Vox arremete contra la reforma de la ley de extranjería anunciada por Marlaska en plena crisis de Ceuta

El Gobierno activa la transposición del Pacto Europeo de Migración con dos anteproyectos que Vox rechaza en plena crisis de Ceuta. La formación exige priorizar el control de fronteras y los retornos frente a la nueva regulación de asilo.

Vox arremete contra la reforma de la ley de extranjería que ha anunciado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en plena crisis de Ceuta. El rechazo llega después de que el Consejo de Ministros aprobara dos anteproyectos para adaptar el sistema jurídico español al Pacto Europeo de Migración y Asilo.

El Consejo de Ministros ha dado luz verde a una nueva ley de asilo y a una modificación sustancial de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España. La portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, había avanzado la declaración de Ceuta como situación de interés para la seguridad nacional antes de que el departamento de Interior detallara el alcance de la reforma.

El rechazo de Vox: control de fronteras y retorno antes que más gestión

La dirección nacional de Vox ha reaccionado con dureza. La formación que preside Santiago Abascal vincula la tramitación de estos anteproyectos con la crisis de Ceuta y ha endurecido su discurso migratorio ante lo que considera una cesión de soberanía en favor de Bruselas.

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Para Vox, el problema no es una falta de regulación, sino la ausencia de control de fronteras. La formación sostiene que la prioridad debe ser el retorno inmediato de quienes entran de forma irregular y no la ampliación del sistema de asilo, y reclama que la respuesta del Estado se centre en la seguridad y en la protección de las fronteras exteriores.

La declaración de Ceuta como asunto de seguridad nacional refuerza, a juicio del partido, su diagnóstico: la crisis desborda la gestión actual y el Gobierno responde con más normativa en lugar de aplicar retornos efectivos y medidas de control en origen.

Qué aprueba el Gobierno y qué implica la transposición del PEMA

El paquete normativo incorpora el llamado triaje, una fase previa de selección de solicitudes que la normativa europea obliga a aplicar. Bruselas permite que esa primera evaluación se prolongue hasta siete días, pero España mantendrá el plazo en 72 horas; cualquier ampliación deberá contar con autorización judicial, según ha anunciado el ministro del Interior.

Vox quiere trasladar el debate migratorio al terreno de la seguridad y convierte la crisis de Ceuta en el eje de su oposición al Gobierno.

La reforma establece dos vías para las peticiones de protección internacional: una ordinaria y otra acelerada, con un máximo de tres meses para resolver. Cuando una solicitud sea desestimada, el afectado recibirá la notificación de que debe abandonar España. Para quienes entran irregularmente y no pueden acogerse a la protección internacional, se fija un procedimiento específico con resolución en un máximo de 12 semanas.

Además, el Ejecutivo ha creado un mando único para la gestión humanitaria e institucional en la ciudad, encabezado por el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, y el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, con presencia del CNI y del delegado del Gobierno. Marlaska sostiene que las nuevas herramientas refuerzan la seguridad y se han diseñado con garantías para los derechos de las personas afectadas.

La estrategia de Vox para llevar el debate al terreno de la seguridad

La lectura estratégica es clara. Vox intenta que el debate sobre la transposición del PEMA no se cierre en los despachos de Interior y se convierta en una confrontación política sobre control de fronteras, soberanía nacional y seguridad. La crisis de Ceuta le ofrece, a su juicio, un contexto propicio para amplificar su discurso y para exigir al PP un posicionamiento nítido frente al Gobierno.

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No es la primera vez que la formación adopta esta posición. Desde la aprobación del Pacto Europeo de Migración en 2024, Vox ha sostenido que el sistema europeo de reparto de responsabilidades perjudica a España y que la respuesta debe pasar por el control previo en origen, no por ampliar los marcos de protección una vez se produce la llegada. La reforma anunciada por Marlaska reactiva ese pulso en un momento de máxima tensión migratoria.

La batalla parlamentaria no ha hecho más que empezar. El anteproyecto llegará al Congreso de los Diputados para su tramitación como ley orgánica, lo que abrirá un debate en el que Vox buscará marcar perfil y trasladar al Pleno su rechazo frontal al Pacto Europeo de Migración.