Devaluación del dólar dispara los bonos emergentes banca española

La debilidad del billete verde acelera la rotación de capital hacia la deuda emergente. Para Santander y BBVA, la exposición a América Latina convierte el movimiento en una palanca de liquidez y financiación.

El dólar pierde brillo y los bonos emergentes suben; la banca española toma nota.

Lo que empezó como una preocupación por el déficit de Estados Unidos se ha convertido en una rotación de capital: los inversores buscan alternativas al billete verde y las carteras de renta fija de América Latina, Asia y Europa emergente reciben el impulso. La devaluación del dólar reordena ahora las prioridades de la banca española en los bonos emergentes.

Por qué la devaluación del dólar mueve el tablero

El detonante es fiscal. La deuda pública de Estados Unidos ronda los 40 billones de dólares y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció en agosto planes para recomprar bonos del Tesoro a largo plazo. La señal reduce el atractivo de mantener grandes posiciones en dólares y reaviva la llamada operación de devaluación.

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Según JPMorgan Asset Management, Invesco y Marlborough Investment Management, las entradas a los mercados emergentes se justifican por una gestión fiscal más ortodoxa y un control de inflación más estricto que el de muchos países desarrollados. Los bonos emergentes en moneda local ganan un 3,3% en el año, frente a la caída del 1,9% de sus homólogos desarrollados, según los índices de Bloomberg.

La estrategia no es una corazonada. ‘Somos muy optimistas sobre lo que significa la continuación de la devaluación del dólar para los bonos de mercados emergentes’, afirmó Swa Wu, directora de especialistas de renta fija para Asia en JPMorgan Asset Management en Hong Kong. A su juicio, los bancos centrales emergentes han demostrado más disciplina en el control de la inflación que sus homólogos desarrollados.

El flujo no es nuevo del todo. Entre abril y junio de 2025, el fondo cotizado VanEck JP Morgan EM Local Currency Bond captó 440 millones de dólares, la mayor entrada desde el primer trimestre de 2019, según el propio fondo. La base del movimiento es la disciplina: los bancos centrales emergentes han mostrado una gestión de la inflación más rigurosa que la de varios países desarrollados.

Qué se juega la banca española en América Latina

Aquí la lectura se vuelve doméstica. Santander y BBVA mantienen algunas de las mayores franquicias bancarias de América Latina y su negocio en México, Brasil o Chile actúa como un termómetro de los flujos de capital hacia la región. Cuando el dólar se debilita y los inversores viran hacia deuda latinoamericana, las filiales de la banca española captan más actividad, más liquidez y mejores condiciones de financiación.

La banca española lee la rotación como una oportunidad: cuando el capital vuelve a América Latina, sus filiales captan más liquidez y financiación.

El giro recuerda al producido tras el Día de la Liberación de abril de 2025, cuando los aranceles de Donald Trump empujaron a los inversores fuera de los activos estadounidenses. Entonces los gestores se decantaron por los activos no estadounidenses y observaron una fuerte rotación hacia los mercados emergentes.

De la crisis de deuda a la disciplina fiscal: el precedente que sostiene la apuesta

Conviene recordar que los mercados emergentes no siempre fueron vistos como refugio. En la década de 1980, la crisis de deuda latinoamericana marcó a fuego a la región; en 1997-98, la crisis asiática repitió el guion. Esa memoria es justamente la que explica el giro actual: muchos gobiernos emergentes sufrieron los episodios de turbulencia y hoy aplican políticas fiscales más disciplinadas.

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No es un argumento teórico. James Athey, gestor de Marlborough Investment Management, afirmó que no posee ni un solo bono gubernamental europeo ni bonos del Tesoro estadounidense con vencimiento superior a diez años, y que la mayor parte de su cartera se concentra en Australia, Nueva Zelanda y mercados emergentes, incluyendo deuda pública de México y Chile.

Aun así, hay riesgos. La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años está en el 4,72%, cerca del umbral del 5% que podría atraer fondos de vuelta al dólar. El repunte del precio del petróleo recuerda que muchas economías emergentes siguen expuestas a los costes energéticos.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: La devaluación del dólar reactiva el apetito por bonos de mercados emergentes y devuelve la atención a la exposición latinoamericana de la banca española.
  • Datos importantes: Bonos emergentes locales +3,3% en el año; desarrollados -1,9%. Deuda pública de Estados Unidos: 40 billones de dólares; bono estadounidense a 10 años: 4,72%.
  • Resumen: Para Santander y BBVA, la rotación favorece liquidez y actividad en sus principales franquicias de América Latina, aunque el umbral del 5% del bono estadounidense sigue siendo el principal riesgo.