8Devolución sin fecha límite para el material escolar
La vuelta al cole es una de las compras más voluminosas del año para las familias españolas: la OCU cifra el desembolso medio por niño en más de 500 euros, con los libros de texto como principal partida, en torno a 365 euros. Ante ese desembolso, la política de devoluciones del establecimiento donde se adquiere el material cobra una relevancia que casi nunca se valora en el momento de pagar. En el comercio físico, la devolución sin causa no es obligatoria por ley y depende de la política de cada tienda, que suele limitarla a plazos de en torno a 30 días y con condiciones. Por eso, que una cadena se comprometa a admitir el material escolar sin fecha límite supone una excepción notable: elimina el riesgo de comprar antes de que el centro confirme la lista definitiva, de equivocarse de talla o de que el pequeño cambie de preferencia a mitad de septiembre.
La ventaja no es solo teórica. Quien adelanta las compras en agosto para aprovechar los precios de la campaña suele hacerlo con la lista del curso anterior, y las novedades de última hora —un profesor nuevo, una asignatura que exige otro cuaderno, una mochila que no cabe en la taquilla— son habituales. Con la devolución sin plazo, la familia puede esperar a las primeras semanas de clase y ajustar el material real, sin quedarse con productos inservibles. La medida contrasta además con la práctica habitual del sector, donde incluso los vales de devolución suelen tener vigencia limitada, pese a que la jurisprudencia recuerda que, si el dinero no caduca y un vale es una forma de dinero, tampoco debería caducar. En un contexto de gasto creciente —el estudio de Eroski sitúa la subida del desembolso familiar en septiembre en más de un 13%—, esta garantía se convierte en un argumento de confianza que pocas enseñas ofrecen.

