2021, cuando Vox ya convirtió la defensa de Ceuta en una bandera de su oposición al Gobierno. Aquel episodio afianzó un discurso de soberanía que hoy el partido recupera sin esfuerzo: la contradicción ministerial hace el trabajo por Vox.
El partido no necesita ahora forzar ninguna votación en el Congreso de los Diputados. Le basta con que dos ministros defiendan versiones opuestas sobre lo que sabía el CNI. La imagen de un Ejecutivo sin relato refuerza la exigencia de dimisiones que Vox quiere consolidar de cara al ciclo electoral.
El riesgo para el Gobierno es doble: ante la opinión pública, la gestión de la entrada masiva queda bajo sospecha; ante Vox, cada desmentido aporta munición a una ofensiva permanente en Ceuta. El Partido Popular, socio de Vox en gobiernos autonómicos, observa la crisis con incomodidad.
El PP debe decidir si cierra filas con el Ejecutivo o asume parte de la presión de Vox por la derecha.
Vox ha logrado colocar la defensa de la frontera en el centro del debate. Al Gobierno le toca aclarar quién conocía qué y cuándo. La presión no va a aflojar.
